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Fecha:  Marzo 2018

Idioma: Castellano

Autores: Mauricio Espaliat Canu, Ingeniero Superior Agrónomo por la Universidad de Chile. Experto en Higiene Ambiental y Sostenibilidad. Consejero y Asesor de Estrategia en las empresas UNIQUE, ITEL, NORTHWARD GROUP y CPL

 

Economía Circular, una alternativa generadora de Valor

La Economía Circular constituye la antítesis del modelo de producción y consumo lineal. Es, conceptualmente, un modelo “holístico”, “restaurador” y “regenerativo”. Propicia que productos, componentes y materiales mantengan su valor y su utilidad de modo permanente a lo largo de todo el ciclo de producción, uso y consumo. Genera indiscutibles ventajas ambientales, beneficios sociales y valor añadido para las empresas, aspectos necesarios para garantizar la sostenibilidad de los recursos y la diversidad ecológica en un contexto planetario globalizado, complejo, y a menudo, imprevisible. Se trata de un modelo que tiene en cuenta tanto aspectos económicos, como ambientales y sociales, basado en el principio de “cerrar el ciclo de vida” de recursos, productos, servicios, residuos y materiales, potenciando el rendimiento de las cadenas de valor.

 

Las especiales características y la complejidad del actual escenario económico exigen optimizar el retorno de las inversiones en medios y recursos de todo tipo, y extender al máximo el ciclo de vida de los productos. Los recursos, sobre todo los naturales y de índole limitada, son cada vez más costosos y escasos, lo cual conduce a la necesidad de gestionarlos con rigor, y de utilizarlos de un modo que evite el despilfarro a lo largo de todo el ciclo productivo.

 

Para conseguir este objetivo, se debe erradicar el esquema lineal extracción – transformación – uso – eliminación, que presta escasa atención a si los productos, sus componentes o los recursos empleados en su fabricación, son utilizados o no de modo racional. Con este proceder, la mayoría de los materiales son empleados con un solo fin específico, para luego ser en parte eliminados bajo la forma de residuos, sin tener en cuenta que éstos pueden también constituir valiosos recursos productivos. Frente a esta situación, cabe sustituir el modelo lineal por opciones del tipo reducción – reciclaje – reutilización – recuperación, los fundamentos esenciales de la circularidad, acompañados de la implantación de nuevos modelos de negocio y consumo basados en los principios de la sostenibilidad.

 

Por definición, la economía circular es un modelo holístico, susceptible de ser aplicado a cualquier actividad, independientemente de su naturaleza y condición. Además, debe formar parte de estrategias transversales y a largo plazo que comprometan solidariamente a todos los agentes sociales, económicos y políticos implicados en su adopción. Desde luego, si se persigue tal objetivo, un sector tan complejo como el de la Salud no puede permanecer fuera del planteamiento circular, que no solo constituye una valiosa oportunidad, sino también un reto y un requisito insoslayable.

 

El sector de la Salud frente al desafío de la Sostenibilidad

La Salud es uno de los sectores en los cuales la evolución hacia la circularidad está requiriendo de más tiempo. En principio, esto es debido a que constituye un terreno cuyas connotaciones afectan a una sociedad civil especialmente sensible a aspectos que considera críticos, tales como la seguridad, la higiene, la intimidad y la confidencialidad de la información. También es importante el efecto inhibidor derivado de variables que entran de lleno en el ámbito de la gran diversidad y complejidad de los agentes multidisciplinares que juegan papeles relevantes en este espacio, tales como profesionales, pacientes, fabricantes de equipamientos, responsables de inmuebles, centros logísticos y proveedores de materiales y servicios.

 

Sin embargo, desde la sanidad no se debe dejar de afrontar el reto ineludible de asegurar tanto la sostenibilidad del sistema de salud como del planeta, que plantea la necesidad urgente de cambiar los modelos de uso y consumo de los recursos. El incremento de la población y la creciente demanda de servicios de salud por parte de la sociedad, conducen al incremento de la demanda de servicios de salud no solo en cantidad, sino también en términos cualitativos. Visitas a centros sanitarios, hospitalizaciones, intervenciones quirúrgicas van en aumento permanente en todo el mundo. Son conocidos los efectos de los cambios demográficos sobre el envejecimiento de la población, y sus secuelas sobre los sistemas de salud, que a menudo ven reducida su calidad y su capacidad de acción por tener que afrontar una demanda de servicios desajustada en relación con los medios disponibles.

 

La circularidad, aplicada a la gestión de los centros de Salud, puede aportar interesantes ventajas como elemento generador de valor y como fuente de ahorro, sin dejar de lado que ambos aspectos contribuyen también a prevenir errores que pueden comprometer la sostenibilidad y la seguridad ambiental. Son conocidos los casos de sobredimensionamiento de centros e instalaciones hospitalarias, llevados a cabo con el desembolso de inversiones difíciles de amortizar en plazos razonables, y el diseño de centros de salud con equipamientos de elevado coste que luego no son utilizados de acuerdo con su capacidad potencial, transformándose en una fuerza productiva infrautilizada y ociosa.

 

El sentido común indica que el sector de la Salud no puede mantenerse al margen del enfoque holístico, regenerativo y restaurador que orienta el desempeño de la economía circular, el único camino hacia el logro de un entorno saludable y equilibrado para el planeta y sus habitantes. Para lograrlo, ha de adoptar estrategias de gestión responsables, alineadas con la adopción de las herramientas que hoy en día ponen a disposición la tecnología y los modelos de gobernanza multisectorial.

 

El sector de la Salud frente a las oportunidades de la Circularidad

La cadena de valor del sector de la Salud consume una cantidad significativa de recursos primarios, tales como agua, energía, metales y productos químicos. Además, genera un importante volumen de residuos por el empleo generalizado de productos de un solo uso, y por la acumulación de materiales y equipos no utilizados, obsoletos o caducados. En un hospital, los términos “usar y tirar” y el concepto de “un solo uso” constituyen prácticas habituales, y aunque su objetivo sea el de prevenir y reducir la propagación de infecciones, no por ello dejan de ser prácticas poco sostenibles. Como respuesta a esta situación, la Sanidad debe implementar estrategias de economía circular para ganar eficiencia y convertirse en un sector sostenible y resiliente que evite generar externalidades negativas.

 

En el sector de la Salud existen oportunidades reales para aplicar con éxito las mismas iniciativas de economía circular que han demostrado su éxito en el entorno industrial y de servicios. Tales iniciativas han sido desarrolladas principalmente en las cuatro áreas críticas que influyen de modo directo en la sostenibilidad a través de la racionalización de su gestión: los Recursos naturales y Materias primas, el Agua, la Energía y los Residuos.

 

También es importante aludir a otras estrategias de apoyo a la economía circular que en el sector Salud pueden complementar de modo sinérgico el alcance de objetivos de optimización conducentes a la sostenibilidad: el Ecodiseño, la Servitización, la Recuperación y Valorización, la Simbiosis colaborativa y los nuevos modelos de Compra y Contratación.

A continuación, se expone una breve descripción de cada uno de estos factores, centrando su análisis en el entorno de los edificios, el punto de sinergias y el hilo conductor de las estrategias circulares en el sector de la Salud. Todos ellos apuntan también de modo directo a la protección del medio ambiente, por su contribución al aseguramiento de la biodiversidad y a la reducción de los factores inductores del cambio climático.

 

Recursos Naturales y Materias Primas

La optimización del uso de los recursos naturales y de materias primas entra directamente en el terreno de la industria manufacturera, en cuyo ámbito se están aplicando opciones circulares de comprobada eficacia. Destacan en este sentido las aportaciones de la digitalización, de la robótica y de la automatización de los procesos industriales, todos ellos componentes fundamentales de la llamada “Industria 4.0”.

 

Sin lugar a dudas, la adopción de procedimientos de fabricación ajustados al modelo industrial del Siglo XXI constituye un requisito ineludible para cualquier empresa que desee ajustarse a objetivos de sostenibilidad. En el caso del sector Salud, este planteamiento compromete, entre otros, tanto a la industria química y farmacéutica, como a los fabricantes de equipos, materiales y productos empleados o consumidos en este entorno de actividad.

 

Agua

El agua es un recurso escaso y frágil, cuyo uso debe ser gestionado con rigor en cualquier actividad. En la industria, en la agricultura y en las ciudades se adoptan medidas importantes en este sentido, entre las cuales destacan la optimización de las redes de distribución de agua potable y las técnicas de depuración de aguas residuales. Pero es en los edificios en particular, independientemente de su naturaleza y condición, donde es posible obtener ventajas destacables con relación a la racionalización y reducción de su consumo.

Entre otras medidas de ahorro de agua en los edificios, cabe destacar las siguientes:

 

Instalación de grifos automáticos y con limitadores de caudal.

Uso de inodoros de doble descarga.

Instalación de urinarios sin agua o con descarga activada por sensores.

Selección de electrodomésticos de bajo consumo de agua.

Depuración y recuperación de aguas residuales.

Captación y almacenaje de aguas pluviales “in situ”.

Sustitución de bañeras por duchas.

Control del consumo mediante contadores.

Control y detección oportuna de fugas y filtraciones.

Mantenimiento y conservación programada de las instalaciones de agua sanitaria.

 

Energía

Al igual que en el caso del agua, la correcta gestión de la energía en los edificios puede contribuir con éxito a generar importantes niveles de ahorro. Destacan en dicho sentido los beneficios que aporta la adopción de medidas basadas en el sentido común y en la aplicación de iniciativas de optimización, entre las cuales destacan:

El diseño de edificios con características biosostenibles y sistemas de aislamiento térmico eficaces.

El empleo de fuentes de energía renovables.

El adecuado diseño de las redes de distribución eléctrica.

El adecuado mantenimiento y conservación de las instalaciones eléctricas.

La instalación de equipos eléctricos de bajo consumo y alta eficacia.

El adecuado mantenimiento de las instalaciones de climatización.

La verificación y certificación sistemática del consumo y del nivel de eficiencia energética del edificio.

 

Residuos

El incremento de la demanda de servicios de salud no solo trae consigo la necesidad de contar con recursos suficientes, sino también la ingente generación de residuos que, a falta de oportunas medidas de gestión, contribuye a incrementar la presión ambiental debido a la cantidad de materiales que acaban depositados en vertederos o incinerados, sin tener en cuenta que muchos de estos materiales residuales pueden ser reciclados, recuperados o reutilizados. Este hecho implica un doble coste: el de gestionar la eliminación segura de dichos residuos, y el de desaprovechar materiales susceptibles de ser reutilizados o reciclados, contando con que para ello existen técnicas que han sido probadas con éxito y eficacia en diferentes ámbitos y sectores. El ejemplo que mejor ilustra el problema de los residuos en el sector de la Salud es el de los plásticos, uno de los más abundantes generados en los centros sanitarios, tanto bajo la forma de envases, como de productos, objetos y materiales desechables de diversa naturaleza. Es un hecho que, hoy en día, las posibilidades de recuperación y reciclaje de plásticos mediante tecnologías avanzadas son enormes.

 

Entre las estrategias de gestión de residuos que han demostrado sus ventajas en diversos ámbitos, cabe destacar aquellas cuyos efectos son igualmente válidos si el sector de la Salud se incluye como parte destacada de los integrantes que deben conformar el circuito de la economía circular:

 

Recogida y clasificación selectiva de los materiales residuales según tipo y condición: no peligrosos (reciclables, ordinarios, inertes, biodegradables) y peligrosos (infecciosos, patológicos, químicos, tecnológicos), respetando la normativa aplicable al caso.

Reciclaje según naturaleza y condición de los diferentes tipos de residuos.

Recuperación de residuos directamente reaprovechables en la cadena de valor.

Valorización de residuos y su reincorporación al ciclo productivo.

Reutilización de aquellos elementos residuales que lo permitan.

Independientemente de lo anterior, y por sus implicaciones en materia de seguridad e higiene, ciertos residuos hospitalarios especiales y peligrosos, tales como algunos de tipo orgánico y químico, han de ser gestionados fuera del circuito circular, de acuerdo con la legislación específica aplicable a cada caso, y adoptando los procedimientos específicos definidos por las autoridades sanitarias pertinentes.

 

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