Nuevas tecnologías y mantenimiento predictivo: IoT, gemelos digitales e IA para una nueva gestión del agua en hospitales
La innovación sanitaria suele asociarse a la IA clínica, la robótica quirúrgica o la automatización de farmacia. Pero existe otra revolución, igual de determinante, que está ocurriendo fuera del foco mediático: la digitalización de las infraestructuras hospitalarias. En un hospital, el edificio es un activo crítico que condiciona seguridad, continuidad asistencial, eficiencia y cumplimiento. Y dentro de esa capa técnica, el agua (AFCH/ACS, retornos, acumulación, distribución y puntos terminales) es una de las variables donde más sentido cobra la convergencia entre IoT, gemelos digitales y analítica avanzada con IA, especialmente cuando el objetivo es reducir el riesgo de Legionella sin caer en la sobrerreacción operativa.
Lo que está cambiando no es solo la tecnología disponible, sino el modelo mental de operación. Pasar del control básico (mediciones puntuales, rondas manuales, verificaciones aisladas) a la gestión total, con datos continuos, contexto y capacidad de anticipación. En otras palabras, dejar de vivir en el mantenimiento correctivo (o preventivo por calendario) y avanzar hacia una ingeniería hospitalaria predictiva, con automatización y decisiones basadas en evidencia.
IoT: del dato puntual al dato continuo y accionable
La diferencia entre registrar y gestionar está en la resolución del dato. Un registro manual puede certificar que algo estaba bien en un momento concreto, pero no describe cómo se comporta el sistema a lo largo del día, ni detecta episodios intermitentes que, en la práctica, son los que generan riesgo y coste. Por ejemplo, pérdidas térmicas recurrentes, zonas con baja circulación, cambios bruscos por variaciones de consumo, o desviaciones de tratamiento que aparecen y desaparecen.
El enfoque IoT bien planteado en un hospital no consiste únicamente en sensorizar. Consiste en construir una capa de observación continua sobre la red: capturar variables operativas y de calidad del agua con una frecuencia suficiente como para ver tendencias, anomalías y correlaciones, centralizar los datos en una plataforma de series temporales y convertir esa información en herramientas de trabajo para mantenimiento (alarmas inteligentes, históricos comparables, trazabilidad y reporting).
Desde ULBIOS®, insistimos en un concepto que parece simple, pero lo cambia todo: el dato tiene que ser útil para operar. No se trata únicamente de dashboards, sino de que la digitalización reduzca incertidumbre. Cuando la infraestructura está comunicando con continuidad, el equipo técnico puede dejar de trabajar a ciegas y empezar a hacerlo con señales tempranas y prioridades claras.
Gemelos digitales: entender el sistema, no solo ver números
Un gemelo digital aplicado a instalaciones hospitalarias no debería confundirse con un 3D. Su valor no está en la estética, sino en que convierte la instalación en un modelo vivo. Representa cómo está conectada la red, cómo se comporta dinámicamente y qué implicaciones tiene cada desviación según la criticidad de la zona.
En hospitales, esta aproximación es especialmente potente porque la red no es homogénea. El riesgo y la exigencia cambian por unidades, patrones de uso y por condiciones operativas. Un gemelo digital permite poner el dato en el plano y, con ello, acortar drásticamente el camino entre detectar un síntoma y localizar su causa probable.
Dentro de este enfoque, el mapeado térmico es una herramienta clave. La temperatura en ACS y retorno no es un valor estático, es un patrón que revela equilibrado hidráulico, pérdidas, tiempos de estabilización, mezclas, estancamientos y comportamientos anómalos por zonas. Cuando la información se representa como mapa y se compara con el comportamiento histórico esperado, aparecen de forma evidente ramales que “caen” siempre a las mismas horas, retornos con oscilaciones sin explicación, o puntos terminales que se comportan distinto al resto del circuito. El resultado es muy práctico: el mantenimiento deja de dispersarse con actuaciones generales y empieza a intervenir con precisión, en el punto donde el sistema está mostrando una deriva.
El salto cualitativo del gemelo digital no es visualizar datos: es visualizar el sistema y su comportamiento.
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