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Fecha: Noviembre 2018

Idioma: Castellano

Procedencia: Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental ANECPLA

Web: ver aquí

Autor: ANECPLA

 

No es raro asociar Legionella con el verano. Sin embargo, y aunque es cierto que la mayor parte de los brotes que se producen tienen lugar en esas fechas, la realidad es que esta bacteria no llega a desactivarse en ninguna época del año. Buena muestra de ello es el reciente caso detectado en el Parque de Bomberos de Huelva donde, el pasado martes 27 de noviembre, se activó el protocolo por foco de Legionella ante sospechas fundadas de que podría existir riesgo de contagio.

“Es fundamental realizar controles periódicos de todas aquellas instalaciones susceptibles de convertirse en foco de Legionella”, advierte la directora general de la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental, y acota: “éstas van desde las torres de refrigeración y los condensadores evaporativos hasta los sistemas de agua caliente sanitaria pasando por los sistemas de climatización constante propios de spas, jacuzzis, piscinas, etc., pasando por fuentes ornamentales, sistemas de riego por aspersión en el entorno urbano y sistemas de agua contra incendios, sin olvidar equipos de terapia respiratoria, nebulizadores, y un largo etcétera”.

Sin duda la lista es larga. Por ello, tal y como insiste en recalcar Fernández de Lezeta, “es preciso extremar las precauciones y tomar las medidas adecuadas a fin de mantener las condiciones óptimas de funcionamiento de estos equipos, tales como una limpieza y desinfección previa, unas revisiones adecuadas, un mantenimiento mecánico correcto y la dosificación en continuo del biocida correspondiente hasta alcanzar la concentración necesaria para asegurar su efectividad”.

No hay que desestimar el efecto que el cambio climático está ejerciendo, también y como en tantas otras áreas, sobre la prevalencia de esta enfermedad. Y es que el aumento progresivo de las temperaturas, la humedad y la lluvia provocan directamente un mayor uso de dispositivos o instalaciones de producción de aerosoles en el medioambiente, como torres de refrigeración.

 

Una enfermedad al alza

Los focos de riesgo son múltiples. Y los casos de Legionella en Europa no paran de aumentar año tras año. Según el último informe publicado por el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) la tasa de notificación anual ha aumentado durante el periodo 2012 a 2016. Siendo fundamentalmente cuatro países de la Unión Europea (entre los que se encuentra España, junto con Francia, Italia y Alemania) los que aglutinan casi el 70% de todos los casos del continente. De los 5.400 casos confirmados en la UE en 2016, 441 tuvieron un desenlace fatal. Para que esto no suceda, la directora general de ANECPLA insiste en la importancia de “realizar una correcta puesta a punto y un adecuado mantenimiento periódico de todas las instalaciones que suponen un riesgo de Legionella”. Algo que, a la luz de las cifras, parece que no se está haciendo todo lo bien que debería.

“Se trata sin duda de un asunto de salud pública en el que tanto los propietarios como los usuarios y la Administración estamos implicados. Es fundamental llevar a cabo un riguroso cumplimiento de la legislación vigente e implementar las medidas de control y prevención adecuadas que nos ayuden a evitar brotes de legionelosis y que suponen un serio riesgo para la vida de las personas”, afirma la directora general de ANECPLA. “Es de vital importancia el estricto control y mantenimiento por parte de profesionales de las instalaciones de riesgo”.

Sobre todo, a la luz de la principal conclusión extraída por parte del informe del ECDC al que se hace referencia y que afirma que “los controles periódicos de Legionella y las medidas de control apropiadas en los sistemas de agua pueden evitar una proporción significativa de los casos de Enfermedad del Legionario”.

 

La prevención, siempre mejor que la cura

Ante esta realidad, ANECPLA alerta del riesgo de tener un equipo de climatización, sea una torre o un condensador, sin un mantenimiento correcto y/o incumpliendo la legislación vigente en materia de prevención y control, que genera un gravísimo problema de proliferación de la bacteria. En estas situaciones, la bacteria dispone de alimento (acumulación de suciedad), de una temperatura óptima (épocas relativamente calurosas) y de tiempo suficiente (situaciones de agua estancada o con poco movimiento) para multiplicarse hasta niveles infectantes para el ser humano.

Por ello, es preciso extremar las precauciones y tomar las medidas adecuadas para mantener las condiciones óptimas de funcionamiento de estos equipos, tales como una limpieza y desinfección previa, unas revisiones adecuadas, un mantenimiento mecánico correcto y la dosificación en continuo del biocida correspondiente hasta alcanzar la concentración necesaria para asegurar su efectividad.

 

ANECPLA recomienda

 Desde ANECPLA, se insiste en extremar los controles para impedir la propagación de la bacteria a partir de medidas como las que se exponen a continuación:

  1. Evitar las condiciones ambientales que favorezcan la colonización, multiplicación y dispersión de Legionella. Estas son: temperaturas entre 25-45ºC (adecuadas para su crecimiento), estancamiento de agua y acumulación de sustratos o productos que puedan servir de alimento.
  2. Limpiezas y desinfecciones, tanto periódicas como iniciales antes de la puesta en marcha de una instalación. El control de ésta es la principal medida de prevención, muy especialmente en lo referente a hospitales, centros médicos y clínicas.
  3. Acudir a empresas profesionales y autorizadas para la realización de ese mantenimiento.
  4. El cumplimiento de la normativa por parte de propietarios y usuarios y el incremento de medidas cautelares son otros dos aspectos prioritarios. De esta manera podremos evitar futuros brotes que pongan en riesgo la salud de las personas.

 

Nueva Norma UNE 100030

En abril de 2017 entró en vigor, en sustitución de la anterior de 2005 que cita el Real Decreto 865/2003, la actualización de la Norma UNE 100030:2017, en cuya redacción ha colaborado la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA). Esta nueva norma viene a proporcionar criterios y orientaciones para la prevención y el control de la proliferación y diseminación de la Legionella a partir de ciertas instalaciones y equipos, con un alcance mucho más completo que la anterior, abordando en sus 116 páginas nuevos procedimientos y protocolos de trabajo actualizados para las 14 principales instalaciones de riesgo, actuaciones según los resultados analíticos de control por instalación, requerimientos voluntarios de la solvencia técnica de las empresas de servicios, y otra serie de indicaciones y procedimientos que acotan y precisan con mayor exactitud el marco preventivo y de control de la Legionella.

Se trata de un instrumento de gran utilidad para los titulares de las instalaciones, laboratorios, empresas de mantenimiento y tratamiento de agua, así como empresas de servicios a terceros e ingenierías y consultores, entre otros, destinado a reducir activamente los casos de Legionella en España.

 

Guía para la contratación de servicios de higienización y control de Legionella

ANECPLA dispone de una Guía para la contratación de servicios de higienización y control de Legionella cuyo objetivo es ayudar a los responsables de la contratación del servicio proporcionándoles los criterios mínimos que han de cumplir este tipo de empresas a fin de que puedan valorar, con conocimiento de causa, las distintas ofertas entregadas por las empresas de control de plagas.

La Guía ha sido llevada a cabo por un equipo de trabajo conformado por profesionales del sector de distintos ámbitos como son empresas de tratamiento, laboratorios, consultores, técnicos de mantenimiento, fabricantes de biocidas y representantes de la Administración Pública. Y los criterios que esta Guía contempla pasan por determinar las características y requisitos básicos en cuanto al responsable técnico, el personal técnico cualificado, los productos permitidos, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales al respecto, las características del laboratorio de análisis, etc. Todo ello en aras de un único objetivo, que no es otro que garantizar un correcto mantenimiento de las instalaciones que no ponga en riesgo en ningún momento la salud de las personas.

 

Sobre la Legionella

La Legionella es una bacteria que se encuentra en el agua, ya sea de manera natural o artificial. Con un total de 48 especies enmarcadas dentro de este género, es la Legionella pneumóphila la que produce la legionelosis, enfermedad que se presenta como una neumonía con fiebre alta, con una incidencia de 3 casos por 100.000 habitantes en España, lo que supone unos 1000 casos al año.

La Legionella se encuentra en su medio natural en bajas concentraciones. Sin embargo, en instalaciones que favorecen el estancamiento de agua y acumulación de productos que puedan servir de nutrientes para la bacteria y con una temperatura propicia para su supervivencia y proliferación, puede provocar la multiplicación de la bacteria hasta concentraciones infectantes para el ser humano.

Dado que la Legionella pneumophila suele sobrevivir en espacios húmedos, instalaciones como torres de refrigeración, sistemas de distribución de agua caliente sanitaria o condensadores evaporativos son considerados como potenciales amplificadores de Legionella. De ahí que espacios como residencias u hospitales sean especialmente sensibles a la proliferación de la bacteria y deban, por tanto, extremar las precauciones.

La Legionella entraña un riesgo real para las personas, sobre todo para aquellas que superen la edad de los sesenta años, fumadores o con un sistema inmunológico debilitado.

La enfermedad de la legionelosis se presenta como una neumonía con fiebre alta, tos, dolores de cabeza y malestar general o dificultad respiratoria, pudiendo ser fatal en casos de personas con el sistema inmune debilitado.

El contagio puede producir una infección pulmonar caracterizada por neumonía con fiebre alta, aunque también puede presentarse en forma no neumónica como ‘’Fiebre de Pontiac’’, que se manifiesta como un síndrome febril agudo.

 

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