La asistencia sanitaria se encuentra inmersa en importantes procesos de cambio, cambios marcados por la evolución tecnológica aplicada al diagnóstico y tratamiento, por los procesos de transmisión de la información y la imagen, la economía social y por la excelencia en el nivel de oferta que nuestra sociedad requiere.

La respuesta a estos procesos debe ser mesurada con el objetivo de conseguir instalaciones sanitarias sostenibles desde los puntos de vista medioambientales y energéticos en relación con la eficacia requerida.

Una visión excesivamente centrada en las prácticas del pasado o limitada al análisis y proyección de la realidad actual puede ser inadecuada para proporcionar las soluciones más idóneas para el hospital del futuro. Una visión excesivamente teórica basada en “ideas de diseño” sobre tendencias de moda, puede estar totalmente alejada de la realidad y en la práctica ser sencillamente irrealizable.

Esta reflexión es la que conduce el modelo hospitalario que proponemos. Un modelo de hospital contemporáneo que queda avalado por su capacidad para adaptarse a los cambios y por su sostenibilidad.

El modelo arquitectónico nace de un análisis comparado de nuestra reciente historia de la arquitectura hospitalaria, proponiendo una mayor flexibilidad para adaptarse a los cambios tecnológicos, para dar una respuesta de calidad a las condiciones de trabajo y una atención sanitaria de alta resolución.


La alta resolución diagnóstica y terapéutica como centro del modelo.

Una calle central es el espacio distribuidor de las funciones de mayor frecuentación hospitalaria. Las consultas y los gabinetes de exploración configuran un bloque lineal de diagnóstico y tratamiento de alta resolución, ubicado en posición central en el edificio. Las diversas alternativas a la hospitalización tradicional definidas en el programa, hospital de día, hospitalización a domicilio, unidades de corta estancia, son accesibles desde la calle central, desde el exterior también son accesibles los tratamientos y análisis periódicos y continuados; oncología, rehabilitación, extracciones, diálisis, etc.

Esta calle funciona, en definitiva, como un espacio público que articula todos los servicios hospitalarios excepto las urgencias que generan su propia accesibilidad y relaciones.

Características arquitectónicas del modelo.

Se establece una gradación volumétrica desde la densa zona central del edificio hacia las calles perimetrales donde adopta el edificio una escala más cercana al espectador, apoyándose para ello en escalonamientos sucesivos del edificio. Sobre esta norma general se producen dos contrapuntos verticales, uno mediante un prisma recto, el Hotel de Pacientes y otro mediante un cilindro másico, los Laboratorios.

Estas dos verticales se relacionan por proximidad con sendos edificios de componente horizontal, Administración y Urgencias.

El conjunto presenta un disgregado formal abierto, configurador de grandes espacios alveolares vacíos que son los verdaderos elementos de integración de los volúmenes que componen el edificio, a modo de espacios estructurantes.

Existen delimitadores del espacio que colonizan áreas adyacentes al edificio y muestran el contrapunto de la escala del conjunto.

El aspecto multifacético se ha buscado como elemento de diálogo a las variadas situaciones urbanas del entorno.


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