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Fecha: Abril 2018

Idioma: Castellano

Autores: Juan García, PINEARQ; Dani Rubio, Rubio Arauna Studio; y Rai Pinto, Rai Pinto Studio

Procedencia: PINEARQ

 

El edificio

El proyecto de ampliación y reforma es una gran oportunidad para reestructurar el desarrollo urbano del Hospital Santo Tomás en Panamá. El proyecto original, de 1919, se ha ido desfigurando por las necesidades de espacio del actual hospital y del paseo marítimo de la ciudad. La propuesta desarrollada por el estudio PINEARQ busca revalorizar el conjunto histórico al devolver los jardines a su aspecto original, con sus tres plazas circulares, y al ganar espacio verde de calidad para los ciudadanos. Al mismo tiempo, se proyectan dos edificios modernos, eficientes y funcionales para el nuevo Hospital del Niño y la Maternidad. Por esto, los edificios nuevos se estructuran en dos partes diferenciadas: una plataforma de cinco niveles, a la altura del edificio actual, y unas torres altas, situadas hacia los extremos del complejo, que hacen la transición hacia los rascacielos vecinos a la vez que dan fachada y acentúan el vacío urbano generado por los jardines. Se busca una fachada marítima armónica con el entorno construido y respetuosa con el patrimonio histórico del Santo Tomás.

 

 

Para mantener la lectura del complejo como un todo, los diferentes edificios mantienen una estructura de fachadas similar. Pero, al mismo tiempo, cada edificio tiene una personalidad distinta, acorde con su uso y disposición, que se consigue a través del color. Los dos edificios tienen un esquema similar en cuanto a criterios de circulación interior, con un diseño espacial amable e iluminado. Las circulaciones verticales en el Hospital del Niño se organizan desde cinco núcleos centrales de ascensores: dos públicos y tres técnicos agrupados de forma que siempre tienen un vestíbulo en cada planta que comunica con las circulaciones horizontales diferenciadas (públicas y técnicas). El mismo esquema se repite en la Maternidad, aunque por su escala más reducida hay tres núcleos, uno público y dos técnicos. Esta organización permite cerrar los vestíbulos al público en plantas de uso eminentemente técnico, como por ejemplo las plantas de instalaciones. O limitar el acceso en las plantas eminentemente técnicas, como en el nivel de quirófanos y ucis donde el núcleo público desemboca en una sala de espera controlada.

 

 

Niños pacientes

Cuando se habla de ambientación en arquitectura, se tiene bastante clara una de las definiciones de este término: «colocación y distribución en un lugar de todos los elementos necesarios para lograr la decoración y el ambiente deseado». Pero parece que se olvida la más importante: «adaptación o introducción de un ser vivo a un lugar y a unas condiciones de vida distintos de los que había tenido anteriormente». Y esto no puede ser más verdad cuando los usuarios de hospitales son niños.

El modelo tradicional de diseño de un hospital ha estado, durante muchos años, centrado únicamente en dar respuesta a las necesidades de tratamiento médico y de diagnóstico, y se pasan por alto las necesidades de los pacientes. Es incluso más evidente cuando se trata de hospitales infantiles, lugares en los que el perfil de paciente es especialmente sensible a la relación con el espacio y los estímulos sensoriales que recibe. Hoy en día, y cada vez más, en los modelos de gestión hospitalaria se ha ido incorporando el valor de la experiencia que el usuario tiene en todo momento desde que accede al hospital. En términos generales, este proceso de adaptación de los servicios de un centro hospitalario a un plan más cercano a las personas es conocido como humanización. Cuando se exporta este mismo concepto al diseño de espacios, se habla de ambientación.

La ambientación de un hospital infantil tiene como objetivo convertir un espacio médico en un lugar acogedor, en el que los niños se sientan cómodos. A su vez, esta mejora en el bienestar de los pacientes facilita el trato con los profesionales y genera una mejor predisposición del cuerpo hacia tratamientos y pruebas médicas, de manera que se optimizan los resultados. Se trata de evitar las reacciones negativas que se puedan tener ante espacios de apariencia aséptica y técnica –algo que popularmente se conoce como «síndrome de la bata blanca»– y promover el juego, la sorpresa, el aprendizaje, la estimulación, y el color. Esto no implica una hiper-infantilización de la arquitectura y que esta devenga una suerte de parque temático. Si bien el tipo de usuario principal son niños, también habrá un público adolescente, así como familiares e incluso profesionales. Es importante generar un espacio amable para todo este rango de perfiles.

La ambientación es un trabajo de diseño interdisciplinar, en el que se utilizan las herramientas del diseño gráfico y del diseño de interiores, pero se trabaja desde la coordinación con un proyecto de arquitectura y se tienen en cuenta las necesidades del propio hospital en cuanto a servicios asistenciales, comunicación, infraestructuras, etc. Con esta filosofía, Pinearq junto con los estudios de diseño gráfico de Dani Rubio Arauna y de diseño de interiores de Rai Pinto han ideado una ambientación para el nuevo Hospital del Niño en Panamá.

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