El diseño de edificios ha evolucionado hacia la sostenibilidad, la eficiencia y el bienestar, impulsado por retos climáticos. En sanidad, se esta priorizando la adaptación climática, la electrificación y los materiales sostenibles. Así, la arquitectura se convierte en una herramienta de la salud, creando entornos resilientes, eficientes y centrados en las personas.