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Fecha: 2015

Idioma: Inglés

Autores: Michaela Sheahan

Traducción: Maria Isart Gil

Procedencia: Architecture AU

Web: ver aquí

 

“Todas las grandes ideas se conciben caminando”, dijo Friedrich Nietzsche, gran filósofo y pensador. Caminar no solo es útil para pensar: en los dinámicos espacios públicos situados alrededor de centros que se han coubicado específicamente con el fin de fomentar las relaciones de colaboración, es fundamental. No obstante, ¿basta con coubicar hospitales y universidades para generar la innovación que se espera de estos centros? ¿Qué efecto tienen estas crecientes agrupaciones sobre las comunidades que los rodean?

En 2014, se me concedió la Beca del Día Internacional de la Mujer (International Women’s Day Scholarship) de la Asociación Nacional de Mujeres en la Construcción (National Association of Women in Construction, NAWIC). Este premio me permitió investigar cuestiones particulares de urbanismo en los recintos hospitalarios en los EE. UU., el Reino Unido, Europa y Australia, que volqué en un ensayo titulado Walk, Talk, Work: The Importance of Pedestrians and Public Space for Collaboration in Hospital Knowledge Precincts (Caminar, hablar, trabajar: la importancia de los espacios públicos y peatonales para la colaboración en los recintos hospitalarios).

Las redes públicas y peatonales de calidad en recintos hospitalarios animan a las personas a caminar alrededor, a través y más allá de los centros. Estas redes facilitan las relaciones entre organizaciones y personas, que pueden desembocar en colaboraciones e innovación.

Desde hace mucho tiempo, la coubicación de centros sanitarios y de investigación ha sido reconocida como una herramienta para fomentar la innovación biomédica, pero esta idea se ha ido intensificando.

En un esfuerzo por centrar cada vez más el desarrollo de una ciudad en el conocimiento y la innovación, los gobiernos han puesto su mirada en los recintos hospitalarios especializados. El actual plan estratégico del área metropolitana de Melbourne (Plan Melbourne), identifica seis “agrupaciones de empleo nacional”: concentraciones de negocios y centros alrededor de los cuales giran las fortunas económicas y territoriales de la ciudad. Cada una de estas agrupaciones está centrada en un hospital, una universidad, o ambos. En otros planes metropolitanos de Australia y otros países del mundo pueden observarse estrategias similares.

Uno de los principales componentes de esta estrategia son los centros de investigación translacional que convierten conocimiento científico básico en tratamientos clínicos en poco tiempo. Este modelo “del laboratorio a la práctica” está atrayendo una importante financiación gubernamental y del sector. Con la sanidad convirtiéndose en la mayor industria del mundo, y la investigación translacional en el punto de mira del panorama médico, la forma y la función de los recintos hospitalarios está cambiando radicalmente.

Desde hace mucho tiempo, la coubicación de centros sanitarios y de investigación ha sido reconocida como una herramienta para fomentar la innovación biomédica, pero esta idea se ha ido intensificando. Una mirada rápida al espacio y los paisajes urbanos de los recintos hospitalarios de todo el mundo revela que los edificios son cada vez más amplios y más altos, ya que las relaciones de colaboración exigen que un mismo edificio albergue diferentes departamentos e incluso diferentes organizaciones.

Muchos de los centros analizados en Walk, Talk, Work han invertido recientemente en instalaciones de investigación translacional, ya sea dentro del mismo recinto (coubicación) o, en muchos otros casos, dentro del mismo edificio (cohabitación). El nuevo Centro Victoriano Integral contra el Cáncer (Victorian Comprehensive Cancer Centre) en Melbourne reunirá diferentes tratamientos antineoplásicos y organismos de investigación, al igual que la unidad para madres e hijos (Laennec mother and child unit) del Hospital Necker en París y el Hospital para Niños Real de Manchester (Royal Manchester Children’s Hospital).

Este modelo cohabitativo de investigación translacional proviene directamente de lugares de trabajo en los que se fomentan los espacios comunes y la interacción entre las personas (“bump spaces”), donde la innovación nace a partir de conversaciones cara a cara. El hecho de que un mismo edificio acoja diferentes equipos interdisciplinares ofrece un espacio para intercambiar y compartir ideas, reunirse, encontrarse, hablar y comer. Las torres de innovación de la MaRS Discovery District de Toronto albergan diferentes organizaciones que trabajan para comercializar la investigación biomédica. Entre las torres, encontramos un gran atrio que funciona como espacio de reunión para desarrollar el potencial colectivo. Espacios como este, no obstante, limitan los movimientos de los trabajadores hacia afuera de los edificios, lo cual también reduce las interacciones comerciales con negocios circundantes. En consecuencia, se genera una zona masificada destinada solamente al uso sanitario que reduce las actividades de uso mixto.

Generalmente, las relaciones entre investigadores y médicos se conciben dentro del edificio. Las áreas comunes internas, los pasos elevados entre edificios y los predominantes —y a menudo, poco estéticos— puentes colgantes, fomentan las interrelaciones dentro de los edificios. De acuerdo con el plan general del Centro Médico de Texas en Houston, los hospitales deben estar integrados en el sistema de pasarelas peatonales del centro, mientras que, en el hospital Brigham and Women’s Hospital en Boston, once pisos de espacio clínico y de laboratorio pronto se conectarán con el hospital existente mediante “The Pike,” una red de circulación interna de 400 m de longitud.

Aunque estos sistemas son eficaces para los hospitales, suponen importantes implicaciones a nivel de calle. Tanto el recinto de Boston como el de Houston no consiguen generar transacciones suficientes para apoyar los numerosos restaurantes y comercios locales con un flujo de personas diario del tamaño de una ciudad pequeña. Asimismo, con la pérdida de negocios pequeños, los objetivos de la desinstitucionalización y las actividades de uso mixto son mucho más difíciles de lograr.

En los espacios públicos cuidadosamente diseñados del Centro Médico de Texas, hay poca gente y está muy dispersa. La combinación del sistema de pasarelas, la dependencia total del coche debido a la localización del complejo sanitario y el uso médico casi exclusivo de la zona despobla las calles y los caminos. En el otro extremo, el Longwood Medical and Academic Area (LMA) en Boston está construyendo una red peatonal interna para aumentar la seguridad y abordar los problemas de congestión a nivel de calle. Es una extraña paradoja: o demasiados peatones o demasiados pocos. De cualquier manera, la falta de diversidad de actividades supone un auténtico rompecabezas para los diseñadores de estos centros hospitalarios.


El estudio Sheahan determinó que, entre un centro de 1,3 km del campus principal del Centro Médico de Texas en Houston, EE. UU., las vías peatonales y los espacios públicos estaban relativamente infrautilizadas.

 

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