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Todo empieza con un trabajador comercial cansado de tener que viajar para mostrar su producto a clientes y potenciales compradores. Sigue con la búsqueda de una solución que le permita ejecutar tal tarea de forma remota. Continúa con el descubrimiento de que no existe nada apropiado en el mercado y la decisión de crear un programa propio para hacer eso. Algo que desemboca en el nacimiento de TeamViewer, una compañía que desarrolla software para, en términos corporativos, «facilitar el soporte técnico en línea y colaborar en tiempo real desde cualquier parte del mundo». Lo resumen, de alguna forma y a grosso modo -esta vez en lenguaje común- como «conectar dispositivos».

Y este resumen global de la definición del quehacer de la empresa no es baldío. Su último hito ha sido colaborar con la agencia nacional espacial de Francia, el Centro Nacional de Estudios Espaciales (CNES), en el Proyecto Echo, que trata de monitorizar los efectos de los viajes espaciales en la salud de los astronautas que viajan a bordo de la Estación Espacial Internacional (ISS). Lo que desvela la responsable de gestionar las cuentas clave de la compañía, Anne-Charlotte Mazet, es que el valor añadido de todos los datos recopilados, es tener la máxima información para preparar y prevenir el cuidado de los astronautas que, más pronto que tarde, viajarán a Marte.

«Según distintas investigaciones, hay un cambio importante en el cuerpo de los astronautas en el espacio», introduce la misma Anne-Charlotte Mazet. «La intención era poder controlar eso con una ecografía». Es decir, aumentar el conocimiento científico sobre el cuerpo humano, la física y la biología, a partir de imágenes y sonidos obtenidos de la máquina de ultrasonido o ecógrafo más avanzado del mercado.

«La dificultad del proyecto es que esta máquina está en la ISS, dónde la conexión a internet es realmente mala», prosigue Mazet. Y los científicos, durante la ecografía, necesitan hacer una serie de operaciones y transferir grandes cantidades de información en un breve lapso de tiempo. «Por eso desarrollamos una solución funcional para la CNES, para satisfacer tales requerimientos».

El resultado es una misión de seis meses de duración para mantener un laboratorio de investigación ingrávido en la ISS y llevar a cabo experimentos científicos de investigación en la tierra.


TeamViewer desarrolla la tecnología de conexión remota que necesitaba la CNES para obtener datos de mayor calidad y con más rapidez sobre la salud de los astronautas

Lo que ha permitido la tecnología de TeamViewer es que el ecógrafo manejado remotamente esté fisicamente operado por el astronauta a bordo de la estación espacial y controlado por un técnico situado en la agencia en suelo firme. «El astronauta sólo necesita un conocimiento básico de la anatomía humana para colocar la sonda del ecógrafo sobre el área del cuerpo que necesita ser explorada y los análisis son realizados por expertos en ultrasonido en la Tierra», explica la compañía. «La calidad de la imagen transmitida es excelente y la capacidad de respuesta de la sonda es excepcional, lo que permite un diagnóstico médico rápido y preciso». El factor importante aquí, añade Anne-Charlotte Mazet, «es investigar, observar y analizar los efectos a largo plazo que el espacio puede generar en un cuerpo».

Precisamente por eso es una iniciativa en la que tiene mucho que ver y cobra especial relevancia la recopilación y análisis de datos. Y, de nuevo, precisamente por eso, otra de sus dificultades ha sido preservar la confidencialidad de los mismos. La propuesta, en este sentido, fue crear un enlace privado de fácil uso que permitiera interactuar a los investigadores en la Tierra y a los astronautas en el espacio. «Tenemos feedback de que funciona correctamente», incide la responsable de llevar las cuentas clave de TeamViewer. «En la CNES están muy contentos con la buena calidad de las imágenes, tenerlas en tiempo real y poder hacer todo lo que quieran».

Quizás es por eso que la empresa explora ahora otros posibles usos para tal tecnología. En concreto, prevén que la solución podría mejorar algunas taras tanto de las ciudades como del sistema actual de salud. «Lo que es interesante del proyecto Echo es que se adaptaron los requerimiento de la ISS y de la CNES, para que la tecnología pudiera llevarse a las ecografías en salud», comenta Anne-Charotte Mazet. «Creo que en España esto funciona igual que en Francia: Hay sitios con menor densidad de población, a cuyos habitantes se les complica el acceso a las ecografías cuando las necesitan, sobre todo de urgencia». Así, probaron de usar la misma tecnología para que las personas de las pequeñas ciudades tuvieran cerca y rápido lo mismo de lo que disponen las grandes urbes.

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