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Fecha: 16/09/2015
Idioma: Castellano
Procedencia: Rubén Moragues Pastor. Director de Servicios Generales Hospital de la Santa Creu i Sant Pau
Ubicación: España

Los gases medicinales hoy en día son un elemento esencial para el tratamiento de los pacientes en cualquier edificio de uso sanitario. Pero detrás de las tomas, se esconde una compleja instalación con ciertas particularidades, que la diferencian de las otras muchas que existen en estos edificios.

Aunque no hay dos instalaciones iguales, por lo general, cumplen lo siguiente:

1. La central de producción y almacenamiento es propiedad del proveedor de gases

Es así, casi la totalidad de centrales de gases en hospitales son titularidad de los proveedores de estos productos, y es precisamente la empresa “gasista” como comúnmente se las llama, la responsable de su legalización, seguridad, manipulación y mantenimiento. Este hecho, condiciona mucho tanto los contratos de suministro así como los de mantenimiento, pero a su vez, también repercute en las responsabilidades sobre dicha instalación.

2. Los gases son considerados un medicamento.

La legislación vigente regula estos productos como medicamento. Esta particularidad es prácticamente única en una instalación sanitaria. De todas las instalaciones técnicas de un hospital, ninguna otra transporta por su interior un fluido considerado medicamento, y por tanto, reparte las responsabilidades de su buen funcionamiento en varias áreas, por un lado al Departamento de Farmacia y por otro, a las áreas de mantenimiento y gestión de las infraestructuras. Ello obliga a una buena coordinación entre dichas áreas de modo que el servicio siempre esté garantizado y supervisado de forma idónea.

3. El gestor no puede actuar sobre el consumo.

La fuerte crisis global y en particular la del sector sanitario, al ser uno de los principales gastos públicos, ha forzado a los gestores de mantenimiento a tomar medidas para ahorrar al máximo consumos de sus suministros como el agua, la electricidad, el gas natural, etc. Pero en el caso de los gases medicinales, no es posible actuar para disminuir consumos. Dejando de lado el control de fugas, las necesidades van directamente ligadas a la actividad sanitaria y para nada dependen de una buena o mala gestión.


4. Requiere diversos servicios asociados

Un gas medicinal no es un suministro que se entrega a la puerta del almacén y ahí nos olvidamos de él. Normalmente, lleva asociados diversos servicios que dependerán de los recursos e infraestructuras de cada hospital: servicios de reparto de botellas, trazabilidad, etc. son necesarios para completar el servicio y habitualmente complementan los contratos de suministro, con lo que cada centro acaba disponiendo de un contrato a la carta adaptado a sus necesidades reales.

5. Entorno normativo complejo

Desde la propia normativa reguladora del medicamento hasta todas aquellas que rigen sus instalaciones (aparatos a presión, canalizaciones, elementos de seguridad, manipulación, riesgos laborales, etc), exigen estar al día para poder gestionar un equipamiento de este tipo.

6. Servicio prioritario

De todos los servicios de un hospital, algunos pocos son vitales para la asistencia ininterrumpida de los pacientes, y los gases medicinales son uno de ellos.

7. Diferentes sistemas

Una misma instalación de un centro sanitario, puede requerir diferentes sistemas de almacenamiento y distribución de gases: botellería portátil, baterías de botellas aisladas, depósitos criogénicos y hasta auto-producción de aire para uso médico.

Dicho todo esto, nos podemos preguntar cómo debe realizarse una buena gestión de estas instalaciones y cuales deben ser las prioridades de su responsable.

Evidentemente, como en el resto de instalaciones, el gestor de mantenimiento se debe centrar en evitar los posibles problemas que la instalación le pueda dar y conseguir un equilibrio entre los costes derivados de ello y la seguridad que de los servicios contratados se derive.


Ya hemos comentado que no podemos incidir sobre el consumo para optimizar costes. Los precios unitarios de los proveedores y la competencia en este mercado son las únicas variables con las que podremos jugar, más allá de ello, sólo nos queda optimizar la buena gestión de las instalaciones y sus servicios asociados.

Un buen diseño de la instalación es básico para ahorrarnos problemas de futuro. Si tenemos la oportunidad de participar en la fase de ingeniería, es conveniente preveer todo aquello que nos pueda evitar problemas graves a posteriori. Desde realizar canalizaciones con trazados ordenados y accesibles, doblar circuitos a tomas en locales críticos como los quirófanos o urgencias, disponer de suministro complementario en caso de fallo de la central mediante la disposición de baterías de botellas, diseñar espacios de almacenamientos adecuados, etc. son temas a tener muy presentes. Es necesario tener en cuenta que las instalaciones normalmente son muy extensas en cuanto a recorridos y que a menudo se instalan muchas tomas en lugares que normalmente no se usarán pero que pueden llegar a ser necesarias. Por suerte, las canalizaciones con puntos sin uso no se contaminan como las de agua, pero eso no quita que se deban someter a un buen mantenimiento para que el día que se requiera estén a punto.

Pero pese a tener un buen diseño, los incidentes son inevitables. Los más habituales son los debidos a una mala praxis de las tomas, lo que puede llegar a provocar pequeñas fugas en ellas o sencillamente la asistencia de un técnico para poder explicar cómo se deben manipular correctamente. La existencia de diferentes tipos de tomas en el mercado (no hay un modelo único normalizado) puede provocar la confusión del personal sanitario.

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