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Fecha: 2018

Idioma: Castellano

Autores: Joan Vila-Masana i Portabella, Director de infraestructuras del Hospital Clínic de Barcelona; y

Ferran Rodríguez Omedes, Jefe de Ingeniería Clínica y Biomédica del Hospital Clínic de Barcelona.

Procedencia: Dirección de Infraestructuras del Hospital Clínic de Barcelona

Web: ver aquí

 

El Hospital Clínic, inaugurado en 1906 junto a la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona, ocupa dos manzanas en pleno Ensanche de la ciudad. Se trata de un hospital universitario, de alta complejidad que atiende a una población de más de 500.000 habitantes en su ámbito de referencia, y que además trata pacientes de ámbito español e internacional. A lo largo de las décadas, el hospital ha crecido sobre la infraestructura original y se ha extendido alrededor de la malla urbana con la ejecución de nuevos edificios y la ocupación de partes de edificios adyacentes.

Los hospitales transforman su estructura continuamente para adaptarse a los avances médicos y tecnológicos y, en los últimos años, para cambiar su centro de atención hacia los pacientes, dando un giro copernicano al espacio arquitectónico en este tipo de edificios. En el presente número de Hospitecnia se publican algunas de las últimas intervenciones realizadas por diferentes arquitectos e ingenieros bajo la Dirección de Infraestructuras del Hospital Clínic. Los proyectos se enmarcan en un proceso de actualización constante de las instalaciones del hospital y son ilustrativos de la filosofía de la institución: cómo actuamos, por qué lo hacemos y con qué finalidad.

Nuestro reto es el de adaptarnos e innovar en el uso de las tecnologías más punteras; involucrar a todos los colectivos del hospital y los pacientes en los proyectos; y crear espacios confortables para profesionales y pacientes. Todo esto estando en un edificio histórico con una estructura de pabellones unidos por un pasillo en forma de U que condiciona fuertemente las estrategias y proyectos de transformación del hospital.

 

El hospital permeable: tres perspectivas

El hospital tradicional ha estado cerrado a la ciudad. Acostumbrábamos a entrar en un recinto dónde todo cambiaba: no había comunicaciones, no había luz exterior, había horarios restringidos de visitas… En cambio, el hospital debería ser un lugar abierto, una extensión de la vida de las personas, donde pueden pasar cosas que suceden en la ciudad o en el ámbito doméstico. Esto abre las puertas a infinidad de temas que hemos introducido en el hospital con el objetivo de romper ese muro que había sido el espacio hospitalario: domótica, iluminación, nuevos materiales, sistemas de comunicación sin hilos o integración tecnológica en general, son sólo algunas cuestiones sobre las que reflexionamos para convertir el hospital en una extensión de nuestras vidas.

Un paciente en el hospital debe poder hacer todo lo que haría en su casa: crearse su propio espacio vital, coger su ordenador, levantarse para dar una vuelta… Para poner un ejemplo concreto: desde nuestro punto de vista, las UCIS no tienen que tener regímenes de visita carcelarios. En un hospital, los pacientes tienen que poder abrirse al exterior cuando quiera y tiene que ser posible que familiares y amigos puedan contactar con un paciente cuando lo deseen. Conseguirlo no es tarea fácil: implica innovaciones tecnológicas, formas, colores, iluminación… En cada una de las obras del hospital reflexionamos acerca de cómo podemos mejorar la comunicación entre el espacio interior y el exterior, y sobre cómo podemos crear unos espacios amables y confortables.

En otro sentido, y desde nuestro punto de vista y manera de actuar, el hospital tiene que estar abierto a trabajar con todo tipo de proveedores y empresas. Usualmente, los centros sanitarios tienen el hábito de trabajar únicamente con proveedores del mundo del healthcare. Es una dinámica histórica que nosotros nos replanteamos hace tiempo. ¿Quién es el mejor experto en cristales? Quien se dedica a colocar cristales únicamente en quirófanos, ¿o aquel que se dedica a diseñar y fabricar muros cortina para edificios de oficinas? Para nosotros, el hospital debe ser una puerta de entrada para empresas, soluciones tecnológicas y productos que inicialmente no estaban dirigidos al mundo sanitario, pero que desde nuestra visión pueden aportar mejoras notables en la infraestructura existente.

En relación a la permeabilidad, creemos que el hospital debe estar abierto a intercambios de conocimiento con otros centros hospitalarios nacionales e internacionales. De forma muy activa, incluso semanalmente, abrimos las puertas del hospital a visitas para mostrar nuestras últimas novedades. Y nosotros, también practicamos como hábito la visita a otros centros sanitarios. Además participamos de manera activa en todos aquellos congresos, seminarios o jornadas de trabajo nacionales e internacionales que consideramos valiosos, bien por temática, bien por asistentes, bien idealmente por ambas cosas, para intercambiar información: conocer personas e ideas de otros centros y dar a conocer las nuestras. Para nosotros, todos los hospitales son referentes. Una mentalidad abierta, liberada de injustificados prejuicios y siempre dispuesta a aprender de los demás, encuentra temas interesantes en todos los lugares.

Para saber cómo actuar e innovar, necesitamos conocimiento. Tradicionalmente los hospitales pagaban el conocimiento fuera y hacían proyectos llaves en mano. En el Hospital Clínic hemos cambiado el paradigma: el conocimiento está dentro del hospital y buscamos partners fuera para hacer las partes que pensamos que pueden salir adelante. Nunca hemos encontrado una empresa que nos dé el 100% de lo que necesitamos.

Para tener este conocimiento necesitamos personal muy cualificado dentro de nuestra propia organización, con visión transversal y que continuamente estén al día de las novedades tecnológicas y reflexionen sobre las perspectivas de futuro sobre las infraestructuras hospitalarias. ¿Cómo encontramos a estos profesionales? Tenemos la suerte de estar vinculados a la universidad, siendo profesores asociados del Grado en Bioingeniería. Proponemos incorporar estudiantes brillantes de últimos cursos que se dedican a temas de equipamiento y de integración de equipamiento con las instalaciones. A parte de incorporar a los mejores graduados a nuestra estructura, contamos con estudiantes de bioingeniería que, bajo nuestra dirección, están abriendo continuamente campos de reflexión que resultan de alto interés para aumentar el conocimiento de nuestra institución.

 

Innovación y conocimiento

Innovar significa adaptarse a la situación tecnológica mundial e incorporar nuevas tecnologías para mejorar el proceso clínico de sanación. Hay dos caminos para hacerlo: una es incorporar tecnologías existentes y que ya están presentes y probadas en el mundo clínico; otra es incorporar tecnologías existentes, pero que todavía no han sido utilizadas en el mismo.

Además, trabajamos en otra línea, que es la de hacer innovación pura y dura: experimentar con cosas que todavía no existen, pero que creemos que serían importantes para mejorar el proceso de sanación. Nuestro departamento no se dedica a hacer obras y mantenimiento. Como personal técnico del hospital tenemos que convertirnos en auténticos expertos en las diferentes tecnologías incorporadas dentro de nuestro campo de competencias, desde la perspectiva arquitectónica y tecnológica, para mejorar los procesos de curación de nuestros pacientes. Tenemos que conocer a la perfección todo lo que está en el mercado: quién hace qué, para qué y cómo. Con los medios disponibles a nuestro alcance (proyectos, obras, operaciones de mantenimiento, pruebas de equipos, visitas a empresas, negociaciones de compras, preparación de expedientes, etc.) tratamos de adquirir un conocimiento profundo y actualizado sobre los distintos materiales, productos, equipos o sistemas complejos y esto es una parte de la innovación que hacemos que no se ve y que tiene mucho que ver con el conocimiento, del que hablábamos hace un momento. Tener este conocimiento nos permite tomar buenas decisiones y no malgastar los recursos del hospital.

Para obtener este conocimiento es fundamental tener a personal capacitado realizando constantemente labores de investigación e innovación. En nuestro caso, cuatro personas del equipo nos dedicamos gran parte de nuestro tiempo a la innovación y nueve personas se activan en tareas de este tipo en función del proyecto a desarrollar.

Actualmente, tenemos decenas de proyectos en marcha. Algunas veces los desarrollamos en solitario, y otras veces con empresas, con las que creamos asociaciones de innovación con el objetivo de crear productos que beneficien al propio hospital. En la actualidad, estamos trabajando en campos tan variados como la creación de escenarios de iluminación para conocer las posibilidades y potencialidades de todos los colores del espectro lumínico; diseño de mobiliario quirúrgico hecho a medida y de puntos de lavado quirúrgico; interfaces de tablets para pacientes con disfuncionalidades comunicativas; dispensadores automatizados; interruptores controlados por infrarrojos; puntos de control RFID; impresión 3D y bioimpesión; sistemas de seguimiento activo en UCIS vinculados a sistemas de detección temprana de patrones de comportamiento de pacientes en situación de riesgos; superficies capacitivas fácilmente desinfectables; retornos perimetrales de clima; integración de sistemas de proveedores diferentes; lectores de radiofrecuencia; sistemas de códigos de alarma; formas de integración de dispositivos médicos y no médicos a través de algoritmos; proyectores con sustratos táctiles; revestimientos nanocoating, fotocatalíticos y bactericidas; pavimentos mallados para calefactar espacios sin agua; microcimentación impresa; pulsadores capacitivos; techos radiantes para obtener luz difusa; wearables;  displays integrados para nuevos escenarios quirúrgicos; pulseras con tecnología UHF; ciberseguridad, y un largo etcétera. Algunos de los temas que tenemos abiertos no acabarán fructificando. Otros muchos sí. Algunas ideas tendrán que esperar años para finalizarse, y otras estarán pronto en funcionamiento. Lo mismo en un hospital público que en una empresa privada.

A parte de estos proyectos en marcha, cada semestre tenemos un gran número de estudiantes realizando Trabajos Final de Grado y otros realizando prácticas en aspectos que consideramos clave para el futuro del hospital. Sin ir más lejos, actualmente estamos tratando temas tan distintos como los robots de asistencia y entretenimiento presentes en el mercado y el interés real de pacientes y personal médico en dispositivos de este tipo; sistemas de real time location de equipos dentro y fuera del hospital; caracterización de quirófanos de oftalmología; estudio de criterios y determinación de un algoritmo de cálculo predictivo para determinar el nivel de obsolescencia de los equipos electromédicos; identificar y categorizar los equipos médicos conectados en red; diseño de una silla de ruedas de bajo coste para el África subsahariana; diseño de un simulador para ecoendoscopia; estado del arte sobre sensores wireless para pacientes diabéticos; nuevas propuestas para quirófanos híbridos; análisis de la percepción del color o los olores en el hospital; Ciberseguridad en equipos médicos y no médicos, impresión y bio-impresión 3D; comparativas entre materiales y tratamientos antimicrobianos o fotocatalíticos; diseño de nuevos dispensadores de soluciones hidroalcohólicas… Tomarse estos trabajos como proyectos de alto interés para el hospital, realizando un seguimiento continuado de los mismos, ha aportado nuevas perspectivas para la actualización de las infraestructuras del hospital.

La tarea de innovar no se basa en tener ideas enloquecidas. La innovación, desde nuestra experiencia, es la suma de conocimiento, y este solo es posible pensando, reflexionando y observando qué sucede en nuestro hospital y en el resto del mundo. A diferencia de lo que ocurre con la investigación básica, la innovación no tiene nada que ver con presupuestos elevados o la necesidad de una alta financiación. En la mayoría de ocasiones está en el esfuerzo y la involucración de muchas personas. El resultado de todo el conocimiento que generamos se aplica después en los proyectos y las nuevas obras que desarrollamos.

 

Participación de pacientes y profesionales del hospital en los proyectos de transformación

Es fundamental llevar a cabo cualquier transformación pensando en todas aquellas personas que la van a utilizar. Obviamente, los pacientes son el centro de las intervenciones, pero también lo son todos los profesionales que trabajan en él. ¿Cómo conseguimos involucrar a los diferentes actores que trabajan y se tratarán en el hospital?

En primer lugar, partimos de un plan funcional que elaboran, en primer término, los profesionales del servicio a transformar. Se trata de un plan funcional que se elabora internamente, no se externaliza en ningún caso. Se “cocina” entre los profesionales, los pacientes y la Dirección de Infraestructuras del hospital en un proceso de vaivén hasta que se acuerda una solución consensuada: la mejor para atender a quien nos debemos, al paciente.

¿Y cómo incorporamos a los pacientes en el proceso de diseño? Tenemos que pensar que hay pacientes que conocen el hospital a la perfección, ya sea porque han estado hospitalizados durante largos periodos o porque reciben tratamientos de forma reiterada durante años. Durante mucho tiempo, hemos ido incorporando los pacientes  de forma puntual, a través de pacientes particulares interesados en los temas que nos conciernen. Ha sido el caso, por ejemplo, de la transformación paulatina de todas las Unidades de Críticos del hospital, dónde médicos que sufrieron dolencias y estuvieron ingresados en UCIS nos relataron sus experiencias y reflexiones sobre qué implica estar durante largos periodos en una unidad de este tipo.

La preocupación por incorporar de una manera más sistemática el punto de vista del paciente, ha llevado al hospital a elaborar un Protocolo de Participación de Pacientes, presentado en la Junta de Pacientes del hospital de hace unos meses. No hemos encontrado ningún protocolo similar en el mundo. Se trata de un documento que estipula cómo debe ser el proceso de búsqueda, comunicación, y relación con grupos de pacientes acertados según el área concreta del hospital que vayamos a remodelar. Por ejemplo, si la sala a renovar es un espacio oncológico, buscaremos pacientes oncológicos. Si se transforma un área de neonatología, buscaremos padres que hayan tenido a sus hijos ingresados. A estos grupos de pacientes se les pide que evoquen y expresen su experiencia como pacientes o usuarios del hospital, con la intención de extraer las ideas nucleares que puedan ser útiles en el proceso de diseño del área a transformar. A partir de este momento, la Dirección de Infraestructuras designa una persona experta en el contacto con pacientes. Actualmente, esta persona es una enfermera bioingeniera, que se pone en contacto con los pacientes seleccionados y trabaja para hacer de puente entre los pacientes y la dirección técnica encargada del proyecto de transformación. Estos pacientes están presentes desde el inicio del proyecto, durante todo el proceso de diseño, en fase de obra y hasta la ejecución total, dando sentido de empoderamiento a su tarea.

Cabe decir que cuando hacemos un proyecto, involucramos a todo el personal del hospital, y en las reuniones hay representación de todos los estratos laborales de nuestra institución. Desde el cirujano a los celadores pueden dar claves importantes para el proyecto. Puedes hacer una obra perfecta para pacientes, personal médico y de enfermería, pero en el que no se ha pensado dónde guardar los carros de limpieza. El personal de limpieza, sin ir más lejos, piensa en temas que se pueden escapar a otras personas involucradas en el proceso de diseño, y por eso, recoger la opinión e impresiones de todos los colectivos del hospital es tan importante para conseguir mejores espacios de trabajo y curación.

 

Integración de la arquitectura y la ingeniería para la mejora del confort y la seguridad

Cuando se incorporan los equipos redactores de arquitectura e ingeniería, que en el hospital se contratan por separado, cuentan con un plan funcional, con una primera distribución pactada entre los profesionales y los servicios técnicos del hospital, y con unas pautas, directrices y orientaciones fruto de los procesos de participación realizados con profesionales y pacientes.

El gran reto y la complejidad que deben resolver los proyectos de arquitectura e ingeniería es incorporar la tecnología sin que se vea, y conseguir que la parte visible del proyecto sea agradable y confortable. Arquitectos e ingenieros tienen que trabajar en equipo y coordinados bajo nuestra supervisión para que el producto final sea perfecto, y esto nos es nada fácil.

A pesar de la participación de distintos equipos de arquitectura e ingeniería, en los proyectos del Hospital Clínic hay siempre unos temas de fondo recurrentes, que nos preocupan y a los que nos interesa que cada proyectista proponga soluciones de diseño.

Tratamos de que cada obra, cada servicio, tenga su propia personalidad, su seña de identidad. No hay ningún servicio igual a otro. Cada uno tiene un argumento, una particularidad que lo distingue dentro del espacio hospitalario.

En cada nuevo proyecto que trabajamos tratamos de incorporar, como mínimo, una innovación. No se trata de innovar por innovar, sino de resolver cuestiones que nos preocupan acerca del servicio a transformar. Por ejemplo, en la actualidad estamos trabajando en una nueva área de traumatología. ¿Qué hacen los pacientes que se les acaba de implantar una prótesis de rodilla? Cuando pueden empezar a hacer los primeros ejercicios de recuperación tienen que andar paulatinamente para recuperar su movilidad. La innovación que hemos introducido en esta nueva área es que hemos convertido el pasillo en una zona con hitos en el pavimento cada tres metros que permitan visualizar a los pacientes los avances en su recuperación. Habrá quien piense que sólo hemos trazado una especie de cinta métrica en el suelo. Pero conseguir esta innovación requiere de mucho más que pintar el suelo: hemos tenido que retirar todo tipo de carros y mobiliario que acostumbra a ocupar los pasillos y darles su lugar en la unidad. El reto ha sido eliminar todo tipo de obstáculos para dar lugar a esa cinta métrica que estimula la consecución de objetivos personales en la recuperación de los pacientes.

 

De hecho, este es un aspecto en el que hacemos mucho hincapié: hay que poner orden en el espacio y eliminar todo tipo de obstáculos que acostumbramos a dar por supuestos en los hospitales. Esto supone un gran esfuerzo de integración de tecnología, mobiliario y equipamiento en el espacio arquitectónico. El orden es una de las claves para conseguir espacios confortables, por eso es una preocupación recurrente a la que hemos ido encontrando múltiples soluciones a lo largo de los años. El mueble del que podrán encontrar detalles en el artículo sobre la UCI Hepática es una demostración de este esfuerzo en obtener espacios limpios de obstáculos.

Para conseguir un espacio confortable, tanto para los trabajadores como para los pacientes, trabajamos en varios frentes: formas, materiales, colores, texturas e iluminación

Al inicio del artículo mencionábamos que trabajamos para abrir el hospital al mundo exterior. Esto se trabaja en muchos sentidos, pero es importante diseñar espacios que ofrezcan un espacio vital al paciente: rincones que le puedan ser familiares, tecnología que le permita estar informado, ver un partido de fútbol o uno de sus programas favoritos. El paciente tiene que tener la sensación de que una parte de su vida normal no se pierde dentro del entorno hospitalario a pesar de sus dolencias. En este sentido, ponemos un gran empeño en alternativas al cabezal hospitalario tradicional, haciéndolos desaparecer en muchas ocasiones, para encontrar soluciones que se aproximen más al ámbito doméstico.

Además, el equipo de infraestructuras estamos convencidos de que la utilización de formas suaves y orgánicas, que no sean agresivas, juega un papel relevante en la consecución de espacios tranquilos y atractivos. Los colores también tienen un papel destacado, ya sea para ofrecer tranquilidad, o dar vida cuando el espacio hospitalario lo requiere. La elección de los colores, o gammas de colores, es un tema que se discute tanto entre el equipo técnico del hospital como con los arquitectos y los usuarios finales del espacio.

También reflexionamos continuamente acerca de la materialidad y las texturas de los revestimientos que decidimos colocar: ya sea por sus características físicas o por sus propiedades estéticas que permiten, a veces, conseguir espacios más domésticos. En este sentido, y desde hace más de ocho años, hemos incorporado la fotografía en paramentos verticales y, desde más recientemente, lo aplicamos a revestimientos horizontales. En estos casos, las vistas que ofrecen las fotografías permiten aumentar la altura disponible del espacio y transportar al paciente a espacios extrahospitalarios.

 

El diseño de la luz artificial también es un aspecto al que le dedicamos grandes esfuerzos, ya que determina en gran medida la experiencia de las personas en los espacios. Como norma general trabajamos en instalaciones de iluminación segmentables y regulables, que permiten tener escenarios lumínicos distintos. En aras al confort es necesario incluir distintos tipos de iluminación para poder ofrecer la luz adecuada en el momento adecuado: la reflexión sobre la luz indirecta, fundamental en entornos hospitalarios para pacientes que están en posición horizontal, mirando el techo; la aparición de luces de vela en distintos formatos y lugares; sin olvidar la importancia de luces de exploración para un buen desarrollo clínico, son una constante en los proyectos del hospital.

Otro foco de la filosofía del hospital, es trabajar en el diseño de los que tradicionalmente se han llamado controles de enfermería para convertirlos en espacios de trabajo para médicos y enfermeras. Actualmente, el “control” se realiza mediante un sinfín de tecnologías, lo que permite repensar estos espacios y disponerlos de forma descentralizada cuando conviene.

No sólo el espacio arquitectónico juega un papel determinante en la consecución de espacios confortables y seguros. La elección de todo el equipamiento está pensado intensamente y no se deja la elección de nada al azar. Hasta la elección de los colchones de las camas es trascendental en nuestro día a día, y se decide conjuntamente con los profesionales médicos y de enfermería.

Otro vector fundamental al que nos dedicamos intensamente es en pensar y encontrar  soluciones para evitar riesgos de propagación de infecciones. Sin ir más lejos, es política de nuestro departamento sustituir las puertas del hospital por puestas automáticas o conseguir que nadie pueda acceder a una salas sin antes haberse lavado las manos. Es fundamental en un hospital, que las manos no toquen elementos sin necesidad.

 

Tres proyectos ilustrativos de nuestra filosofía de intervención

Ahora, y como ilustración de la filosofía del hospital, les invitamos a conocer con más profundidad tres proyectos recientes: la UCI Hepática, las Urgencias del Hospital Clínic de Barcelona, tercera planta, y la Hospitalización de neurocirugía, proyectados por Estudi PSP Arquitectura, PMMT y Vitaller Arquitectura, respectivamente.

 

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