Fecha: 23/11/2015
Idioma: Castellano
Autor: Juan José Santos Guerras, Arquitecto
Procedencia: Informes de la Construcción, Vol. 55. n° 485, mayo-junio 2003
Ubicación: España

A lo largo de la historia el hospital, entendido como el lugar destinado a albergar o curar a los enfermos. ha sido uno de los edificios más importantes de la comunidad. De hecho hoy en día, en muchas de nuestras ciudades resulta ser la empresa que cuenta con la mayor cantidad de trabajadores y que tiene los gastos de explotación más altos. No va a ser extraño por tanto que en numerosos aspectos. tanto tipológicos como estructurales o técnicos de las instalaciones. nos encontremos con las soluciones más avanzadas de la época.

Aclarados, a comienzo del siglo XX, los mecanismos de transmisión de muchas enfermedades infecciosas, se comprueba que los peligros de contagio a través del viento o las corrientes de aire son muy escasos. Los principios del aislamiento pabellonario pierden su sentido. Un nuevo concepto va a presidir el diseño hospitalario: la ley del camino más corto. Frente a las interminables distancias de los grandes hospitales de pabellones y merced al empleo de ascensores los centros sanitarios irán optando por soluciones de desarrollo vertical.

El origen hay que buscarlo en los Estados Unidos, allí ya se venían construyendo rascacielos desde el último tercio del siglo XIX y sólo era cuestión de tiempo que la fórmula también fuera aplicada al hospital. Por otro lado así se permitía dar a la institución un carácter mucho más urbano al necesitarse menos superficie de solar.

En un primer momento los americanos comenzaron con alturas relativamente modestas de 5 ó 6 pisos. Pero ya hacia 1915 el Fith Avenue Hospital de Nueva York. obra de York y Sawyer poseía II plantas (Figura 1). En 1920 los arquitectos Butter, Stevens y Lee publicaban una propuesta de hospital rascacielos de 23 pisos (Figura 2). El aldabón definitivo vendría con la construcción, a partir de 1925, del Medical Center de Nueva York, con 22 niveles y capacidad para 2.400 enfermos. Diseñado por James Gamble Rogers contaba con toda clase de servicios (Figura 3). El edificio, por su enorme volumen, su capacidad de funcionamiento y hospitalización y, en fin, incluso por su monumental aspecto exterior revolucionó el mundo hospitalario.

En realidad se partía básicamente de una planta tipo peine, ya conocida, que se superponía en altura y cuyas púas se destinaban a salas comunes de hasta 12 camas con grandes terrazas de cura orientadas al mediodía. Las habitaciones individuales se ubicaban en el lado sur del pasillo central y los locales auxiliares en el norte. En posición central se colocaban los elementos de comurucación vertical e igualmente en posición central y desarrollo norte se situaba un ala destinada a albergar técnicas médicas.


El edificio sirvió inmediatamente de ejemplo para la creación de otros muchos hospitales americanos. Así, por ejemplo, se constituirían, el Hospital de Los Angeles [1932] con 2.444 camas, el Habowiew de Seattle [1931] Yel New York Hospital [1932]. La pauta no sólo alcanzaba a las características funcionales sino incluso a sus formas externas muy similares entre unos y otros.

El modelo americano con su enorme capacidad para albergar camas y servicios y en el que las instalaciones (fruto del adelanto industrial de esta nación) jugaban un papel fundamental, deslumbró al resto del mundo. Inmediatamente se difundió por Europa la tendencia a aumentar el número de pisos. Cada planta se distribuiría según secciones formando un departamento médico completo. Los servicios generales y de administración se situaban en las plantas bajas. En función del tipo y su solución formal el hospital contaba con un solo núcleo de comunicaciones verticales o con varios distribuidos según las alas del edificio, que solían acoger funciones similares en toda su altura. Los hospitales clínicos en los que la complejidad de las plantas era muy grande frecuentemente se articulaban por medio de grandes patios interiores que afectaban a las vistas y al soleamiento.

Así sucedería con el Hospital Clínico de Madrid [1932-1936] encargado a Manuel SánchezArcas y que contó con la colaboración del ingeniero Eduardo Torroja 6. Sánchez Arcas con amplia experiencia en arquitectura sanitaria y que había realizado un viaje de 3 meses a Norteamérica para estudiar sus hospitales, plantea un edificio de 8 pisos en torno a un gran patio rectangular con un lenguaje plenamente racionalista y en el que las soluciones estructurales representan uno de los elementos más interesantes del conjunto.

Pero es en 1931, en Francia, en el concurso para el Hospital Clínico de Lil/e, donde por primera vez en Europa se apuesta decididamente por el esquema vertical. En la propuesta de Paul Nelson incluso se llega a plantear una solución con 27 pisos y 1600 camas (Figura 5). También va a ser en Francia donde en 1935 se construirá el que será durante muchos años el hospital más alto de Europa, el Beaujon de París-Clichy con 12 pisos y 1.400 camas de los arquitectos Jean Walter y Cassan (Figura 6). La plantade hospitalización seguía recurriendo a la forma de peine, situando la policlínica en un bloque bajo.

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