ArtículosArtículos destacadosDocumentaciónEquipamiento MédicoLaboratoriosTecnología

Fecha: 05/12/2017

Idioma: Castellano

Web: ver aquí

Autor: Georgina Vidal-Gavilan, Ingeniera Biomédica y Doctora en Ciencias

Procedencia: D’ENGINY BIOREM S.L.

 

El equipamiento científico vive un momento de constante evolución, sofisticándose con la incorporación de nuevas tecnologías y de múltiples avances en los métodos de análisis. Esta evolución abre nuevas puertas a la investigación biomédica, alcanzando límites anteriormente impensables y facilitando la tarea del investigador, si bien puede llegar a encarecer notablemente el proceso de producción científica. En este contexto, el equipamiento puede suponer un plus de competitividad y una estrategia para la captación de talento, por lo que la institución debe evaluar alternativas de gestión y de financiación para obtener un modelo óptimo y viable.

En el pasado, la mayoría de centros de investigación se componían de distintos laboratorios funcionando de forma autónoma e independiente entre sí, y equipándose de acorde a sus necesidades individuales. Actualmente, observamos una marcada tendencia a la colaboración y la optimización de recursos físicos, con un claro objetivo de aumentar la innovación y las sinergias. Bajo este enfoque, los espacios de laboratorio han pasado a ser abiertos y/o comunes, y el equipamiento es a menudo compartido. ¿Cómo se articula la gestión de equipamiento en cada escenario?

MODELO TRADICIONAL DE GESTIÓN DE EQUIPOS

Empecemos con el modelo tradicional de laboratorios individuales, modelo habitual en centros universitarios y parques científico-tecnológicos. En este modelo, la institución propietaria del edificio ofrece un espacio de laboratorio a un grupo de investigación, habitualmente en forma de alquiler o pago mediante overheads. La estrategia para la adquisición de talento se sustenta en este caso en la ubicación geográfica, la bondad del diseño arquitectónico, el precio del alquiler y/o el renombre de la institución. El equipamiento, a salvedad del mobiliario que suele formar parte del edificio, lo aporta el grupo investigador, quien actúa de propietario y gestor, por lo que lleva a cabo la adquisición y el mantenimiento directamente. Si algún grupo requiere utilizar un equipamiento que no le es propio, debe solicitar permiso al grupo poseedor. Para la gestión del equipamiento, la institución puede no ofrecer ningún servicio, o bien apoyar en las tareas de administración, inventario y mantenimiento. Este último suele ser el caso de las propiedades de carácter científico, como centros universitarios y ciertos centros de investigación.

laboratorio  

Algunos edificios gestionados bajo este modelo pueden disponer de espacios comunes y/o servicios de apoyo a la investigación como un primer paso hacia la optimización de recursos. En el primer caso, de creación de espacios comunes, éstos se dedican habitualmente a la ubicación de equipamiento de gran tamaño y bajo uso, o bien de equipamiento con requisitos específicos de instalación y arquitectura. Es el caso de equipos de refrigeración y conservación de muestras, centrífugas de suelo y ultracentrífugas, zonas de almacenamiento, etc. Como en el equipamiento propio del laboratorio, este equipamiento es propiedad de cada grupo de investigación y la institución únicamente ofrece el espacio donde instalarlo. En el caso de ofrecer servicios de apoyo, por otra parte, la institución desarrolla actividades de apoyo a la investigación, habitualmente de análisis, encargándose de su personal, equipamiento y gestión diaria. El usuario los utiliza en pago por servicio.

MODELO COMPETITIVO DE GESTIÓN DE EQUIPOS

En el modelo competitivo de gestión de laboratorios, contrariamente, se pretende optimizar el uso de recursos, tanto intelectuales como físicos, por lo que aumenta el número de equipamiento compartido. Se persigue también captar talento a través del equipamiento, por lo que éste debe ser puntero y aportar capacidades únicas de investigación, difícilmente alcanzables mediante equipos de rutina de los grupos de investigación.

En este segundo modelo, la institución se implica directamente en la gestión del equipamiento, sobre el que realiza la adquisición (vía compra, leasing o renting), instalación, gestión administrativa, mantenimiento y eliminación/sustitución, a excepción del equipamiento propio de cada grupo de investigación. El equipamiento de la institución incluye la dotación de espacios comunes, que aumenta notablemente en relación al modelo de laboratorio tradicional, y la de los servicios de apoyo, o plataformas tecnológicas, con las que se pretende aportar un plus de competitividad y captar talento. En las zonas comunes suelen ubicarse equipos de procesamiento y conservación de muestras, equipos de uso general, equipos de cultivo, equipos de microscopía, equipos de PCR, etc., siempre en función del perfil de la actividad del centro. En las plataformas, por su parte, se instalan las tecnologías más avanzadas, de mayor coste, que prestan servicio a los grupos de investigación ubicados en el centro y también a terceros. Son ejemplo de plataformas tecnológicas los servicios de genómica, bioinformática, citometría, microscopía avanzada, imagen médica, crioconservación, etc.

laboratorio  laboratorio

Para seguir leyendo debe iniciar sesión o darse de alta en el portal

Para descargarse la documentación relacionada debe iniciar sesión o darse de alta en el portal

Valora este post
Print Friendly, PDF & Email

1 Comentario

  1. Muy interesante artículo, esta semana precisamente acabo de volver de Boston en el que he tenido la oportunidad de visitar a una empresa biotecnológica que funciona justamente bajo este enfoque, estamos aún lejos de la implementación extensiva de estos modelos pero será sin duda la tendencia a futuro.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario