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Fecha: 2018

Idioma: Castellano

Autores: Júlia Rocaspana Fernández. Arquitecta y BIM manager

Procedencia: Biorem_biomedical engineering (d D’ENGINY biorem SL)

Web: ver aquí

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“El que toma medicina y rechaza la dieta, malgasta las habilidades del médico”

Proverbio chino

La alimentación hospitalaria ha pasado de ser un mero servicio al paciente a un factor clave en su recuperación. Una adecuada alimentación forma parte del tratamiento del paciente. Así, muchos dependen de la comida hospitalaria para cubrir sus necesidades nutricionales, y en muchos casos los menús son personalizados (dietas). En la nutrición hospitalaria influyen numerosos factores y servicios y es bastante común que las dietas sufran cambios de última hora.

Se debe asegurar al paciente un equilibrio nutricional y una calidad higiénico-sanitaria; para ello, se deben cumplir numerosas exigencias como por ejemplo alcanzar durante la cocción temperaturas iguales o superiores a 65ºC en todos sus puntos –en las comidas calientes–, temperaturas que deben mantenerse hasta el momento de servicio, ya que a partir de esta temperatura las bacterias se destruyen. Muchas veces hay que cubrir grandes distancias para trasladar la comida, por ello deben organizarse y planificarse todos los procesos. No hay una solución única sino que existen distintos modelos de gestión de cocina hospitalaria:

  1. Internalización o autogestión: la gestión del Servicio de Cocina es responsabilidad exclusiva del Hospital. Se puede dividir en dos tipos:
    • Cocina centralizada: la elaboración y distribución se lleva a cabo en las instalaciones de la cocina del hospital.
    • Cocina descentralizada: la elaboración se realiza en la cocina, pero la distribución se realiza en las distintas unidades.

 

  1. Externalización: la gestión la lleva a cabo una empresa pública o privada. Hay diferentes tipos:
    • Elaboración externa: la comida se elabora fuera y es transportada al Hospital, donde el personal del centro se encarga de distribuirla.
    • Elaboración interna: la comida se elabora en el Hospital. Hay varias modalidades:
  1. Unidad de producción externa
  2. Unidad de producción interna y provisión externa
  3. Unidad de producción mixta: la elaboración de la comida la realiza personal del propio Centro junto con personal de la empresa externa contratada que también se encarga de la provisión.

 

SISTEMAS DE PRODUCCIÓN

Para dar respuesta a las distintas necesidades de cada hospital existen también diferentes sistemas de producción. Desde el sistema tradicional o producción en línea caliente hasta la cadena fría.

Cocina caliente

Éste es el sistema de producción tradicional: cocinar-servir en el momento. Los alimentos se empiezan a elaborar a primera hora y se suelen acabar una hora antes de su distribución, todos los días, 14 turnos a la semana, mañanas y tardes.

En un sistema de cocina centralizada la cocina normalmente se divide en distintas zonas aplicando el principio de “marcha adelante”:

  1. La zona de recepción, debe tener conexión directa con un espacio exterior cubierto (proteger los alimentos de las inclemencias del tiempo) durante la descarga.
  2. La zona de almacenamiento y mantenimiento, la zona donde se almacenan los alimentos, esta debe garantizar la higiene, el control de la temperatura, la ventilación y la rotación de stocks. Actualmente gracias a la informatización de los controles de stock ha recudido considerablemente su espacio.

Para su mantenimiento es muy importante la clasificación de los alimentos en refrigeradores, congeladores verticales u horizontales o cámaras frigoríficas las cuáles pueden estar construidas de obra o ser modulares. Como mínimo se debería disponer de una zona para refrigerados, con temperaturas de 0ºC a 4ºC, otra para congelados, donde se conservan los alimentos a temperaturas de -18ºC a -40ºC y un almacén para alimentos no perecederos, aunque lo ideal sería para cada categoría de alimento. También se debe disponer de una zona de descongelación.

  1. Zona de preparación: es la zona destinada a la preparación de la materia prima cruda, antes de su cocinado o preparación final. Igual que en la zona de mantenimiento lo ideal es que existan distintas zonas según el tipo de alimento, ya sean frutas y verduras, pescados o carnes. Cada zona como mínimo debe disponer de un fregadero dotado de agua fría y caliente (preferiblemente de accionamiento no manual), mesas de trabajo, carros de transporte, mata insectos eléctricos en el techo, recipientes estancos para residuos sólidos de accionamiento a pedal.
  2. Zona de cocción: gracias al desarrollo tecnológico se disponen de equipos de mayor productividad como hornos mixtos de convección-vapor los cuales pueden hornear cientos de raciones y al mismo tiempo carnes, pescados y pastelería sin que se mezclen los sabores, cocedores al vapor, freidoras continuas que garantizan la uniformidad de la cocción, autoclaves de cocción, marmitas basculantes y sartenes basculantes que permiten ahorrar producto y espacio, fogones de gas o eléctricos, planchas, campanas extractoras, varios carros/estanterías con ruedas para menaje, útiles y elementos de cocina, lavamanos de accionamiento no manual dotados de dispensador de jabón y papel
  3. Zona de emplatado: esta zona estará climatizada o no dependiendo del tipo de cadena que se trabaje (fría o caliente), aquí es donde la comida se distribuye en raciones para su posterior consumo. Actualmente se emplean bandejas con llevar la bandeja en función del paciente al que le corresponda el código. También puede disponer de un sistema de transporte automatizado y robotizado de carros de un solo uso. Esta zona también debe disponer de mata insectos eléctricos de techo.

Horno (Hospital Sant Pau) – Fogones (Althaia Centre Hospitalari) – Marmitas basculantes (Hospital Sant Pau)

 

Los platos se van colocando en bandejas, a través de la cinta de emplatado. Al final de la cinta están situados los carros, que contendrán las bandejas listas para su transporte. Existen distintos tipos de carros:

  • Carros isotérmicos: Están aislados térmicamente para ralentizar la pérdida de temperatura.
  • Carros térmicos, con sistemas de calentamiento de las bandejas, y sensores de temperatura. Este sistema funciona para los platos calientes.

El proceso de cocción es más lento que el de distribución. En la cadena caliente para evitar el enfriamiento de los platos, los alimentos se introducen en armarios calientes, hornos, baños maría o mesas calientes, hasta que se sirven, donde a veces, debido al tiempo de espera, los alimentos pueden resecarse o pasarse de punto de cocción.

  1. Lavado y almacenamiento de carros y vajilla: estos espacios han sido replanteados debido al desarrollo tecnológico igual que ha pasado con la zona de cocción. La incorporación de máquinas de agua a alta presión, trenes de lavado entrelazados para limpieza de grandes volúmenes, máquinas lavadoras para carros o sistemas de vapor que desinfectan los carros, sistemas automatizados de carga y descarga de bandejas desde el lavavajillas, separadores imantados, clasificación y empaquetado automáticos de cubiertos mediante scanner o instalaciones que canalizan los residuos orgánicos triturados hacia una deshidratadora.
  2. Desayunos: actualmente esta zona se considera como un espacio diferenciado de la cocina y se gestiona independientemente.

Zona lavado (Hospital Sant Pau) – Zona desayunos y meriendas (Hospital Sant Pau) – Zona emplatado (Hospital Sant Pau)

Cadena fría:

Este sistema combina la cocina tradicional (anteriormente explicada) con nuevos sistemas de conservación de los alimentos. Una vez cocinados los alimentos se someten a un descenso rápido de temperatura a través de unos abatidores de temperatura, que pueden ser mecánicos o criogénicos. Los platos cocinados, antes de ser consumidos, deben someterse a un proceso de regeneración hasta recuperar la temperatura de servicio.

 

Con este sistema es posible separar la producción de la distribución y posterior consumo, permitiendo cocinar en una cocina central externa y posteriormente regenerar en el hospital.

Existen distintas variantes de cocina fría:

  • Cadena fría refrigerada

Después de la cocción se procede al abatimiento de los platos preparados. En menos de 1,5 horas, deben pasar de 65ºC a 10ºC. Después se almacenan en cámaras por encima del punto de congelación entre 0ºC y 3°C. Este proceso se debe realizar con sistemas de temperatura controlada para mantener en todo momento las condiciones de refrigeración, ya que las fluctuaciones de temperatura podrían originar riesgos microbiológicos, variar el sabor y/o la textura de los alimentos.

Mediante este proceso los alimentos se pueden conservar hasta 5 días, incluyendo el de producción y el de consumo.

 

  • Cadena fría congelada:

La cadena fría congelada se diferencia de la cadena fría refrigerada en que los alimentos se conservan congelados, no refrigerados. Igual que en la cadena fría refrigerada, el proceso se inicia después de la cocción, que es cuando se someten los platos cocinados a un primer descenso de temperatura, para luego proceder a la congelación del producto a -18°C en menos de 4,5 horas, temperatura de conservación. Con este proceso los alimentos pueden llegar a durar meses hasta que se consuman. Al aumentar considerablemente la capacidad de conservación de los alimentos, se precisa de una mayor capacidad de almacenamiento.

 

  • Cocina al vacío:

La cocina al vacío, una variante más reciente, consiste en envasar el alimento al vacío para después enfriarlo y conservarlo en una cámara. Disponemos de dos variantes: una sería el cocinado al vacío, el cual una vez cocinados los ingredientes, éstos se envasan en unos recipientes de plástico y se les hace el vacío, para luego enfriarlos y conservarlos en cámaras. Este procedimiento es prácticamente igual que la cocina tradicional, pero aumenta la conservación del producto. La otra seria la cocción al vacío en que, a diferencia del cocinado al vacío, la cocción al vacío se usa también como método de cocción, no solo de conservación. Consiste en introducir dentro del recipiente los ingredientes crudos del plato, hacer el vacío y cocer dentro del mismo envase, para después proceder a su enfriamiento y conservación en cámaras. Para la cocina al vacío se necesitará una célula de enfriamiento o abatidor, una máquina de vacío, un cocedor a vapor (en el caso de cocción al vacío) y una cámara frigorífica para el almacenamiento de los alimentos.

Al carecer de aire, se paraliza el proceso de desarrollo bacteriano y el tiempo de conservación se alarga 21 días, aumentando el tiempo de conservación de la cadena fría refrigerada. Para su posterior consumo, se debe someter a un proceso de regeneración.

Proceso de regeneración

Este proceso que se realiza en la cadena fría (refrigerada, congelada o cocina al vacío) consiste en calentar el producto (previamente refrigerado o congelado) hasta la temperatura de servicio en el menor tiempo posible.

 

Carro regeneración

 

Debe realizarse en menos de 1 hora hasta alcanzar la temperatura mínima de 65ºC, la cual se debe mantener hasta el momento de consumo. La regeneración debe realizarse inmediatamente antes de ser servido, para así garantizar la calidad de los alimentos. Este proceso se puede realizar a través de distintos medios: baño maría (sopas y salsas), microondas, hornos infrarrojos, horno de convección, carros de regeneración, y puede desarrollarse de forma centralizada en la misma cocina del hospital o en distintas zonas o plantas del centro. En este caso se deberá disponer de un espacio donde puedan enchufarse los carros de regeneración (estaciones regeneración), y allí se llevará a cabo el proceso de regeneración.

 

El desarrollo tecnológico de las líneas frías y la regeneración de alimentos permite al hospital la optimización de la cocina. En una hipótesis de gestión de un hospital de 300 camas con la línea caliente, los turnos de cocina diarios serían 2, es decir 14 a la semana, (mañanas/tardes), 300 menús por turno, 600 al día incluidos fines de semana. La cadena fría obliga y permite un replanteamiento de la producción: se cocinaría diariamente por las mañanas la totalidad de los menús diarios más un remanente para el fin de semana (20%), es decir 600 + 240 (correspondiente al fin de semana), 840 diarios. Así, gracias a la prolongación de la conservación de los alimentos se consigue una mayor planificación horaria y de los menús, pudiendo cocinar en un solo turno de lunes a viernes por las mañanas, utilizando los productos refrigerados para los menús de noche y fines de semana. De esta manera, pasamos de cocinar y servir 14 veces a la semana (14 turnos/semana), a cocinar 5 veces por semana (5 turnos/semana) para servir los mismos 14 menús.

 

BIBLIOGRAFÍA – WEBGRAFÍA

Albisu, Marta. Restauración colectiva.

Herrera Úbeda, Miguel Ángel (Hospital General Universitario Gregorio Marañón). Las nuevas tecnologías en restauración hospitalaria: su aplicación en el cocinado, conservación y distribución y servicio.

Laser Médica. Diseño Seguro de Cocinas en Servicios de Alimentación.

MAD. Gestión hostelera. Alimentación: procesos funcionales.

Montes, E, Llore, I, López, MA. Diseño y gestión de cocinas.

https://es.scribd.com/document/43659731/Cocina-Hospitalaria-Centralizada-Marcha-Adelante (Cocina Hospitalaria Centralizada Marcha Adelante)

http://www.restauracioncolectiva.com

 

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