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Fecha: 2018

Idioma: Castellano

Autores: Georgina Vidal-Gavilan, Ingeniera Biomédica y Doctora en Ciencias Biorem (d D’ENGINY biorem SL)

Procedencia: D’Enginy Biorem

Web: ver aquí

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La investigación biomédica se encuentra en un periodo de auge, con un número creciente de centros de investigación y una competitividad en alza a nivel mundial. Y también en un periodo de cambio, con la incorporación de nuevos enfoques de trabajo, nuevos campos de experimentación y nuevas herramientas, sobretodo tecnológicas. Todo ello favorece las oportunidades de planificación, diseño y construcción de nuevos centros, así como de renovación de otros ya existentes. De acuerdo al Whole Building Design Guide (USA), estas oportunidades ocurrirán en gran medida en países en desarrollo, si bien beneficiarán a toda la comunidad científica y al mundo en general (Dan Watch, WBDG, 2016).

La gestión del equipamiento debe formar parte de este proceso de planificación y diseño del laboratorio de investigación biomédica, aún cuando se trate de un laboratorio genérico a la espera de asignación de un grupo de investigación. Sin planificación en este campo, el riesgo de incurrir en sobrecoste para la posterior instalación del equipamiento o las posibilidades de reducir la futura funcionalidad del laboratorio, aumentan exponencialmente. En un contexto ideal, la planificación en equipamiento en laboratorios de investigación se realizará con tiempo, en colaboración con el usuario, y atendiendo a las novedades tecnológicas y cambios en los modelos de gestión.

Planificando a tiempo y con tiempo

Incorporar el equipamiento en las primeras etapas de planificación y diseño del laboratorio nos facilita tener en cuenta sus necesidades de espacio, instalaciones y gestión. Y es que el equipamiento se inter-relaciona con la arquitectura y las instalaciones del edificio, así como con la entrada en funcionamiento del edificio, en una relación que debe ser bidireccional. Si bien es común, y habitualmente útil, diseñar laboratorios modulares, ciertos equipamientos presentan necesidades que podemos clasificar de extraordinarias, difícilmente asumibles a posteriori. Ante la falta de previsión de estas necesidades, podemos encontrarnos posteriormente con puertas o pasillos que no permiten la entrada de ciertos equipos, con falta (o exceso) de instalaciones, con certificaciones y puestas en marcha no cumplimentadas, etc. Planificar el edificio y su contenido es, pues, un proceso de retroalimentación entre especialidades que es mejor tratar desde un buen inicio, sobre todo si queremos reducir tiempo y coste de futuras modificaciones del proyecto durante la etapa de construcción y puesta en marcha. Esta planificación, muy incorporada a al diseño de instalaciones hospitalarias, es menos común en el caso de laboratorios de investigación biomédica, si bien igual de necesario.

La planificación del equipamiento, además, debe hacerse con tiempo, permitiendo a los especialistas dedicar esfuerzos a las peculiaridades de cada caso. A diferencia de las instalaciones hospitalarias, en el ámbito de los laboratorios de investigación biomédica no disponemos de normas o estándares de referencia en lo que se refiere al equipamiento, más allá de la normativa de bioseguridad (OMS, 2004; CDC, 2009) y de algunas guías genéricas de diseño de laboratorios (NIH, 2003). La revolución tecnológica, los procedimientos y metodologías de trabajo, la visión estratégica del centro y el propio contexto económico-financiero incidirán, en gran medida, en el diseño detallado del plan de equipamiento y, con ello, en su relación con la arquitectura, la ingeniería y el presupuesto del proyecto. Por ello, deben evaluarse en un enfoque de caso por caso, ajustando el diseño estándar a las necesidades específicas.

 

La comunicación con el usuario

Si hay oportunidad, es recomendable establecer una buena comunicación con el usuario, ya desde la elaboración del plan funcional, para tratar los requerimientos en equipamiento. Esta comunicación, mantenida a lo largo del proyecto, permite aproximar el usuario a la futura realidad del laboratorio y, por tanto, revisar a tiempo las metodologías, circuitos y hábitos de trabajo que pueden incidir no sólo en la tipología de equipamiento sino en su ubicación y las características de instalación. La participación del usuario nos permite, pues, reducir las necesidades sobrevenidas, aquellas que aparecen una vez el edificio ha sido construido y el presupuesto cerrado. Son ejemplo habitual de estas necesidades la adquisición de elementos complementarios de equipamiento como equipos de clima para salas cuyo uso ha sido modificado, elementos murales para la instalación de equipos, elementos para salas oscuras, eliminación o añadido de tomas de instalaciones, etc. Si bien es imposible eliminarlas todas, la planificación multidisciplinar nos permitirá reducir su impacto, y con ello el monto económico de las modificaciones. En cualquier caso, en los primeros años de entrada en funcionamiento del centro, deberemos recibir y gestionar diversas peticiones de cambios para mejorar el encaje del edificio con el usuario, ya sea a nivel de equipamiento, arquitectura o instalaciones, por lo que es necesario asignar una reserva presupuestaria a ello.

 

Modelos de gestión y nuevas tendencias de diseño de laboratorios

Quizás el principal y más interesante reto para el especialista en equipamiento de laboratorio a la hora de planificar un nuevo centro de investigación es justamente la incorporación de las nuevas tendencias en diseño y gestión de laboratorios así como el cambio tecnológico en equipos de análisis. Muchos son los artículos que muestran la fuerte evolución que observamos en estos aspectos, y cómo se transfieren a escala mundial. Destacamos, por su relación con el equipamiento, la adopción de modelos de gestión competitiva, los avances en métodos y herramientas de investigación biomédica, o la priorización de laboratorios secos frente a laboratorios húmedos.

Los distintos modelos de gestión de equipamiento del laboratorio (ver artículo Modelos de gestión de equipamiento en laboratorios de investigación biomédica, Hospitecnia, 12.2017) influyen, entre otros aspectos, en el uso y titularidad de los recursos. En los modelos de gestión competitiva se muestra especial prioridad a las plataformas tecnológicas, que ofrecen servicio a investigadores propios y externos, y a los espacios comunes, donde se comparte el equipamiento entre distintos grupos de investigación. Estos aspectos deben incorporarse al plan de equipamiento, atendiendo a las especialidades del centro y estableciendo el nivel tecnológico de los equipos y el modelo posterior de uso (multiusuario) y mantenimiento.

En algunos casos, el modelo de gestión competitiva se asocia también a la rotación en la asignación de espacios, por lo que a la hora de planificar el equipamiento se debe incorporar también un alto grado de flexibilidad.

 

Paralelamente, en los últimos años, el equipamiento de laboratorio está viviendo una fuerte evolución tecnológica, con ejemplos como los dispositivos lab-on-a-chip, la implantación de equipos de secuenciación masiva o la mejora de los equipos de imagen. Estos nuevos dispositivos suponen una modificación en los métodos y herramientas de trabajo del laboratorio, con la sustitución de equipos de gran tamaño en algunos casos, el aumento de la automatización y la robotización en los laboratorios de genómica, o la adquisición de potentes equipos de microscopía para el seguimiento in vivo de experimentos. Todo ello, de nuevo, con incidencia no sólo en el plan de equipamiento sino en las servidumbres de obra e instalación.

Finalmente, y probablemente asociado a la evolución tecnológica anterior, observamos también un aumento en el número de laboratorios secos frente a los laboratorios húmedos tradicionales. Es decir, se priorizan espacios de investigación computacional, a menudo interdisciplinar y multigrupo, sobre espacios de investigación de poyata, principalmente en las especialidades de bioinformática e inteligencia artificial para la ayuda al diagnóstico. El cambio en equipamiento en este caso es drástico, puesto que se sustituye el equipamiento de laboratorio en sus distintas familias (mobiliario, equipos científicos genéricos, parte proporcional de equipos transversales, etc.) por mobiliario de oficina en un entorno a poder ser de apoyo a la creatividad, equipos informáticos y estaciones de trabajo, y software altamente especializado, todo ello acompañado de una sólida gestión de redes de datos.

 

Con todo, la diversidad de campos de investigación, de modelos de gestión y de tecnologías y métodos de análisis, nos obliga a considerar alternativas en la planificación del equipamiento (y en cualquier campo del diseño del edificio). Frente a ello, el mejor enfoque para una correcta planificación vuelve a ser multidisciplinar.

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