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Fecha: 12/03/2019

Idioma: Castellano

Procedencia: ABC

Web: ver aquí

Autor: A. Cabeza, E. Armora

 

Más seguridad y confortabilidad para el paciente que está en tratamiento oncológico. El hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha estrenado recientemente el acelerador de radioterapia volumétrica Halcyon, el primero instalado en España de estas características y que permite mejorar la precisión en este tipo de tratamientos. Esta tecnología llega gracias a la Fundación Amancio Ortega, que en 2017 acordó con la Generalitat de Cataluña una donación de 47 millones de euros para la lucha contra el cáncer.

Este acelerador, que funciona desde el pasado miércoles y que ha tratado ya a nueve pacientes, destaca por incluir un sistema de control obligatorio sobre el estado de la enfermedad. Así, antes de administrar la radiación, se superponen los resultados de dos TAC, uno previo desde el que se ha planificado la dosis del día y otro hecho al momento, en la misma mesa de tratamiento. Con ello, Halcyon compara los estados y puede llegar a corregir para que se radie la zona idónea para atacar la enfermedad.

«Gracias al acelerador podemos ser más precisos, rápidos y también más seguros. Nos permite apuntar exactamente al centro del tumor y así proteger mejor los tejidos colindantes aplicando en las zonas sanas menores dosis y así minimizando los efectos secundarios», explica a ABC Jordi Giralt, jefe de Oncología radioterápica del Vall d’Hebron.

 

500 pacientes al año

El hospital, que tiene cuatro aceleradores lineales, prevé usar el recién incorporado para abordar tumores de la zona pélvica, como los de próstata, vejiga o los ginecológicos, o del pulmón. Esta tecnología puntera es la primera que se instala en España, aunque en Europa ya existen 19. La dirección del Vall d’Hebron calcula poder tratar al año a unos 500 pacientes gracias al Halcyon, que desde la semana que viene empezará a trabajar ininterrumpidamente de 8.00 a 22.00 horas.

Francisco Rubio, paciente con cáncer de próstata que ya ha probado el Halcyon, explicó ayer tras someterse a su sesión de radioterapia que «es cómoda, rápida y sólo tarda ocho minutos», frente a los 25 minutos que tardaba en recibir el tratamiento su mujer, que también estuvo enferma de cáncer. Además, la sala en la que se ubica el Halcyon incorpora dos falsas ventanas de techo que simulan un cielo con nubes o con estrellas para evitar tanto de día como al atardecer la sensación de claustrofobia.

Vall d’Hebron incorporará antes de final de año dos máquinas más gracias al acuerdo con la Fundación Amancio Ortega, una para tratar tumores infantiles con una máxima precisión y otra para el cáncer de mama.

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