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Fecha: 27/06/2017
Idioma: Castellano
Autor: Equipo Hospitecnia
Procedencia: http://www.hospitecnia.com

Entrevista a Joan Gallostra (Director general de JG Ingenieros) y Lluís Termes (Director de proyectos de de JG Ingenieros)

¿Cómo deberíamos definir un smart building?
El término anglosajón es un adjetivo que se puede traducir al castellano como inteligente, listo o experto. Desde hace algunos años venimos aplicando el adjetivo a ciudades, a edificios, a redes…
Podríamos describir, en primer lugar, las smart cities como aquellas ciudades que aplican las tecnologías de la información y de la comunicación con el objetivo de proveerlas de una infraestructura que garantice: un desarrollo sostenible, un incremento de la calidad de vida, una mayor eficacia de los recursos disponibles y una participación activa de la ciudadanía.
Si queremos definir un Smart building, diríamos que es aquel en el que sus instalaciones y sistemas (climatización, iluminación, electricidad, seguridad, telecomunicaciones, etc.) permiten una gestión y control integrado y automatizado, con el objetivo de aumentar la eficiencia energética, la seguridad, la usabilidad y la accesibilidad, tanto en reformas de infraestructuras existentes como en edificios de nueva planta. Además, un edificio de estas características proporciona un ambiente de trabajo productivo y eficiente en la organización de su estructura, sistemas, servicios y administración, favoreciendo una optimización y mejora de costes, confort, seguridad, flexibilidad y comercialización.

¿Qué características y equipamiento debería tener un edificio smart?
Un edificio de este tipo tiene que estar equipado con una estructura tecnológica basada en sensores, actuadores y sistemas de telecomunicaciones que le permiten responder de forma automática a las necesidades cambiantes de sus usuarios.

Pero los edificios ya tienen, desde hace años, sensores para controlar determinados parámetros. ¿Cuál es la diferencia básica con las perspectivas que se abren en la actualidad?
La diferencia radica en dos hechos principales. El primero es que la tecnología ya nos permite que los usuarios interactúen de forma más directa con el edificio. La segunda y tal vez es la más importante y revolucionaria es que el edificio smart aprende de sus rutinas y de su experiencia. El edificio tiene un comportamiento propio que se basa en su memoria y su inteligencia. Es capaz de hacer autodiagnósticos y autocontrolarse e iniciar determinadas acciones en base a sucesos acontecidos en el pasado. Si este edificio está conectado con otros, puede existir una comunidad de edificios que comparten información y experiencia entre ellos.


Ahora bien, esto sólo es posible gracias a nuevas tecnologías completamente disruptivas propias de la transformación digital (nuevas tecnologías de transmisión y comunicación como FTTH y 5G), el Internet de las cosas (IoT), el Big Data y la Inteligencia Artificial. El hecho de crear un mundo dónde todo puede estar potencialmente conectado (IoT) y con un nuevo potencial de análisis de la información generada y almacenada abren un campo que sólo hemos empezado a explorar y que cambiará nuestros hábitos, edificios y ciudades.

Y si trasladamos el concepto a las infraestructuras de salud, ¿cómo debería ser un hospital inteligente?
Un hospital de cierta dimensión es una pequeña ciudad, por lo que es útil tanto el concepto de smart city como el de smart building. Por ejemplo, la participación en el hospital puede ser fundamental. Los pacientes podrían cambiar ciertos parámetros que actualmente están fuertemente estandarizados e inaccesibles.
Un hospital es una pequeña ciudad con unas infraestructuras e instalaciones muy complejas “habitadas” por profesionales y un sinfín de usuarios (desde personas hospitalizadas a visitas) que interaccionan totalmente con el edificio.
Un Smart Hospital debería tener unos sistemas de gestión y control de las infraestructuras (instalaciones y equipos); de gestión del personal y de gestión de los usuarios externos con el objetivo de ayudar a prosperar a los servicios sanitarios en todas las soluciones innovadoras relacionadas con el concepto de infraestructura inteligente.
El concepto de Smart Hospital nos dirige hacia nuevos desafíos y tendencias en lo que se refiere a la:
– Salud financiera (limitaciones de costes y presupuestos de funcionamiento)
– Seguridad del paciente (disponibilidad de energía y fiabilidad)
– Satisfacción del paciente
– Seguridad dentro del hospital (ataques, robos,).
– Gestión de las instalaciones (mantenimiento, mejoras de infraestructuras, ciberataques…)
– Productividad (eficiencia del flujo de trabajo y gestión del tiempo de los pacientes)

El gestor del mantenimiento pasará a tener un papel muy relevante en el desarrollo de infraestructuras smart.
Por supuesto, pero se prefiguran necesidades que ya están haciendo emerger figuras profesionales nuevas. Pensamos en la necesidad de gestores de datos dentro de los hospitales y otros edificios de gran complejidad.

 


¿Qué papel juegan las ingenierías de instalaciones en el desarrollo de infraestructuras smart?
Dentro de los interventores del mundo de la edificación somos los más indicados para introducir este tipo de conceptos en la edificación y desarrollar proyectos para transformar infraestructuras existentes y diseñar edificios inteligentes y edificios Smart desde cero.
Nuestro papel como ingeniería en este campo es muy claro: asesorar a clientes y propiedades sobre sus necesidades y sobre la selección de las soluciones y sistemas disponibles en el mercado que más se adecuen a ellas. También somos los más indicados para priorizar y calendarizar las actuaciones a realizar por orden de relevancia y optimización potencial de ahorros.

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