La calidad del aire y la seguridad del paciente. Entrevista a Paulino Pastor

Paulino Pastor | 17/09/2019
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Fecha: Septiembre 2019
Idioma: Castellano
Procedencia: Aire Limpio
Web: ver aquí
Autor: Paulino Pastor, Director General de la consultora Ambisalud Calidad Ambiental, Presidente de FEDECAI (Federación de Empresas de Calidad de Aire Interior) y experto español en el Comité de Ventilación de Hospitales del CEN (Centro Europeo de Normalización).

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¿Hasta qué punto es importante la calidad del aire para las personas que están hospitalizadas o reciben tratamiento en un centro sanitario?
La calidad del aire dentro de los hospitales es un aspecto crítico que desgraciadamente no siempre se considera en su justa medida. Hay estudios científicos que demuestran que las infecciones nosocomiales pueden llegar a duplicarse cuando se producen en entornos ambientales no controlados, frente a espacios dotados de buenos sistemas de control de la calidad del aire. También es importante en otros aspectos, como el agravamiento de enfermedades existentes o incluso los efectos negativos sobre la recuperación de los pacientes. No solo debe considerarse el impacto directo de la presencia de bacterias y hongos en suspensión en el aire donde se realizan las intervenciones, sino también la contaminación que se produce cuando el instrumental esterilizado se manipula en un área no protegida, al igual que ocurre con la ropa del personal médico, la cual debe estar en entornos controlados para evitar que se convierta en un vector de transmisión de enfermedades.

Además de los aspectos éticos y morales, ¿cómo justificar que alguien adquiera una enfermedad en un hospital, cuando es el lugar al que vamos a curarnos?
El impacto económico y organizativo de las infecciones nosocomiales sobre el sistema de salud es muy importante, y todos los aspectos deberían ser controlados al máximo nivel posible, técnica y económicamente, para evitar o al menos minimizar esta problemática.

¿Qué parámetros son fundamentales para conocer la calidad interior en este tipo de edificios?
Hay parámetros directos, como la concentración de bacterias y hongos en suspensión o en superficies, y otros indirectos relativos al funcionamiento de las instalaciones de tratamiento de aire, como la tasa de renovación, la estanqueidad de los filtros HEPA o el control de presiones entre salas, entre otros. Además, por analogía con la forma de trabajar en la industria de salas limpias (farmacia, electrónica, etc.), el conteo de partículas en suspensión se utiliza como medio de clasificación de la calidad de aire en las salas.

Todos estos parámetros deben medirse y evaluarse de manera combinada porque a veces medir solo un parámetro y obtener un resultado negativo puede llevarnos a no poder conocer con exactitud la causa del problema. Por ejemplo, la presencia de partículas puede deberse a que el aire no se mueve del área limpia hacia afuera, pero también a problemas en los filtros HEPA; por tanto, si no se mide todo en conjunto no es posible evaluar las soluciones correctamente.

¿Cómo podemos actuar para mejorar la calidad del aire que respiramos en un hospital?
Lo primero y principal es que los gestores de los hospitales tomen conciencia de que éste, por las implicaciones que tiene, es un aspecto importante. Después, lo que se debería hacer es diseñar e implementar un plan de control de la calidad del aire interior en todos los hospitales. Actualmente, por iniciativa española, se está desarrollando una norma ISO 16000-40 que pretende regular este aspecto y que sería perfectamente aplicable en los hospitales. De hecho, a mi juicio, debería ser de obligado cumplimiento; descuidar la calidad de aire en los hospitales no debería ser una opción.

La norma ISO 16000-40 es equivalente a la ISO 14001, que regula y ayuda a controlar el impacto medioambiental de las organizaciones, o la ISO 50001, que hace lo mismo con la eficiencia energética y además da pautas para el control de la calidad de aire, definiendo responsabilidades, necesidades de formación, protocolos de actuación para aspectos críticos, como los programas de limpieza y desinfección, determinaciones ambientales, programas de control en caso de renovaciones u obras, etc. Y todo ello debe comenzar con una auditoría inicial de riesgos para evaluar el punto de partida, y continuar con auditorías periódicas para confirmar que el sistema se mantiene en buenas condiciones.

Existen espacios dentro de un hospital donde hay que tener especial conciencia y tomar precauciones sobre este factor (UCIS, habitaciones de aislamiento…). ¿Qué podemos hacer para asegurar la seguridad del paciente en estos lugares, ya sea tanto en el momento del proyecto como durante las fases de mantenimiento de las instalaciones?
En general, todas las áreas en las que se encuentran pacientes con sus defensas naturales comprometidas, o aquellas en las que se realizan intervenciones con heridas quirúrgicas - como quirófanos, salas de inmunodeprimidos, UCI´s, áreas de diagnóstico o de manipulación de productos o materiales críticos -, requieren unos niveles excelentes de calidad del aire. El concepto de actuación en todas las fases del proyecto es crítico. A veces nos llaman para validar una instalación cuando ya está construida, pero si ésta no cumple los requisitos, ¿qué hay que hacer, desmantelar y volver a instalar? No tiene sentido; es preciso iniciar el proceso desde la fase de descripción de las necesidades (URS-User Requirement Specifications, según la terminología de las normas europeas) e ir validando cada fase del proceso, especialmente si lo puede llevar a cabo una entidad completamente independiente. Es lo que en el mundo anglosajón se denomina "commisioning", y que desgraciadamente en nuestro entorno no es tan común como debería ser. La industria de salas limpias ofrece una completa metodología en los procesos de validación y cualificación que debería ser aplicada en el ámbito hospitalario. Según esta metodología, debe llevarse a cabo una validación del diseño, de la instalación, del funcionamiento, etc. y todo ello debe documentarse porque incluso puede haber responsabilidades si los sistemas no funcionan correctamente.

En intervenciones quirúrgicas existe un gran problema con las infecciones nosocomiales. ¿Qué tipo de revisiones y validaciones son fundamentales para asegurar la calidad del aire en estos espacios?
Efectivamente puede haber problemas en quirófanos y las soluciones van en línea de lo comentado anteriormente. No obstante, hay algunos aspectos muy concretos relativos a este tipo de áreas a tener en cuenta, como por ejemplo la calidad del proceso de esterilización del instrumental. Algunos estudios demuestran que las esterilizaciones en autoclave se pueden malograr si al abrir la unidad el aire exterior no está perfectamente limpio también. Dentro del área quirúrgica, la calidad del sistema de ventilación es otro factor crítico. Consideremos que en cualquier intervención hay entre 6 y 8 personas que son enormes generadores de bacterias, que deben ser controladas y retiradas por el sistema de ventilación. Igualmente, es fundamental la calidad de la ropa, las protecciones que lleven y cómo se cuiden. Si los usuarios salen a tomar café con la ropa de quirófanos, obviamente, hay un problema. La correcta higiene y cuidado de los trabajadores, de hecho es el principal factor a controlar.

Por tanto, las revisiones del sistema de ventilación son críticas, porque es la única barrera de control y protección, pero la formación y sensibilización de los usuarios también juega un enorme papel.

Más allá de los casos de pacientes críticos, ¿cómo afecta la calidad del aire para el resto de usuarios sanos de un centro sanitario (trabajadores o familiares)?
Hasta ahora hemos hablado de los pacientes como el grupo de personas a proteger, pero es verdad que incluso para las personas sanas (trabajadores o visitantes) que transitan por el hospital hay posibles riesgos, por ejemplo, de exposición a químicos como el formaldehido, desinfectantes, medicamentos peligrosos (citostáticos), gases anestésicos, emisiones de patógenos por otros enfermos, etc. Por tanto, el control de los flujos de aire, las presiones y la protección de las descargas de aire mediante filtros adecuados debe evaluarse de forma conjunta en la totalidad del hospital.

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