ArtículosDocumentaciónGestiónHigiene y Desinfección

Fecha: Mayo 2019

Idioma: Castellano

Procedencia: Aqua Free

Web: ver aquí

Autor: Rubén Santos Martínez de Laguna, Ingeniero Industrial, Director de Aqua Free España

 

Los riesgos que implica en la salud de los pacientes y del personal de un hospital una higiene del agua insuficiente, y una cada vez más creciente conciencia de su importancia por parte de los técnicos responsables de las instalaciones y de los comités a cargo de garantizar dicha higiene, están convirtiendo este tema en algo muy actual.

Si bien en España cuando pensamos en higiene del agua a menudo asociamos ésta con la Legionella, en realidad va mucho más allá, y la importancia de garantizar que el agua esté libre de otros patógenos relevantes como Pseudomonas Aeruginosa y otros, ya está recogido en la legislación (RD 140/2003, modificado posteriormente por el RD 314/2016) y cada vez son más los hospitales en los que surgen brotes de patógenos multirresistentes que nada tienen que ver con la Legionella.

La extensión del enfoque a otros patógenos requiere que los profesionales a cargo de la higiene del agua amplíen la manera en que consideran la gestión holística de los sistemas de agua. El simple hecho de considerar por ejemplo dos organismos como Legionella y P. aeruginosa, requiere enfoques muy diferentes.

La legionella generalmente se considera (aunque no exclusivamente) causada por problemas dentro del sistema de agua: temperatura del agua, estancamiento, higiene de los tanques de agua, etc. Mientras que la infección por P. aeruginosa tiende a existir en los últimos 2 metros antes de la salida de agua, sugiriendo que la contaminación proviene de una fuente externa.

Según se recoge en el artículo: “The Hospital Water Environment as a Reservoir for Carbapenem-Resistant Organisms Causing Hospital-Acquired Infections – A Systematic Review of the Literature”, publicado en “Clinical Infections Diseases (2017:64)”  de 32 estudios realizados se encontraron enterobacterias resistentes al carbapenem, de manera relevante en: desagües o sistemas de drenaje (17 de los 32 casos, más del 50% de los casos), superficies de lavabos (14 de los 32 casos) y grifos (8 de los 32 casos).

Por tanto, si bien existen soluciones como la filtración en los puntos de uso, efectivas para prevenir infecciones de cualquier bacteria presente en el agua entrante en lugares como lavabos y duchas, para combatir patógenos como la P. aeruginosa debemos considerar no solo de dónde viene el agua, sino también hacia dónde va. Esto es, el control del agua residual en los sifones de los lavamanos en los hospitales se ha convertido en algo crucial.

El diseño de un sistema de desagüe de lavabo sirve para separar el sistema de alcantarillado del aire ambiente en una habitación, evitando la fuga de olores desagradables gracias al codo con forma de U, que actúa como una trampa de agua, actuando la misma como un mecanismo de sellado. Sin embargo, ese sello de agua debe considerarse también, como lo que es: un reservorio microbiano y una fuente potencial de infección.

La disponibilidad de nutrientes y oxígeno, junto con temperaturas que oscilan entre 20ºC y 40ºC, proporcionan condiciones ideales para la proliferación de bacterias en el sifón de los lavabos. Los estudios han demostrado que el agua de sellado de un lavabo típico puede contener entre 10⁵ y 10¹⁰ UFC / ml de bacterias. Cuando se usa el lavabo, el agua corriente impacta contra la superficie del agua existente en el sifón y se forman aerosoles. Esos aerosoles contienen bacterias.

Para seguir leyendo el artículo sobre la gestión del agua residual y las infecciones hospitalarias y descargar el documento en PDF debe iniciar sesión o darse de alta en el portal

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