ArtículosArtículos destacadosDiseño y ReflexiónIluminación
Fecha: 16/10/2017
Idioma: Castellano
Web: Ver Aquí
Autor: Alberto de Paz Lechuga, Service Sales Representative en el área de Desarrollo de Negocio en Sanidad.
Procedencia: PHILIPS Lighting

 

La luz y el sonido suelen ser dos de los recuerdos más habitualmente referidos por muchos pacientes en sus estancias hospitalarias, especialmente aquellos ingresados en unidades de cuidados intensivos donde los niveles de sedación suelen ser elevados. Ambos estímulos pueden incidir directamente en la falta de confort de los pacientes y en la alteración de sus ciclos de sueño,  aumentando así su confusión, y los episodios de delirio, y dificultando o alargando su recuperación.

El ambiente sonoro de una unidad, en su nivel “ruido”, es el elemento que resulta más molesto para los pacientes. Además de que los niveles de ruido de las unidades de cuidados intensivos suelen estar constantemente por encima de los límites recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que sugiere que los niveles medios de sonido hospitalario no deben exceder los 35 dB, con un máximo de 40 dB durante la noche; se producen muchos cambios de valor e intensidad de sonido impredecibles (silencios y sonidos perturbadores continuamente) que no pueden ser reconocidos ni interpretados por el paciente, lo que incrementa su desconcierto ya que se encuentran en medio de un aluvión de ruidos, que son incapaces de entender ni controlar.

Según la abundante bibliografía y estudios llevados a cabo, las fuentes principales de este ruido son dos: los dispositivos (a la hora de funcionar o estar operativos, así como cuando generan alarmas o avisos) y las personas (en el desarrollo de su actividad asistencial y en sus conversaciones). Es fundamental poner foco en que ambos puedan contribuir en el cuidado y recuperación de los pacientes, tratando de minimizar el impacto acústico sobre ellos.

Pero el sonido, en su forma de “música” puede ser utilizado como una herramienta beneficiosa para los pacientes, y contribuir así a su recuperación. Existen iniciativas, que tratan de aportar un mayor bienestar a los enfermos, sus familias y los profesionales, a través de la música, por ejemplo, celebrando conciertos de música en directo en las unidades. Estas actuaciones son muy beneficiosas y contribuyen enormemente a la humanización de la asistencia sanitaria.

Para seguir leyendo debe iniciar sesión o darse de alta en el portal

 

Para descargarse la documentación relacionada debe iniciar sesión o darse de alta en el portal
Valora este post
Print Friendly, PDF & Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos requeridos están marcados *

Publicar comentario