Naturalización del espacio construido
El Recinto Modernista de Sant Pau acogió el pasado 30 de abril la jornada “Naturalización del Espacio Construido, Hacia una ecología del cuidado”, organizada por la Fundació Enric Miralles en colaboración con el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau y la Fundación Kālida. El encuentro, moderado por Ricard Gratacós Batlle, editor y director de Hospitecnia, reunió a arquitectos, investigadores y responsables de proyectos vinculados a la salud para reflexionar sobre cómo el diseño de los espacios puede contribuir al bienestar de las personas y a la sostenibilidad de las ciudades.
La jornada se enmarcó en el programa Arquitectura para el Bienestar Humano, Urbano y Planetario, impulsado por la Fundació Enric Miralles con motivo de Barcelona Capital Mundial de la Arquitectura. A partir del concepto de arquitectura del cuidado, los participantes defendieron una visión de la arquitectura que va más allá de la construcción de edificios para convertirse en una herramienta capaz de mejorar la salud física y emocional de las personas.
Uno de los temas centrales fue la necesidad de repensar la relación entre ciudad y naturaleza. El arquitecto Joan Roig, cofundador de Batlleiroig, explicó cómo las ciudades han evolucionado durante los últimos dos siglos hacia modelos cada vez más artificializados, donde procesos naturales como la infiltración del agua o la presencia de biodiversidad han quedado relegados.
Frente a ello, defendió la renaturalización urbana como una estrategia para recuperar funciones ecológicas esenciales y mejorar la calidad de vida. Entre los ejemplos presentados destacó la incorporación de refugios para insectos y polinizadores en espacios públicos, la creación de áreas verdes capaces de evolucionar de forma natural y el diseño de sistemas urbanos que permitan devolver el agua de lluvia al suelo en lugar de canalizarla directamente al alcantarillado.
Desde una perspectiva diferente, María Carol Sanjurjo, directora de Entorno Social y Gobernanza de la Fundación de Gestión Sanitaria del Hospital de Sant Pau, presentó la experiencia del proyecto europeo desarrollado en el marco de la New European Bauhaus. La iniciativa ha impulsado procesos de cocreación para diseñar espacios destinados al bienestar de cuidadores, pacientes y comunidad. A través de metodologías participativas que combinan arte, innovación y escucha activa, el proyecto ha permitido identificar necesidades reales y trasladarlas a propuestas concretas, como la transformación del huerto terapéutico del hospital en un espacio de encuentro, actividad y cuidado.
La arquitecta Benedetta Tagliabue, fundadora de EMBT Architects y presidenta de la Fundación Enric Miralles, compartió varios proyectos internacionales que ilustran cómo la naturaleza puede integrarse en el diseño urbano y arquitectónico. Desde el Parque Diagonal Mar de Barcelona hasta la transformación del puerto de Hamburgo, pasando por intervenciones en Shanghái o Rímini, Tagliabue mostró cómo el agua, la vegetación y los espacios públicos pueden convertirse en elementos fundamentales para humanizar entornos densamente urbanizados.
Además, destacó el valor del Centro Kālida Sant Pau, concebido como un lugar de apoyo para personas con cáncer donde la arquitectura, los jardines y la sensación de hogar forman parte del proceso de acompañamiento y bienestar.
La mirada histórica llegó de la mano de Lluís Domènech i Girbau, presidente de la Fundación Lluís Domènech i Montaner, quien recordó que muchas de las ideas que hoy se consideran innovadoras ya estaban presentes en el diseño original del Hospital de Sant Pau.
Concebido como una auténtica ciudad jardín sanitaria, el complejo apostó desde principios del siglo XX por la ventilación natural, la orientación de los edificios, el contacto con la vegetación y la calidad de los espacios exteriores como elementos fundamentales para la recuperación de los pacientes. La organización en pabellones independientes rodeados de jardines y conectados mediante galerías subterráneas respondía precisamente a esta visión integral de la salud.
A lo largo del debate, los participantes coincidieron en que la sostenibilidad no puede limitarse a cuestiones técnicas o energéticas. La elección de materiales, la reutilización de edificios existentes, la reducción de emisiones o la gestión eficiente de los recursos son aspectos fundamentales, pero también lo son la calidad de los espacios, la inclusión social y la capacidad de generar bienestar. En este sentido, se defendió la necesidad de avanzar hacia modelos urbanos que entiendan el paisaje como una infraestructura esencial para la salud, capaz de regular la temperatura, gestionar el agua, mejorar la calidad ambiental y favorecer las relaciones sociales.
La jornada concluyó con una reflexión compartida sobre que la naturalización del espacio construido no consiste únicamente en incorporar más vegetación a las ciudades, sino en replantear la forma en que diseñamos y habitamos nuestros entornos. Arquitectura, naturaleza y salud aparecen así como ámbitos inseparables en la construcción de ciudades más resilientes, humanas y preparadas para afrontar los desafíos ambientales y sociales del futuro.
Puedes ver la grabación completa de esta jornada a continuación
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