Webinar inhospitecnia. Criterios de diseño para el confort acústico en salas de ambiente controlado
El confort acústico es un aspecto que a menudo queda relegado frente a otros requisitos técnicos en el diseño de ambientes controlados, como los laboratorios, las salas blancas o los quirófanos. Sin embargo, el ruido, la reverberación y las dificultades de comunicación pueden afectar a la concentración, el bienestar y el desempeño de los profesionales. Este webinar fue organizado por inhospitecnia, y contó con la participación de Juan Negreira, Dr. Ingeniero Acústico y Concept Developer en Ecophon Saint-Gobain, quien abordó los principales criterios para integrar el acondicionamiento acústico en este tipo de espacios.
La sesión comenzó con una breve introducción a los principios básicos de la acústica y a la diferencia entre aislamiento y acondicionamiento acústico. Mientras que el aislamiento busca evitar que el sonido se transmita entre espacios y requiere soluciones basadas, entre otros aspectos, en la masa de los cerramientos, el acondicionamiento actúa sobre el sonido una vez que este se encuentra dentro de una estancia. En este caso, la absorción de los materiales permite controlar las reflexiones y mejorar las condiciones acústicas.
Esta distinción resulta relevante en los ambientes controlados, donde predominan superficies duras, continuas y no porosas por motivos higiénicos y funcionales. Aunque estas características facilitan la limpieza y el cumplimiento de determinados requisitos sanitarios, también favorecen la reflexión del sonido y pueden generar niveles elevados de ruido, tiempos de reverberación prolongados y una menor claridad del habla.
Durante el webinar se explicaron algunos de los principales parámetros utilizados para evaluar el confort acústico, entre ellos el tiempo de reverberación y la claridad del habla. El primero mide el tiempo que tarda un sonido en desaparecer de una sala y depende tanto del volumen del espacio como de la absorción de sus superficies. La claridad del habla, por su parte, permite valorar cómo las reflexiones afectan a la comprensión de la comunicación. Ambos parámetros están relacionados, pero no son equivalentes, por lo que el diseño acústico requiere una visión más amplia que la consideración exclusiva del tiempo de reverberación.
Otro de los aspectos abordados fue la importancia de las frecuencias del sonido. Las frecuencias bajas, asociadas por ejemplo a determinados equipos de climatización, presentan longitudes de onda mayores y son más difíciles de absorber. Las frecuencias altas, como las presentes en algunas alarmas o componentes de la voz, pueden tratarse con mayor facilidad mediante materiales absorbentes. Por este motivo, tanto las características del material como la configuración de la solución constructiva influyen en su comportamiento.
En cuanto a las estrategias de diseño, el ponente destacó el papel del techo acústico como una de las principales superficies disponibles para incorporar absorción. Su utilización permite reducir los niveles generales de ruido y la reverberación, mientras que el tratamiento de determinadas paredes puede contribuir especialmente a mejorar la claridad del habla. El objetivo es evitar el efecto Lombard, por el que las personas elevan involuntariamente su voz cuando existe mucho ruido o resulta difícil comprenderse, generando a su vez un aumento del nivel sonoro.
La sesión también repasó la situación normativa internacional. En España, el Código Técnico de la Edificación establece requisitos de tiempo de reverberación para determinados usos, pero no contempla específicamente los ambientes controlados. El Real Decreto 286/2006 regula, por su parte, la exposición de los trabajadores al ruido. Otros países, como Alemania, Italia o Suecia, cuentan con referencias que incorporan diferentes criterios acústicos para espacios de trabajo o ambientes controlados.
Finalmente, se presentaron cuatro casos prácticos desarrollados en hospitales de Noruega, Dinamarca y Suecia. En una unidad de suministro estéril del Hospital Universitario de Akershus, en Noruega, la incorporación de un techo y paneles acústicos permitió reducir en 5 dB la presión sonora y disminuir el tiempo de reverberación de 1,04 a 0,43 segundos. Las encuestas realizadas al personal también señalaron mejoras en la comunicación, la concentración y la percepción del ambiente de trabajo.
Otro de los estudios comparó tres quirófanos con diferentes niveles de tratamiento acústico. La incorporación progresiva de techos y paneles de pared absorbentes permitió reducir el tiempo de reverberación y mejorar la claridad del habla. Los cuestionarios mostraron, además, diferencias en la percepción del estrés, la facilidad de comunicación y la posibilidad de que el ambiente sonoro contribuyera a cometer errores.
Los últimos casos mostraron la aplicación de soluciones acústicas en quirófanos modulares, donde los requisitos de higiene, ventilación y tecnología médica debían combinarse con unas condiciones acústicas adecuadas. En uno de los proyectos, un techo de alta absorción permitió alcanzar un tiempo de reverberación medio de 0,5 segundos y una elevada claridad del habla.
La sesión concluyó destacando que el confort acústico debe considerarse desde las primeras fases del diseño de los ambientes controlados. Las exigencias de higiene y asepsia no tienen por qué estar reñidas con la absorción acústica, ya que existen soluciones capaces de compatibilizar ambos requisitos. Integrar la acústica desde el proyecto permite mejorar las condiciones de trabajo, la comunicación y el bienestar de los profesionales, contribuyendo también al rendimiento operativo de estos espacios.
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