El Hospital Universitario ha culminado ya el equipamiento de todos sus medios tecnológicos con la llegada de los aceleradores lineales que servirán para que, en cuestión de meses y tras superar las pertinentes pruebas de calibración, pueda empezar a funcionar el servicio de Oncología Radioterápica. Tras conseguir la autorización del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), imprescindible para unas herramientas de estas características, los nuevos aparatos están ya en Burgos tras un largo viaje en barco que partió desde Estados Unidos.

La llegada e instalación de estos aceleradores, según señalaron a este periódico fuentes de la concesionaria del Hospital, va a significar que «los tratamientos que se hagan en Burgos», dado que se ha adquirido la tecnología más avanzada y puntera, «serán los mejores que se puedan realizar en España y en el mundo entero».

Junto al angiógrafo biplano, otro instrumento con el que se realizan otros tratamientos cerebrovasculares, los aceleradores lineales son los aparatos más caros que se han instalado en el Hospital de Burgos. Su peculiaridad hizo que llegaran desde Estados Unidos enchufados ya que es imprescindible que la máquina esté encendida y no se pare en ningún momento. Esto se consigue gracias a unas baterías internas que tienen una vida aproximada de entre tres y cuatro meses y de ahí, una vez que esta parte del proceso ya ha finalizado, que los técnicos estén realizando ahora la conexión de los aceleradores a la corriente eléctrica.

Otra de las singularidades de Oncología Radioterápica se encuentra en el lugar donde se han instalado las máquinas. Por motivos de seguridad y debido a la potencia de estos aparatos, ha sido necesario construir un laberinto de hormigón para evitar que las ondas que generan los aceleradores salgan de ese espacio.

Así las cosas, una vez que se han ensamblado las cuatro piezas en las que se dividen estos aparatos (se han colocado sus respectivas carcasas), en los últimos días de este año y en los primeros del siguiente se culminarán las conexiones mecánicas y eléctricas.

Han llegado encendidos desde Estados Unidos y se espera que estén calibrados para realizar tratamientos oncológicos en verano

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