Resiliencia y riesgos digitales en los activos sanitarios de España

JG Ingenieros, Marsh y Plain Concepts | SEPTIEMBRE 2026
Documentos Instalaciones Electricidad Tecnología Hospital digital Resiliencia y riesgos digitales en los activos sanitarios de España

La transformación digital está cambiando profundamente el funcionamiento de los hospitales. La incorporación de historias clínicas electrónicas, dispositivos médicos conectados, inteligencia artificial, servicios en la nube o plataformas de telemedicina ha permitido mejorar la calidad asistencial y optimizar numerosos procesos. Sin embargo, esta evolución también ha incrementado la dependencia de la tecnología y ha abierto nuevos escenarios de riesgo que obligan a replantear cómo se protege la continuidad de la atención sanitaria.

El estudio Resiliencia y riesgos digitales en los activos sanitarios de España, elaborado por JG Ingenieros, Marsh y Plain Concepts, tiene como objetivo analizar el grado de preparación de los hospitales españoles frente a incidentes que puedan comprometer su funcionamiento y proponer estrategias para reforzar su resiliencia.

Actualmente en un hospital ya no es posible separar la infraestructura física de la infraestructura digital. La continuidad asistencial depende tanto del correcto funcionamiento de instalaciones como el suministro eléctrico, la climatización o los gases medicinales, como de la disponibilidad de las redes de comunicaciones, los sistemas de información clínica o los dispositivos conectados. Cualquier interrupción en uno de estos ámbitos puede desencadenar efectos en cadena que afecten directamente a la atención de los pacientes.

Para elaborar este análisis, los autores combinan el estudio del contexto actual del sistema sanitario español con encuestas y entrevistas realizadas a una muestra representativa de hospitales públicos y privados. El propósito no es únicamente identificar vulnerabilidades, sino también recopilar buenas prácticas y formular recomendaciones que puedan aplicarse tanto en nuevos proyectos hospitalarios como en la modernización de infraestructuras existentes.

La resiliencia se ha convertido en un elemento estratégico para el sistema sanitario. Organismos nacionales e internacionales coinciden en definirla como la capacidad de resistir, adaptarse y recuperarse frente a situaciones adversas, garantizando la continuidad de los servicios esenciales. En este sentido, la modernización del Sistema Nacional de Salud y el fortalecimiento de su capacidad de respuesta forman parte de las prioridades marcadas tanto por España como por organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud.

Durante la última década el sistema sanitario ha tenido que afrontar diversas crisis que han puesto a prueba su capacidad de respuesta. La pandemia de la COVID-19 supuso una presión extraordinaria sobre hospitales y unidades de cuidados intensivos, obligando a reorganizar recursos en muy poco tiempo. Más recientemente, el apagón eléctrico de abril de 2025 evidenció la enorme dependencia de los hospitales respecto al suministro energético y la importancia de contar con sistemas de respaldo fiables. A ello se suman los efectos crecientes del cambio climático, con olas de calor, inundaciones o incendios que incrementan la exposición de las infraestructuras sanitarias a nuevos riesgos. Estas experiencias demuestran que la capacidad de respuesta no es uniforme y depende en gran medida del nivel de modernización, inversión y preparación de cada centro.

En paralelo, la digitalización ha convertido la tecnología en un componente inseparable de la actividad clínica. Los sistemas de información, la monitorización remota de pacientes, los dispositivos médicos conectados, las plataformas en la nube y la inteligencia artificial ya no son herramientas complementarias, sino elementos esenciales para prestar asistencia sanitaria. Esta transformación aporta importantes beneficios, pero también incrementa la dependencia de redes de comunicaciones, infraestructuras tecnológicas y proveedores externos, ampliando la superficie de exposición frente a fallos técnicos o ciberataques.

Precisamente, el documento dedica una atención especial a la ciberseguridad hospitalaria. E l sector sanitario figura entre los más afectados por incidentes de ciberseguridad en Europa y que estos ataques pueden tener consecuencias que van mucho más allá del ámbito informático. Un ransomware, un ataque de denegación de servicio o una campaña de phishing pueden comprometer la disponibilidad de historias clínicas, equipos médicos o sistemas de diagnóstico, afectando directamente a la asistencia y a la seguridad del paciente. Por ello, la ciberseguridad deja de ser una cuestión exclusivamente tecnológica para convertirse en un elemento esencial de la gestión hospitalaria y de la continuidad operativa.

Otro aspecto destacado es la enorme diversidad de activos que conviven dentro de un hospital. Desde equipos médicos y sistemas de información clínica hasta instalaciones eléctricas, climatización, redes de comunicaciones o infraestructuras digitalizadas, todos ellos presentan diferentes niveles de criticidad e interdependencia. Los hospitales de mayor complejidad, con unidades de cuidados intensivos, bloques quirúrgicos o servicios avanzados de diagnóstico por imagen, muestran una dependencia tecnológica especialmente elevada y, por tanto, un mayor impacto potencial ante cualquier incidente. Además, los datos clínicos y los sistemas directamente relacionados con la atención al paciente constituyen objetivos especialmente atractivos para los ciberdelincuentes debido a su elevado valor y a las consecuencias que tendría su indisponibilidad.

El informe insiste en que estos riesgos no pueden abordarse de forma aislada. La creciente integración entre infraestructuras físicas y digitales hace que una incidencia en un sistema pueda propagarse rápidamente a otros ámbitos. Un fallo energético puede afectar a las comunicaciones; una interrupción tecnológica puede comprometer equipos médicos; y un incidente digital puede repercutir sobre procesos asistenciales esenciales. Esta realidad obliga a adoptar un enfoque integral de gestión del riesgo que tenga en cuenta todas las dependencias existentes dentro del ecosistema hospitalario.

En conclusión, el documento plantea que la resiliencia hospitalaria ya no depende únicamente de disponer de edificios robustos o de sistemas informáticos seguros por separado. El reto consiste en integrar la seguridad física, la protección digital, la continuidad operativa y la gestión de riesgos desde el propio diseño de las infraestructuras y de los modelos de funcionamiento. Solo mediante una estrategia coordinada que combine tecnología, organización, inversión y cultura preventiva será posible garantizar que los hospitales continúen prestando asistencia de forma segura incluso ante amenazas cada vez más complejas y frecuentes.

 

Contenido

  • Alcance del estudio
  • Equipo y contacto
  • Aviso legal y condiciones de uso
  • Resumen ejecutivo
  • Introducción
  • Marco conceptual y normativo
  • Activos hospitalarios críticos
  • Amenazas
  • Escenarios de riesgo
  • Buenas prácticas y recomendaciones
  • Gestión de Crisis
  • Resultado del Análisis
  • Conclusiones
  • Anexos | Normativa

 

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