Aceleradora La Paz

Murado & Elvira Arquitectos | España
Proyectos Hospitales Aceleradora La Paz

Un espacio terapéutico

La Aceleradora de la Paz de Madrid es el primero de una serie de pabellones industrializados que se implementarán en diversos hospitales españoles con un propósito inédito en nuestro panorama sanitario. Parte de un proyecto de investigación de la fundación unoentrecienmil —promotora del proyecto— cuyos resultados han demostrado que el ejercicio físico puede ayudar a acelerar la curación del cáncer infantil un 17%, incrementar las posibilidades de supervivencia, atenuar los efectos secundarios del tratamiento y mejorar su autoestima y calidad de vida. En la Aceleradora, niños y niñas de distintas edades con esta enfermedad, podrán hacer ejercicio como parte de un programa terapéutico no farmacológico, y así influir positivamente en su recuperación. La actividad física de los pacientes se registra mediante dispositivos que recaban datos para obtener evidencias científicas que mejorarán su tratamiento.

Co-producción transdisciplinar

El proceso de producción de conocimiento que culmina en este proyecto ha involucrado a numerosos agentes: investigadores, personal médico, antropólogos, diseñadores gráficos, programadores, constructores y arquitectos. El resultado final es deudor de todos ellos. Comenzó con la elaboración de la secuencia de acciones y experiencias necesarias para todos aquellos implicados en el hospital, desde la estancia de los pacientes en planta hasta la integración del ejercicio físico en el tratamiento hospitalario y la construcción de una experiencia óptima para todos. Para ello, desde Innuba, un equipo de antropólogos desarrolló una serie de entrevistas a pacientes, sus familias y a técnicos sanitarios e investigadores. A partir de este estudio, se elaboró el mapa que describiría todas las acciones necesarias para llevar a cabo el proyecto a lo largo de este trayecto por los agentes involucrados, y dio comienzo la elaboración del proyecto arquitectónico que les diera acogida.

Salir del hospital

La Aceleradora se coloca sobre una cubierta del Hospital de La Paz, junto a la entrada principal y conectada con al torre de materno-infantil. Es un espacio exterior pero al tiempo también un nuevo interior que incorpora técnicas e imaginarios favorables a la recuperación. Los pacientes pueden abandonar por un momento los rígidos protocolos temporales y espaciales y la monotonía del edificio principal, para internarse en un lugar con una organización espacial y material alternativas.

Seis episodios

La Aceleradora es una secuencia de espacios contiguos. Cada uno de ellos se dedica a una actividad concreta y tiene cualidades materiales y lumínicas ligeramente diferentes. Todos conforman un espacio único y visualmente accesible. Desde el lugar de contacto entre el pabellón y la torre del hospital, hasta la terraza ajardinada, la secuencia de episodios del pabellón constituye una experiencia cuidadosamente coordinada y adaptada a las necesidades de todos los que la usan, desde los pacientes hasta sus familias y el personal que les atiende.

El espacio de conexión de la Aceleradora con el hospital, en la segunda planta de la torre, es una rampa de madera que zigzaguea desde el corredor perimetral hasta el umbral en la fachada de la torre. La irrupción de los volúmenes curvos de madera de arce en el interior del hospital es una introducción a la materialidad que el visitante encontrará en el resto de interiores del pabellón y constituye una clara invitación a entrar. Al final del primer tramo de la rampa, un óculo perfora la fachada para ofrecer una primera mirada al interior del pabellón, del otro lado de la pared blanca.

La rampa conduce a una sala de espera, el primer espacio fuera de la torre, que permite a los pacientes y sus acompañantes sentarse en un banco semicircular desde el que pueden ver la plaza de acceso del hospital y los espacios de ejercicio. Su geometría curva resuelve el contacto entre la rampa y el pabellón principal.

El ejercicio físico se realiza en los dos siguientes espacios. El primero, justo a continuación de la sala de espera, está dedicado al ejercicio informal y es accesible a cualquier hora del día. En este lugar, la Aceleradora también ofrece una solución para aquellos pacientes que no pueden desplazarse hasta su interior. Un gran mueble rodante, que contiene el material necesario para los ejercicios, se desengancha del armario para trasladarse hasta la habitación.

La segunda sala, de dimensiones mayores e iluminada con tres lucernarios orientados a norte, contiene las máquinas para el ejercicio supervisado.

A continuación, el laboratorio contiene la maquinaria necesaria para registrar los avances de la investigación. Una camilla desplegable permite examinar a los pacientes.

El último espacio de esta secuencia es una terraza exterior cubierta, orientada a sur, que protege al laboratorio de la incidencia del sol en verano, y que contiene un pequeño jardín de especies autóctonas.

Atmósfera natural

Todos estos ámbitos, que constituyen un sólo recinto separado por mamparas de vidrio, están acabados con madera contrachapada de arce. El uso de este material, de la vegetación y el modo en que se administra la iluminación natural contribuyen a construir una atmósfera de calma y acogida, propicia para la recuperación de los pacientes.

En las últimas décadas una serie de estudios empíricos han investigado cómo el uso de componentes naturales —igual que sucede en las experiencias en la naturaleza al aire libre—, contribuyen a nuestro bienestar. Desde el punto de vista biofílico y evolutivo, los humanos han desarrollado una sensibilidad innata por la convivencia con otros seres vivos, y, en consecuencia, por materiales naturales como la madera. Casi todo el mundo está de acuerdo en que la madera es bella, y se siente atraído por ella. La madera es un material vivo, que cambia con el tiempo y con el que desplegamos vínculos inmediatos. Otro de los elementos importantes para el bienestar es la vegetación, introducida en el módulo exterior y visible desde los espacios de ejercicio.

Sistema constructivo

La necesidad futura de implementar estos espacios de investigación en diferentes hospitales dio lugar a un entendimiento del proyecto como sistema combinatorio. A partir de un catálogo de unidades dimensionales, acabados interiores y exteriores, de una serie de dispositivos de control de luz y otros “enchufables”, cada proyecto se planteará como la selección y combinación de una serie de unidades pre-diseñadas. Cada Aceleradora, por tanto, formará parte de una familia común de soluciones, adaptada en cada caso a las necesidades de la ubicación.

En concordancia con este planteamiento, se adoptaron sistemas constructivos industrializados y prefabricados. Con estructura metálica, panel sandwich y tableros en contrachapado de madera en el interior, los distintos módulos se construyeron en una nave lo largo de dos meses. A continuación se transportaron por módulos en tres camiones. Tras un viaje de dos días, los módulos llegaron al hospital de la Paz, donde se ensamblaron en diez horas.

En planta, el pabellón resuelve las necesidades de almacenamiento mediante un muro equipado en el lado oeste. Además, esta fachada es más gruesa para contener todas las instalaciones necesarias. Los sistemas de climatización emergen al interior mediante perforaciones en los tableros de madera.

Se ha perseguido la máxima autonomía del pabellón, que contiene todo el cuerpo de instalaciones en su interior, y sólo se conecta a la red existente de agua, la electricidad y los gases medicinales del hospital. El tramo del muro equipado del jardín agrupa las grandes máquinas de climatización.

Todas las ventanas de la fachada a la plaza del hospital son fijas. La ventilación cruzada se resuelve mediante óculos ciegos que, al abrirse en las dos fachadas largas, garantizan una adecuada renovación del aire.

Una mascota

Si el interior de la Aceleradora está concebido para reforzar en la medida de lo posible la voluntad terapéutica del programa de investigación, al exterior persigue comunicarse de manera global con aquellos que recorran la zona. La forma del proyecto explicita su carácter combinatorio, y transmite cierta idea de ligereza y facilidad. Por otra parte, su geometría contrasta deliberadamente con su entorno inmediato y denota esa voluntad de distinguirse del tejido hospitalario y de oficinas que lo rodea. Finalmente, el pabellón incluye dos de los “enchufables” del catálogo general: una veleta y unas bandas de colores sobre la fachada. Estos super-gráficos, que añaden un carácter bidimensional y comunicativo a la arquitectura, se integran en sus principios formativos, restan gravedad y aportan una dimensión doméstica y accesible al proyecto.

 

Promotor: Fundación unoentrecienmil

Fotografías: Imagen Subliminal

 

Galería de imágenes 

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