Fecha: 10/09/2015
Idioma: Castellano
Procedencia: Aire Limpio
Ubicación: España

Aumentar la ventilación de una casa implica que, si queremos mantener una buena calidad ambiental, ese aire tendrá que ser calentado o enfriado, según la temperatura exterior, deshumidificado y filtrado. Y todos esos procesos requieren una energía que hay que pagar a final de mes. La cosa se complica cuando no hablamos de una vivienda, sino de un edificio de oficinas o de uso público, tal como un colegio o un hospital.

¿Es posible contar con una buena calidad del aire interior sin que se dispare la factura eléctrica? Lo es. Y la solución pasa por cumplir una serie de normas en el uso y por acertar a la hora de instalar un sistema de climatización más eficiente con el que podamos ahorrar dinero a medio plazo, una cantidad importante si tenemos en cuenta que la climatización de los edificios puede llegar a suponer entre un 60 y un 70% del consumo de energía total.

La instalación de un adecuado sistema de climatización y su mantenimiento son beneficiosos en dos aspectos: la salud, con una mejor calidad del aire interior, y la economía, con una reducción del coste. Dos de los aspectos sobre los que los expertos hacen más hincapié son las distintas tecnologías de monitorización y los sistemas de filtración de aire.

Las primeras incluyen un control exhaustivo de las actuales condiciones del edificio, como su ocupación real y la concentración de contaminantes, y de las circunstancias temporales, como la contaminación exterior, la temperatura o la estacionalidad. Esta medición puede llegar a ahorrar un 10% del consumo energético.

Los segundos son continuamente estudiados en busca de las mejores soluciones. Por ejemplo, el elevado gasto en climatización en los hospitales hace que encontrar fórmulas para reducir costes sea una de las principales preocupaciones de los ingenieros encargados del mantenimiento. Y es que en estos edificios los estándares de calidad del aire interior son más estrictos que en ningún otro a causa de su exposición a focos de contagio y de las altas tasas de enfermedades nosocomiales -infecciones intrahospitalarias-

Pero como decíamos, la tecnología aplicada a los sistemas de filtración se ha afianzado como una de las mejores soluciones. Por ejemplo, con un climatizador ecoeficiente de polarización activa se ha demostrado que el consumo se reduce casi un 46% en comparación con un climatizador con filtración tradicional, según un estudio realizado por Aire Limpio en la clínica Santa Ángela de la Cruz de Viamed. Además, el ahorro en la factura suele ir acompañado de una menor contaminación; en este caso, la reducción de la huella de carbono sería de 116 kg al mes.


Respecto a los usos, un par de datos. Para empezar, un ajuste adecuado del sistema de climatización puede reducir el consumo hasta en un 20%. Y un dato curioso: la mayoría los edificios están sobreventilados, ya que la cantidad de aire exterior necesaria se establece de acuerdo a unos valores fijos establecidos en el RITE según la superficie y el nivel máximo de ocupación. Pero si asumimos que el uso real es de entre un 25 y un 30% menor del proyectado, con un control de la ventilación a demanda se eliminaría ese exceso de ventilación, con el consiguiente ahorro de energía.

Una opción interesante es incorporar sistemas de monitorización avanzados como los DCV (Demand Control Ventilation) que no tengan en cuenta únicamente los niveles de dióxido de carbono, sino un control multiparamétrico que permita detectar también los contaminantes del aire.

Fuente: Aire Limpio


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