El anteproyecto de la Ley de la Ciencia volverá al Consejo de Ministros en “unas dos o tres semanas, con algunas matizaciones pero con la misma filosofía”.

Así se expresan fuentes del Ministerio de Ciencia e Innovación después del revuelo generado en la comunidad científica por el anuncio del secretario de Estado de Investigación, Felipe Pétriz, en el Congreso sobre la posibilidad de cambios en el anteproyecto de la futura ley, que se presentó en el Consejo de Ministros el pasado 12 de marzo y que volverá “en segunda vuelta” a este organismo en breve, tras recibir los informes del Consejo de Estado y del Consejo Económico y Social.

Según explica el Ministerio de Ciencia, las posiciones de los sindicatos y de entidades de la comunidad científica como la Confederación de Sociedades Científicas de España (Cosce) sobre los contratos a los investigadores que contempla la futura ley “son radicalmente opuestas”.

Así, la Cosce advierte del carácter funcionarial y la pérdida de excelencia que puede generar el sistema diseñado por el borrador inicial, mientras que los sindicatos parecen celebrar la estabilidad que aportaría al investigador.

Ante estas dos posturas, Ciencia ha decidido “tratar de equilibrar la búsqueda de excelencia con la necesaria estabilidad” y para ello reconoce que va a “matizar y a hacer algunos pequeños ajustes que no cambian el espíritu de la ley, que es que la edad de estabilidad del investigador baje de los 40 años actuales a los 35 años, pero que creemos que pueden satisfacer a todas las partes”.

Estos cambios, que irán al Consejo de Ministros junto a la memoria económica de la ley y los estatutos de la nueva Agencia Estatal de Investigación, podrían ir enfocados “tanto a la propia definición de los contratos como a la forma en la que se realizan las evaluaciones y a qué conducen esas evaluaciones” a las que se someterá el investigador para consolidar su situación laboral.

En este sentido, Ciencia explica que “los cambios no cambian la filosofía pero sí cabe perfilar y afinar las distintas formas de relación con la Administración que puede establecer el investigador porque en la Administración no sólo hay funcionarios y también cabe la posibilidad de contratos laborales fijos”.

El borrador actual contempla un contrato predoctoral anual que podrá prorrogarse por cuatro años, y tras él un “contrato de acceso al sistema español de ciencia y tecnología” destinado ya a doctores, que tendrá desde el primer día carácter indefinido. A quienes accedan a este contrato se les evaluará a los tres años y, si superan este proceso, podrán optar a plazas de funcionarios por promoción interna. Si el investigador no superara la evaluación de los tres primeros años, el contrato se mantendrá y al cumplir el quinto año se le evaluará, expulsándole del sistema si no superara la segunda evaluación.
El Ministerio de Ciencia e Innovación prevé remitir al Consejo de Ministros de nuevo el anteproyecto de la Ley de la Ciencia “en dos o tres semanas” con algunos cambios sobre el modelo de contratos para investigadores que tratarán de aunar la postura de los sindicatos y la Cosce

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