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La Tomografía Computarizada (TC) es un escáner que utiliza los rayos X para crear una imagen bidimensional o tridimensional (según el equipo) del área anatómica que se está estudiando. Funciona con unos detectores que van girando para ir creando la imagen desde todos los ejes del espacio. Esto permite ver, por ejemplo, una pierna o un pulmón desde cualquier ángulo. Esta tecnología se utiliza desde hace tiempo para realizar diagnósticos y controles de la mayoría de enfermedades, especialmente en oncología. La TC es, sin duda, una herramienta muy importante en el estudio del paciente pero su punto débil es la radiación. La evolución tecnológica permite ahora disponer de equipos que pueden realizar los estudios con una dosis de radiación mucho menor. En menos de un latido se puede tener una imagen de todo el corazón y con una décima parte de radiación.

Además, los avances tecnológicos han hecho posible la creación de los nuevos equipos de TC de doble fuente de energía. Éstos permiten la realización de estudios sin contraste virtual, con una única adquisición con contraste se pueden reconstruir de forma simultánea las imágenes sin y con contraste, con la consiguiente reducción en la dosis de radiación respecto a los equipos convencionales que requieren la realización de los dos estudios, reduciendo así mismo el tiempo de exploración.

“Es un gran paso sobre todo en pacientes a los que se realiza controles periódicos de su enfermedad mediante TC y en pediatría -explica Laura Oleaga, jefa de servicio de Radiodiagnóstico del Hospital Clínic de Barcelona- pues hay estudios que demuestran que puede haber una relación entre la dosis de radiación y el riesgo de cáncer. La radiación es acumulativa.”

La rapidez a la hora de realizar los estudios de TC es un factor importante siempre y cuando no repercuta en la calidad de la imagen. En este sentido, el nuevo equipo permite realizar estudios con una gran resolución espacial y en un tiempo de adquisición mínimo.

Con estos nuevos equipos se pueden realizar diferentes tipos de reconstrucción de la imagen, según lo que se necesite explorar, por ejemplo, se puede suprimir el hueso para ver únicamente el árbol vascular del paciente sin ninguna interferencia. De esta forma, el diagnóstico es mucho más sencillo para el especialista.
Los nuevos equipos emiten mucha menos radiación y son de mayor velocidad
Estos equipos disponen además, de filtros de radiación por áreas que consiguen disminuir la dosis de radiación en zonas anatómicas sensibles como la mama o tiroides.

Los equipos de TC permiten registrar la dosis de radiación que recibe el paciente en cada exploración y en un futuro este registro podría servir para crear la tarjeta de dosis individual.

En el Clínic son pioneros y ya cuentan con uno de estos equipos, pero la pregunta ahora es cuándo dispondrán de estos equipos de TC de alta tecnología todos los hospitales de España. Su gran problema es el precio (alrededor de 1’5 millones de euros). Oleaga aclara que, “se seleccionarán los pacientes que vayan a ser estudiados en estos equipos y a cuáles se les aplicarán los protocolos de baja dosis, pues no todos los pacientes, ni todas las enfermedades pueden ser estudiados con técnicas de baja dosis. A veces es necesario aplicar las dosis convencionales de radiación, dependiendo del tipo de patología que se quiera estudiar. Seremos los especialistas de los Servicios de Radiodiagnóstico los que establezcamos las indicaciones.”

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