Fecha: 25/10/2012
Idioma: Castellano
Autor: Yolanda Rueda
Procedencia: ANTARES_HEALTH_LINES
Ubicación: España

Que la inversión en salud es necesaria, es algo incuestionable. Investigación, desarrollo de terapias, atención a la salud… Todas ellas son inversiones imprescindibles, además, en una sociedad cada vez más envejecida y con un mayor número de personas con enfermedades crónicas.

Ahora bien, ¿conocen las organizaciones qué impacto económico y social genera cada euro invertido en salud? ¿Tienen herramientas tangibles que les permitan demostrar que la actividad de la fundación de investigación, del instituto o del propio hospital es rentable en términos sociales?

El contexto económico nos obliga a fomentar una cultura de promoción de eficiencia organizacional (la bonanza fue buena mientras duró), de evaluación y de medida de impacto social. Debemos abandonar el concepto de donación para apostar firmemente por la inversión social.

Hasta el momento, la evaluación se ha centrado más en medir los insumos y los productos generados (número de pacientes atendidos, número de profesionales necesarios, número de altas y bajas, número de patentes, etc.) que en medir los resultados y los impactos provocados. La evaluación de impacto social es un paso más para conocer los efectos de un proyecto o programa en relación a los objetivos propuestos y a los recursos movilizados.

La International Association for Impact Assessment define la evaluación de impacto social como el “proceso de análisis, seguimiento y gestión de las consecuencias sociales previstas e imprevistas, tanto positivas como negativas, de las intervenciones planificadas y de los procesos de cambio social que pretenden estas intervenciones. (…) Su objetivo es crear un entorno más sostenible y equitativo, biofísico y humano”. Las razones para evaluarlo son muchas y distintas, según el punto de vista del agente (principalmente si es donante o receptor de financiación):
¿Estamos cumpliendo nuestra misión y los objetivos planteados?
¿Podemos ser más eficientes en la planificación, en la gestión y en la ejecución de los proyectos?
Es una potente herramienta de comunicación, interna y externa.
Genera conocimiento sectorial.
Fomenta la transparencia y la rendición de cuentas.

En este momento de restricciones presupuestarias es importante asignar los recursos y medios disponibles a los programas que generan más impacto social. En este contexto de demanda de eficiencia, de eficacia y de impacto, la planificación y las herramientas de control y medida de resultados y de impacto social son una necesidad. Se exigen nuevas y mejores formas de demostrar los impactos sociales, económicos y medioambientales de los programas.



Valora este post

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Post comment