DocumentaciónDocumentosDocumentos destacadosGestiónHigiene y Desinfección

Fecha: 2016

Idioma: Castellano

Autor:  John Adams, Jamie Bartram, Yves Chartier

Procedencia: Organización Mundial de la Salud OMS

Web: ver aquí

 

Las infecciones relacionadas con la atención sanitaria son una causa de morbilidad y mortalidad, ocasionan una pérdida de recursos para el sector de la salud y reducen los ingresos de hogares de todo el mundo. Entre el 5% y el 30% de los pacientes hospitalizados contraen una o más infecciones, muchas de las cuales se podrían evitar. En situaciones de crisis o de precariedad, el número de infecciones es todavía mayor, y algunos pacientes son reacios a acudir a los establecimientos sanitarios porque los más cercanos no están operativos o sufren cortes de agua y de electricidad o falta de suministros.

La falta de higiene en los establecimientos sanitarios causa buena parte de la incidencia de algunas enfermedades. Por ejemplo, es bien conocido el riesgo de legionelosis asociado a los centros médicos: alrededor del 10% de estas infecciones están relacionadas con la atención sanitaria. Otro ejemplo son los objetos punzantes que se desechan, que, si bien son escasos en volumen, son una fuente importante de infecciones. Las agujas y jeringas contaminadas son especialmente peligrosas, porque hay personas que las encuentran rebuscando en residuos o vertederos y las reutilizan. Si no se eliminan correctamente, estos objetos exponen al riesgo de contraer infecciones tanto al personal sanitario o responsable de la eliminación de residuos como a la población en general.

El problema de las enfermedades relacionadas con la falta de higiene en los establecimientos sanitarios es cada vez más grave. La prestación de servicios sanitarios está aumentando en todo el mundo, tanto en cantidad como en complejidad. Por otro lado, cada vez hay más individuos inmunodeprimidos que corren un riesgo mayor de contraer infecciones relacionadas con la atención sanitaria. Si no se adoptan medidas eficaces, es probable que la situación empeorará.

Entendemos por establecimientos sanitarios: los hospitales, los centros médicos, los consultorios de odontología, los dispensarios y los consultorios de medicina general. En ellos se puede educar a los usuarios y a la población en general para reducir el riesgo de contagio con mensajes específicos y mostrándoles un entorno higiénico que les sirve de modelo. Esta información también puede contribuir a mejorar la higiene en los hogares, que es particularmente importante habida cuenta de la tendencia creciente a prestar la asistencia a domicilio, tanto en los países en desarrollo como en los países desarrollados.

La elaboración y aplicación de políticas nacionales, las orientaciones sobre prácticas correctas, la formación y la difusión de mensajes eficaces en centros médicos con unas buenas condiciones de higiene son medidas que permitirán reducir las infecciones relacionadas con la atención sanitaria.

Las políticas y normativas internacionales reflejan de forma creciente este problema. Entre los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio de las Naciones Unidas se incluyen metas relativas a las principales enfermedades, a la mortalidad infantil y a la salud materna (se calcula que anualmente se registran 529 000 defunciones maternas).

Paralelamente, el Proyecto del Milenio y el Secretario General de las Naciones Unidas han subrayado la importancia de emprender sin demora «acciones de ganancia rápida», es decir, intervenciones específicas para prestar servicios de higiene en los establecimientos sanitarios.

Aunque se han elaborado orientaciones de acceso universal para respetar la higiene en la atención sanitaria, se necesitan directrices adicionales aplicables a situaciones de precariedad.

En el presente documento se tratan específicamente las normas básicas de higiene del entorno que se deben cumplir en los establecimientos sanitarios de los países de ingresos medios y bajos, a fin de:

  • evaluar la coyuntura imperante y programar las mejoras necesarias;
  • como primer objetivo, elaborar y respetar unas normas básicas de seguridad;
  • ayudar a elaborar y aplicar políticas nacionales en los países.

Estas orientaciones están destinadas a responsables de la planificación y la gestión sanitaria, arquitectos, urbanistas, especialistas en agua y saneamiento, personal médico y de enfermería, cuidadores y demás personal sanitario, así como a promotores sanitarios.

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