En el caso de los constituyentes del resto de la estructura también nos encontramos con ciertas singularidades aunque no guardan relación alguna con las anteriores: por un lado, los materiales utilizables son mucho más diversos y, por otro, las posibilidades de producir emisiones de lixiviados son muy bajas ya que normalmente el nivel de exposición es mínimo.
Debido a la diversidad de los materiales utilizables en las estructuras los problemas son muy diversos. Intentando simplificar la situación en base a considerar algunas de las propiedades más características de los materiales que constituyen el grueso de la obra (como por ejemplo, que los residuos sean inertes) podemos considerar que las singularidades medioambientales más relevantes son el gasto energético (asociado a la fabricación de materiales resistentes a tracción y a la eventual contaminación correspondiente) y el volumen de sobrantes (asociados a la masa necesaria para hacer frente a unos esfuerzos y a la facilidad o dificultad de su reciclaje). Así, intencionadamente se obvian aspectos de toxicidad, smog, eutrofía, etc.

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