Las nuevas tecnologías pueden ayudar en la rehabilitación de cualquier patología neurológica, aunque en estos momentos se centran preferentemente en las lesiones medulares, las parálisis cerebrales y las apoplejías, ha explicado José Luis Pons, del grupo de Bioingeniería del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y uno de los organizadores de la Escuela de verano en Neurorrehabilitación Hyper 2011, en La Alberca (Salamanca).

En esta misma línea, Marco Molinari, de la Fundación Santa Lucía, en Italia, ha apuntado que “se está cerrando el espacio entre las tecnologías y la capacidad de actuar sobre las estructuras cerebrales”; hasta ahora los investigadores habían sido capaces de actuar en los cerebros sanos, pero “ahora también se podrá hacer en los que han tenido una lesión, para así intentar corregirla”.

El investigador italiano ha destacado la importancia de la capacidad de los robots actuales en la repetición de tareas y la modificación del cerebro, ya que se puede ver qué cambios se quieren realizar y hacerlo con la repetición mediante este tipo de tecnologías.

El futuro
Molinari cree que en el futuro la idea tiene que tender a que, mediante los avances tecnológicos, sea el paciente el que pueda curar su propia patología. También ha recordado que hay que ser muy cuidadosos para orientar la posibilidad de estas nuevas terapias a los cambios adecuados.

La reunión que se ha celebrado en La Alberca también ha servido para ver algún ejemplo de aplicación de nuevas tecnologías a patologías como el Parkinson. Eduardo Rocon, del grupo de Bioingeniería del CSIC, ha explicado a DM que su grupo de investigación está finalizando un estudio que demuestra la posibilidad de reducir los temblores relacionados con algunas enfermedades como el Parkinson a partir de la estimulación de los músculos implicados en ese movimiento no controlado.


La Escuela de Verano de Neurorrehabilitación, que ha congregado a un centenar de expertos médicos e ingenieros en Neurorrehabilitación, pone de manifiesto que el tratamiento de las patologías neurológicas con problemas motores tiene en las innovaciones tecnológicas a un aliado muy importante para la curación realizada por el propio paciente.
Si todos los pasos siguen su curso, en los próximos cinco o diez años podríamos tener un prototipo en el mercado que ayudaría en gran medida a reducir los temblores en este tipo de pacientes, aclara Rocon, que ha concretado que en algunos usuarios el porcentaje de reducción de movimientos no controlados puede llegar hasta el 90 por ciento, aunque esa circunstancia no se produce en todos los individuos estudiados. En esta indeterminación se encuentran los retos para acabar de perfilar este proyecto.

El proceso de trabajo de este estudio del grupo de Bioingeniería del CSIC consiste en interactuar con el cerebro mediante electrodos en las extremidades de los pacientes, consiguiendo, mediante esos estímulos, contrarrestar las funciones cerebrales deterioradas que provocan los movimientos no controlados por el paciente.

En estos momentos las nuevas tecnologías se centran preferentemente en las lesiones medulares, las parálisis cerebrales y las apoplejías.

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