Duchas de descontaminación: tipos y usos

Montajes Delsaz | JULIO 2023
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Este artículo se publicó por primera vez en la página web de Montajes Delsaz

En las zonas controladas, ya sean zonas limpias o zonas en contención, la entrada o salida de personas es un proceso crítico que puede afectar el funcionamiento de la zona y por tanto requiere de una operativa especifica. Por normativa el acceso y salida de estas zonas debe hacerse a través de vestuarios/esclusas, con un adecuado régimen de presiones y clasificaciones, donde se realizan las operaciones de puesta o retirada de trajes de protección y EPIs.

En algunos casos especiales puede ser necesario o recomendable la instalación de duchas de descontaminación para reforzar la seguridad del proceso de entrada o salida de personal. Sin embargo, una incorrecta elección o utilización de la ducha puede originar problemas más graves que los que se intentan resolver.

 

Tipos de duchas de descontaminación

Básicamente hay tres tipos de duchas de descontaminación: ducha de aire, ducha de niebla y ducha de agua. Cada una de ellas tiene unas características y un campo de aplicación específico.

 

Ducha de Aire

La ducha de aire utiliza chorros de aire ultrafiltrado a alta velocidad (jets) para desprender las partículas adheridas a los trajes y ropas de protección. El efecto de la ducha depende de dos factores: velocidad y ángulo de incidencia.

El desprendimiento de las partículas se produce por efecto cinético, por tanto, la velocidad es un factor fundamental, pero la velocidad de un chorro de aire disminuye con la distancia recorrida por lo que para mejorar el efecto cinético del chorro es necesario disminuir la distancia y aumentar la velocidad de salida. Lo primero se consigue con recintos pequeños, del orden de 80 a 90 cm de espacio útil, mientras que lo segundo se consigue aumentando la velocidad de salida en tobera a velocidades superiores a los 30-35 m/s.

El ángulo con el que el chorro de aire incide sobre la ropa de protección determina el rendimiento y efectividad de la ducha. Cuando el chorro incide frontalmente, el choque del aire puede producir dos efectos opuestos: o desprende las partículas o las incrusta contra la ropa. La forma más efectiva de generar el desprendimiento de las partículas es mediante un efecto tangencial, producido por la incidencia del chorro de aire en un ángulo oblicuo con la superficie. La posición de las toberas de impulsión es fundamental para producir el efecto tangencial.

También es importante la vía de evacuación de las partículas desprendidas. Una vez que una partícula ha sido desprendida de la ropa, debe ser extraída lo antes posible para evitar su adhesión a otra parte del vestuario. Tan importante como un buen posicionamiento de las toberas de impulsión, es la situación adecuada de los puntos de extracción para garantizar una rápida evacuación de las partículas desprendidas. En algunos casos se utilizan sistemas de ionización electrostática del aire para evitar que las partículas vuelvan a adherirse a la ropa durante el proceso de extracción.

 

Ducha de Niebla

La ducha de niebla es un dispositivo de protección para evitar la dispersión al ambiente de partículas contaminantes depositadas en la ropa de protección y EPIs de los operarios, antes de su salida de zonas potencialmente contaminadas o en contención.

La ducha de niebla es un recinto cerrado en el que se forma una “nube” de micro-gotas de agua que, por medio de fuerzas electrostáticas, tienden a adherirse a las prendas y superficies, fijando las partículas de polvo y evitando su dispersión durante el proceso de retirada de EPIs.

El factor fundamental en una ducha de niebla es el tamaño de las microgotas, un tamaño muy pequeño produce la evaporación casi inmediata y la microgota no llega a entrar en contacto con la ropa del operario. Una gota demasiado grande rueda por la superficie del traje disolviendo y concentrando los contaminantes que pueden entrar en contacto con la piel del operario o caer al suelo y propiciar su salida de la zona de contención por arrastre.

El tamaño ideal de las microgotas es entre 5 y 10 micras, suficientemente grande como para no evaporarse inmediatamente pero suficientemente pequeña como para mantenerse estática una vez adherida.

En una ducha de niebla es importante la dosificación y temporización de la niebla. Una dosificación insuficiente no conseguirá cubrir toda la superficie de ropa contaminada y por tanto no fijará todos los contaminantes; una dosificación excesiva acumulará un exceso de microgotas que formarán gotas más grandes, mojando el traje y deslizándose hacia el suelo.

Por lo general en las duchas de niebla se utiliza solo agua de calidad potable o desmineralizada, ya que el proceso de descontaminación es un proceso físico, no elimina o neutraliza el contaminante, sino que fija las partículas contaminantes para evitar su dispersión.

En algunos casos el proceso físico puede ser sustituido por un proceso químico o biológico, si al agua se le añade un desinfectante. En estos casos el objetivo de las microgotas de niebla no es fijar partículas contaminantes inertes sino desinfectar o sanitizar las partículas biológicas viables que estén adheridas a la ropa o vestimenta. En este modo de funcionamiento debe tenerse en cuenta el efecto del desinfectante sobre el operador y considerar que el operario mantenga su protección respiratoria y ocular durante el proceso de ducha.  

 

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