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Las Urgencias de la 3ª planta del Hospital Clínic de Barcelona reinventan el concepto clásico de este servicio para responder a un exigente programa en el que el paciente y su familia son el centro de todo. El equipo pluridisciplinar que ha participado en el diseño y la ejecución del servicio se propuso conseguir un espacio amable y confortable que consiguiera reunir todas las necesidades de los colectivos que utilizan este espacio.  El proyecto, de 425 m2 de superficie, cuenta con 18 boxes individuales, y forma parte de un proceso más amplio que pretende remodelar el conjunto de las urgencias del hospital en un modelo de urgencias por niveles, siguiendo el Modelo Andorrano de Triaje (MAT).

 

El cambio es realmente drástico. Había que resolver una situación muy problemática cuyo origen partía de 1986. Los puntos de asistencia se habían demostrado insuficientes; los boxes se habían divido en dos mediante cortinas; la sensación de lugar de paso, cargado, incómodo para las familias y los pacientes; unos ambientes abigarrados y ruidosos que añadían más angustia a la situación del enfermo por la superposición de elementos auxiliares, equipos e instalaciones. Y, todo ello, a la vista de todos.

 

El nuevo paradigma de servicio de Urgencias, impulsado por el Clínic, es fruto de plantearse desde cero todas las cuestiones de diseño y replantearse todas las soluciones conocidas sobre estos servicios. Había que formular las preguntas acertadas a todos los actores involucrados en el proceso de transformación –médicos, enfermeras, personal auxiliar, pacientes, familiares, – y crear un equipo de trabajo, liderado por la dirección de infraestructuras e Ingeniería Biomédica del hospital, que diera respuesta a los requisitos planteados.

 

¿Qué queremos? ¿Qué buscamos? ¿Qué pretendemos? El objetivo era claro: es necesario revertir la idea del servicio de urgencias como lugar de paso lleno de incertidumbres. Para ello es fundamental crear un ambiente que dé tranquilidad y relajación al paciente, que le permita estar acompañado por sus familiares con intimidad, en el que se encuentre cómodo y que le ayude, en definitiva, a hacer su estancia más llevadera. Pero además se buscaba innovar. La innovación tenía que estar presente porque la obra tenía que reflejar un nuevo diseño de las Urgencias para contribuir a reinventar el servicio, tanto en su concepción global como en múltiples detalles que no se habían abordado hasta el momento. Y, finalmente, se pretendía algo más. Las obras tenían que aportar otro valor añadido: cambiar hábitos que resultasen favorables tanto para los pacientes como para los trabajadores. Desgranaremos ahora cómo se ha dado respuesta a cada uno de estos retos.

 

El reto de conseguir ese ambiente amigable, confortable y tranquilizador se consiguió a través de un diseño arquitectónico en el que predominan las formas redondeadas y se cuida la iluminación, el color y la integración de las instalaciones hasta el mínimo detalle. La organización y la incorporación del equipamiento médico en la propia arquitectura da el orden necesario para minimizar el estrés del paciente. El hall de entrada con sus grandes fotografías, que dan la bienvenida al servicio, son la primera confirmación de no estar en unas “Urgencias” al uso.

 

La intimidad para el paciente y la privacidad con sus acompañantes es total gracias a los boxes individuales que contienen todo lo que se necesita, y en los que todo tiene su lugar. El diseño de la cabecera del box permite la integración del equipamiento, y los techos, también redondeados, se han decorado con fotografías del famoso bosque de La Fageda d’en Jordà, justo encima de las camillas de los pacientes, para que la espera dentro del servicio les sea más amena y les proporcione serenidad. Esa imagen cenital es diferente en cada uno de los boxes. Además de asegurar la privacidad del paciente y que éste pueda estar acompañado en su box individual, se introdujeron toda una serie de innovaciones para mejorar las prestaciones en su interior apostando, por ejemplo, por una iluminación segmentable y regulable. En cada box se puede regular el nivel lumínico, ajustando su intensidad según si se está explorando al paciente o éste está descansando. La colocación de la informática del box de urgencias permite al personal médico y de enfermería trabajar en el ordenador mirando al paciente. El uso del sistema de color del nivel de urgencias es otra innovación. Al igual que el diseño de las puertas con su práctico sistema de obertura. Otro detalle que genera bienestar al paciente es el control de la posición de las iluminaciones en los techos de los pasillos, para que nunca estén en recorridos de camillas y resulten molestas a sus ojos.

 

La introducción del color y de las imágenes ayudan a disminuir el estrés del paciente haciendo el servicio mucho más cercano y confortable, lo cual repercute también en el personal hospitalario. Pero pensando específicamente en el equipo de trabajadores del hospital, se dio un paso más. El cambio de concepto de control de enfermería a “área de trabajo”, que se consigue con la descentralización de los controles de enfermería, para facilitar una nueva dinámica y dar respuesta al reto de cambiar los hábitos de trabajo existentes. Ahora, desde las tres áreas de trabajo, cada una de ellas a cargo de 1/3 de los boxes individuales, se proporciona una respuesta mucho más rápida a cada paciente y se minimizan los desplazamientos ganando en eficiencia. También en las zonas de trabajo se ha diseñado cada detalle, según las necesidades expresadas en las diferentes sesiones de trabajo en equipo, a lo largo de todo el proceso, que incluyeron la construcción de un box muestra por el que pasaron todos los equipos de trabajadores. Esta metodología también generó innovaciones, que se incorporaron al proyecto definitivo reforzando aún más su carácter innovador.

 

La máxima accesibilidad a todos los boxes es un claro beneficio para todos los usuarios, como lo es también la integración de todo el mobiliario médico, tanto en las paredes como en los muebles de las áreas de trabajo de enfermería, donde se dejaron unos nichos para guardar los carros móviles. Todos los espacios y el mobiliario se diseñaron con formas redondeadas, combinando el color naranja y el blanco. Las instalaciones, así como los diferentes elementos auxiliares, se integraron completamente para adaptarse al edificio centenario, y contribuir así a conformar unos espacios diáfanos, pulcros, cálidos y ordenados.

 

En el diseño arquitectónico se aplicaron una serie de metodologías propias de PMMT para ofrecer el mejor resultado posible a todos los usuarios. En materia de accesibilidad, destaca la señalización inclusiva con pictograma y texto en todas las salas. La señalización inclusiva aplicada en esta obra es el resultado de una larga investigación y facilita la comprensión en el acceso y uso de todas las instalaciones y espacios a cualquier persona. Igualmente, la señalética se ha conjugado con la importante imagen de marca de este hospital de referencia mundial, en los mostradores de las áreas de control.

 

La realización del proyecto técnico duró unos 6 meses en los que hubo mucha reflexión y aportaciones de todas las personas involucradas en el proceso. Como punto de partida, el Hospital Clínic contaba con un Plan Funcional y una propuesta de posible distribución de los espacios, lo que en palabras de Joan Vila-Masana “permite que los arquitectos se concentren en diseñar y no en problemas de distribución”. Las obras de reforma duraron 9 meses y contaron siempre con el máximo nivel de exigencia y el requerimiento de adoptar las soluciones técnicas propias que ha desarrollado y aplicado el propio Hospital en otros servicios.

 

Estamos convencidos de que, si el proyecto ha sido un éxito, y si representa un antes y un después en la concepción de un servicio de urgencias, es por la participación activa del equipo de infraestructuras del hospital, que ha sabido vehicular y canalizar la información de la mano de todo el personal involucrado en el servicio.

 

Galería de planos:

Galería de imágenes

 

Fecha de finalización: Noviembe 2017

Ubicación: Barcelona

Equipo de proyecto de arquitectura: Patricio Martínez, Máximià Torruella, Luis Gotor (PMMT Forward Thinking Healthcare Architecture)

Equipo de proyecto de ingeniería: Valeri Consultors Arq.Ing.Urb

Constructor: Serveis, obres i Manteniment (SEROM)

Instalador: Cobra Instalaciones y Servicios

Fotografía: Pedro Pegenaute. Imágenes cedidas por PMMT

Cliente: Dirección de Infraestructuras del Hospital Clínic de Barcelona

Superficie: 365 m2

 

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