OncológicoProyectosAGi architects

Fecha de finalización: En construcción

Ubicación: Al Sabah Medical Area, Kuwait

Autor del Proyecto: AGi architects / Joaquín Pérez-Goicoechea, Nasser Abulhasan

Dirección de equipo y proyecto: Lucía Sánchez Salmón

Equipo de proyecto: Carmen Sagredo Rodríguez, Pablo López, Cristina Araujo, Alfredo Carrato

Fuente: AGi architects

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Cliente: Mr. Emad Mohammed Al Bahar y Ministry of Health of Kuwait

Ingenieros: Gogaite /ACH/Euring Ingenieros

Fotografías: AGi architects y 1000words

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Ruqayyah Abdullah Al-Homaizi & Hessa Al Marzouq Centro de Diagnóstico del Cáncer de Mama

 

Este nuevo Centro de Diagnóstico del Cáncer de Mama se plantea desde el entendimiento de la arquitectura sanitaria en Kuwait como un programa situado entre lo público y lo privado, entre lo abierto y lo íntimo, debiendo abordar ambos aspectos a la vez.

Los espacios de la salud requieren ir más allá de la cuestión meramente funcional, incorporando lo emocional y el bienestar como premisas principales de diseño. Los ambientes deben buscar sensaciones de intimidad y calidez, relajación y tranquilidad, cuestiones imprescindibles en un proyecto sanitario dedicado al diagnóstico del cáncer de mama. Localizado en el distrito hospitalario de Kuwait, este centro incorpora estos valores, presentes también en otros proyectos de arquitectura sanitaria en Kuwait de AGi architects, como el Centro de Transplantes de Riñón o el Hospital Cardiológico Hisham A. Alsager. Así, uno de los principales aspectos que se abordan desde el diseño es la creación de un espacio agradable y acogedor que favorezca el tratamiento de los pacientes.

Este nuevo espacio hospitalario se situará como el centro de referencia en Kuwait para el diagnóstico de la enfermedad. Incorpora también una función educativa y de formación, que compone una gran parte de la superficie del edificio, y que amplía el entendimiento de lo médico a otros aspectos claves a la hora de entender los procesos curativos, como el aprendizaje.

La arquitectura propuesta por AGi architects expresa la presencia de estas funciones: la médica y la educativa. Para ello, el diseño se articula en dos ejes: una organización horizontal, baja y perforada por varios patios, que sirve para alojar la arquitectura; y una tipología vertical, una torre en la que se sitúan los espacios de formación.

Lo horizontal es por tanto el espacio dedicado a lo hospitalario. Este programa se plantea a través de una volumetría que se hunde ligeramente en el terreno. Una piel perimetral perforada de aluminio rodea el conjunto, tras la cual se revela un jardín en la cota inferior. El acceso se produce por una plataforma que, a modo de puente, lo sobrevuela. La presencia de lo vegetal se plantea como clave en la propuesta, y los espacios de acceso y espera tienen como fondo los distintos jardines del edificio. Las salas de espera se conciben como lugares agradables y relajantes en los que se entrevén las copas de los árboles.

Por otro lado, el programa público de carácter educativo se organiza en vertical, distribuyéndose en varias plantas y desplegándose en distintos tipos de espacio. Se han diseñado lugares formales como la sala de conferencias, e informales, como distintos jardines y terrazas que pueden convertirse en espacios para eventos y exposiciones. Este programa se inicia en la planta baja, donde la cafetería se extiende al exterior mediante una terraza cubierta por una pérgola. La terraza se conecta con un jardín exterior a una cota ligeramente inferior donde el programa expositivo puede expandirse. Y se une con las plantas superiores, donde otro espacio exterior sobre la cafetería, y los espacios dedicados a seminarios y conferencias en la torre, terminan de conformar el programa.

Transparencia, veladura y ligereza son las ideas alrededor de las cuales gira el aspecto exterior del edificio. El edificio se cubre de una piel metálica perforada, que sirve de transición con el exterior, protegiéndolo de las vistas, y ofreciendo privacidad y protección. Esta fachada de aluminio deja entrever el dibujo de unos arcos en fachada. En el interior, en cambio, el visitante es recibido por un espacio de color, forrado en un travertino rosa que le acompaña en todos los espacios públicos. Las salas de espera son cálidas, con un mobiliario donde los sofás y las telas ofrecen un ambiente amable, enfatizado también a través de la creación de espacios abovedados.

La materialidad se convierte es un aspecto fundamental en el proyecto, a través de esta contraposición entre la ligereza y sobriedad exterior, y el color y calidez interior. El proyecto busca establecer numerosas conexiones visuales y espaciales con el exterior, incorporar la vegetación a las distintas zonas del edificio. La presencia de un programa educativo complementa a la arquitectura sanitaria, la clínica es más que un lugar de tratamiento, es un lugar de aprendizaje y reflexión. Es un ambiente de intercambio de conocimiento, que se realiza en espacios versátiles y flexibles, interiores e interiores, y a distintos niveles.

El proyecto quiere tratar la difícil cuestión hospitalaria desde el cuidado espacial y la generosidad de unos programas paralelos que incorporan otros tiempos y proponen otras relaciones con el cuerpo y los tratamientos que se le aplican.

 

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