Calidad del aire en quirófanos: Lo que nos enseñan 762 quirófanos evaluados

Ambisalud | NOVIEMBRE 2026
Documentación Instalaciones Climatización Calidad del aire en quirófanos: Lo que nos enseñan 762 quirófanos evaluados

La calidad del aire en los quirófanos es un factor determinante para prevenir infecciones y garantizar la seguridad de los pacientes, especialmente en personas inmunodeprimidas o sometidas a intervenciones con implantes. El correcto funcionamiento de los sistemas de climatización, ventilación y filtración es esencial para controlar la presencia de partículas y microorganismos potencialmente perjudiciales. En ese marco, Ambisalud ha analizado los resultados de las cualificaciones realizadas entre 2022 y 2026 en 762 quirófanos de 83 hospitales españoles, con el objetivo de conocer el estado de estas instalaciones y detectar posibles factores de riesgo.

Este estudio comprende 158 actas de cualificación y un total de 1.917 salas de ambiente controlado. Las evaluaciones se realizaron con las instalaciones en funcionamiento, pero sin actividad quirúrgica ni personal en las salas. Se midieron las concentraciones de partículas en suspensión de 0,5 y 5 micras, la presencia de bacterias aerobias y hongos, incluidos patógenos como Aspergillus, y diversos parámetros técnicos, como las renovaciones de aire, la presión diferencial, los caudales, la temperatura, la humedad relativa y la integridad de los filtros HEPA. En total, se procesaron más de 17.000 lecturas de partículas y cerca de 3.000 placas de microbiología.

Los resultados muestran que la calidad microbiológica general de los quirófanos evaluados es favorable. En la mayoría de las salas no se detectaron hongos y casi la mitad tampoco presentó bacterias aerobias. Sin embargo, se identificaron hongos patógenos, como Aspergillus, Mucor, Rhizopus y Scedosporium, en el 2,6 % de los quirófanos. Aunque esta proporción es reducida, resulta relevante por las posibles consecuencias que estos microorganismos pueden tener en pacientes especialmente vulnerables.

El análisis también revelo una gran variabilidad en la concentración de partículas finas. Mientras que el valor mediano de partículas de 0,5 micras se situó en unas 1.900 por metro cúbico, la media superó las 67.000 debido a un pequeño grupo de salas con concentraciones excepcionalmente elevadas, relacionadas con fallos graves de filtración, como filtros deteriorados o instalados incorrectamente. Estos resultados ponen de manifiesto que la mayoría de los quirófanos presenta un funcionamiento adecuado, pero que determinadas deficiencias pueden comprometer significativamente la calidad del aire.

Uno de los hallazgos más relevantes es la relación entre la concentración de partículas y la presencia de hongos. El 10 % de los quirófanos con mayor carga de partículas, aquellos que superaban aproximadamente las 26.000 partículas por metro cúbico, concentró el 75 % de los resultados microbiológicos positivos. En estas salas se detectaron hongos en el 34 % de los casos, frente al 1,3 % registrado en el 90 % restante. Además, el riesgo de encontrar hongos fue unas 21 veces superior en el grupo con mayor concentración de partículas. Por ello, Ambisalud destaca el recuento de partículas como una herramienta rápida y económica para detectar posibles anomalías y actuar como indicador temprano del riesgo biológico.

El estudio también analiza la influencia de la ventilación y otros parámetros ambientales. En las salas con concentraciones normales de partículas, mantener más de 17 renovaciones de aire por hora se asoció con una reducción de los resultados positivos por hongos del 2,3 % al 0,3 %. Sin embargo, aumentar las renovaciones no solucionó los problemas en los quirófanos con una elevada carga de partículas. Esto indica que no basta con renovar más aire, también es fundamental garantizar que el aire introducido esté correctamente filtrado.

Por otra parte, las diferencias de humedad relativa se relacionaron principalmente con la ubicación geográfica y la estación del año, mientras que la ausencia de controles de presión diferencial y de integridad de los filtros se asoció con mayores concentraciones de partículas y con la mayoría de los casos de detección de hongos.

La revisión de la norma UNE 171340:2020, que establece los requisitos para la validación y cualificación de salas de ambiente controlado en hospitales, también ha permitido identificar deficiencias en parte de las instalaciones. Al comparar sus criterios con los de la antigua guía del INSALUD, se observa que los incumplimientos relacionados con la presión diferencial aumentan del 25,4 % al 56,4 %, mientras que los relativos a las renovaciones de aire pasan del 37,3 % al 66,8 %. La norma también eleva los incumplimientos en partículas de 0,5 micras, aunque no modifica los resultados correspondientes a partículas de 5 micras. Estos datos evidencian la necesidad de revisar los caudales, equilibrar las presiones y garantizar la estanqueidad de las instalaciones, ya que la pérdida de presión o la interrupción del flujo de aire pueden comprometer la seguridad ambiental.

Finalmente, el estudio subraya que la calidad del aire en los quirófanos depende tanto del diseño de las instalaciones como de su mantenimiento y control. La medición periódica de partículas, combinada con los análisis microbiológicos y las comprobaciones técnicas, permite detectar deficiencias y verificar el funcionamiento de los sistemas de filtración y ventilación. Para garantizar unas condiciones ambientales adecuadas, resulta fundamental que los servicios de ingeniería y mantenimiento trabajen coordinadamente con Medicina Preventiva y que las validaciones se realicen de forma periódica.

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