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Fecha: 2018

Idioma: Castellano

Web: Ver aquí

Autores: Júlia Rocaspana, Arquitecta, especialista en BIM. BIOREM (D D’Enginy biorem S.L.)

Procedencia: BioRem

 

TECNOLOGÍA MÉDICA Y ARQUITECTURA

El concepto de salud ha ido evolucionando a lo largo de los años hasta alcanzar gran complejidad. La constante evolución en el entorno hospitalario de las tecnologías en equipamiento ha potenciado las sinergias entre los distintos agentes responsables de la concepción de los edificios de salud.

 

La tecnología sanitaria desarrolla sus avances con el objetivo de potenciar la prevención, el diagnóstico temprano y el tratamiento y de mejorar la calidad de vida de los pacientes. La tecnología médica aporta también herramientas para conseguir un modelo de gestión y organizativo más eficiente, orientado a la minimización de errores y al incremento de las tareas productivas en los circuitos y protocolos desarrollados.

Los progresos tecnológicos han modificado la organización y relación entre los diferentes servicios del Hospital, creando nuevos sistemas mucho más funcionales y fluidos en su dinámica operativa. Las nuevas y complejas relaciones entre las distintas unidades clínicas así como las variaciones de peso específico que cada una de ellas dentro del funcionamiento propio hospitalario han sido recogidas por la tecnología de los sistemas de almacenamiento y se han adaptado a las necesidades propias de logística intrahospitalaria.

 

Este desarrollo en el vector “equipamiento” requiere de una arquitectura flexible, capaz de evolucionar y adaptarse a las continuas demandas tecnológicas. La arquitectura evoluciona así hacia una nueva tipología, versátil y maleable, creando espacios y ambientes hospitalarios que integren las nuevas tecnologías en equipamiento. En este artículo repasamos el caso de la farmacia hospitalaria.

 

FARMACIA HOSPITALARIA CONVENCIONAL

En el modelo de farmacia hospitalaria convencional, en funcionamiento hasta la incorporación de los sistemas automatizados, se detectaron aspectos funcionales que distorsionaban la actividad sanitaria dentro del Hospital. Entre otros, que los Servicios de Farmacia y Enfermería dedicaban la mayor parte de sus recursos humanos al desempeño de las actividades logísticas asociadas a la dispensación farmacéutica, lo que impedía dedicar más tiempo a actividades propiamente clínicas e invertirlo en el trato personal con el paciente.

También, que los procesos con mayor frecuencia de errores médicos eran la administración, transcripción y dispensación de fármacos. Los errores de medicación suponían un problema sanitario a considerar dentro del entorno hospitalario tal como se recogió en el Estudio ENEAS (Estudio nacional sobre los efectos adversos ligados a la hospitalización. Ministerio de Sanidad, Febrero 2006) donde se indicaba que el 8,4% de los pacientes ingresados sufrían efectos adversos derivados de la asistencia sanitaria y, en concreto, el 38% de éstos correspondían a errores de medicación, siendo la causa más común en pacientes hospitalizados.

La reubicación de pacientes, el menor nivel de informatización, la poca comunicación entre la Unidad Hospitalaria y el Servicio de Farmacia, las nuevas prescripciones médicas, los recurrentes cambios de prescripción, el retraso en la llegada del medicamento, etc., significaban también algunas de las dificultades relacionadas con la distribución de medicamentos.

Y finalmente, los requerimientos de servidumbres en obra e instalación en los espacios de almacén general y almacenes intermedios para productos farmacológicos en cuanto al diseño arquitectónico del Servicio de Farmacia obligaba a grandes reservas de espacios de almacenamiento, con dotación de metros lineales de estanterías de gran, mediano y pequeño tamaño, módulos y cajones, así como de equipos refrigerados compatibles con un mantenimiento de grandes stocks para atender a necesidades no programadas, a roturas de stock, a sistemas de reposición de alta frecuencia en almacenes intermedios y a devoluciones por caducidades. Y la disposición de dichos elementos de almacenamiento de acuerdo al cálculo de espacios para movilidad y circulaciones interiores en el propio Servicio de Farmacia y de éste al resto de servicios del Hospital.

 

Fuente: http://www.aafhospitalaria.org.ar/imagenes/descargas/aafh_5-b.pdf#page=11&zoom=auto,582,-147

Fuente: http://www.aafhospitalaria.org.ar/imagenes/descargas/aafh_5-b.pdf#page=11&zoom=auto,582,-147

 

SISTEMAS AUTOMÁTICOS DE MEDICACIÓN

En los Servicios de Farmacia se desarrolla una intensa actividad logística para cubrir todas las demandas del hospital. Por esto existe una gran necesidad de mejorar los procesos de almacenamiento y dispensación de los medicamentos frente a la práctica convencional de este servicio. Así pues, la automatización de estos procesos logísticos conlleva a múltiples ventajas, como son, la eficiencia en recursos humanos, la reducción de tiempos, la disminución de errores, la mejora de las circulaciones y la reducción de las necesidades físicas de almacenamiento.

 

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