La Universidad Carlos III de Madrid trabaja en un sistema que permitirá a los pacientes de los hospitales con alguna discapacidad acceder a servicios de ocio digital y de comunicaciones mediante un terminal acoplado a las camas, así como consultar la historia clínica.

El terminal multitáctil podrá ser utilizado por los médicos y enfermeras para consultar la historia clínica electrónica, introducir las constantes vitales, informar sobre los tratamientos o ver informes de pruebas realizadas, como resonancias y radiografías, según una nota de prensa remitida hoy por esta universidad.

Los pacientes lo podrán emplear para conocer los servicios del hospital (avisos a enfermería, selección del menú dietético, recibir información…), el ocio personal (televisión, juegos…) y comunicarse (teléfono, videoconferencia y correo electrónico).

Los enfermos con incapacidades motoras o sensoriales podrán usarlo gracias a los comandos de voz, la audiodescripción y los subtítulos y salvar las barreras habituales que tienen para acceder a las tecnologías de la información.

España está a la cabeza en la gestión de los procesos clínicos, ya que tiene el mayor número de hospitales que han adoptado la historia clínica electrónica (HCE), añade la nota.

El terminal, desarrollado por la Carlos III junto a la empresa IonIDE Telematics, sustituiría el tradicional televisor de las habitaciones de los hospitales, por una pantalla táctil que se puede manejar con la voz.

“Hemos desarrollado un sistema de reconocimiento del habla que permite manejar el IonPAD a través de la voz y un sistema de síntesis del habla que facilita a las personas con alguna discapacidad visual entender lo que hay en la pantalla”, explica Luis Puente, del grupo de investigación SOFTLAB de la UC3M y del Centro Español de Subtitulado y Audiodescripción (CESyA).

Actualmente, el sistema en la fase de pruebas tiene un porcentaje de acierto del 81 %, pero con un filtrado posterior y un entrenamiento específico, los investigadores esperan alcanzar tasas finales cercanas al 95 por ciento.

Lo más complicado ha sido conseguir una interfaz accesible para la mayoría de discapacidades y que el equipo sea asequible económicamente, porque ha habido que basarse en equipos comerciales adaptados y software abierto y de desarrollo propio.
Sustituiría el tradicional televisor de las habitaciones de los hospitales, por una pantalla táctil que se puede manejar con la voz.

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