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Drager, una de las empresas líderes en el desarrollo de tecnología médica, celebra su 125 aniversario repasando algunos de los hitos más importantes en la evolución de la industria moderna, a partir de la invención de la válvula Lubeca en 1889. Un ingenio que permitía la reducción de la presión del dióxido de carbono y concebido originariamente para solucionar el problema de los cerveceros alemanes que permitía controlar la eliminación del gas de los sistemas de embotellamiento de cerveza que utilizaban dióxido de carbono comprimido.

 

El descubrimiento por parte del Bernard Drager del principio de reducción por presión convertirá a la válvula Lubeca en la válvula que moverá el mundo. La posibilidad de controlar la regulación, la presión y el flujo de gases ha aportado avances críticos para el trabajo diario en industrias tan variadas como la minería, las fuerzas de seguridad y cuerpos de bomberos, la hostelería, la bioquímica, la aeroespacial o la medicina. Permitiendo al hombre escalar el Everest, conquistar el espacio, sumergirse en los océanos y horadar montañas para crear, entre otros, el túnel de San Gotardo en los Alpes.

 

El principio de la válvula Lubeca ha estado presente en muchos de los grandes hitos de la historia moderna mundial y del desarrollo industrial:

 


La invención de la válvula Lubeca en 1889 fue un hito pionero que ha permitido al hombre conquistar el Everest, sumergirse en océanos, combatir el fuego, horadar túneles y salvar vidas.

1) Bajo el agua: los sistemas de purificación de aire en los submarinos (1905), los equipos de respiración para submarinistas, el laboratorio submarino Helgoland (1969)… el control de la presión y la regulación del oxígeno, permiten al hombre llegar hasta los fondos oceánicos que nunca antes había explorado.

 

2) En al aire: Más de 70 años antes del salto estratosférico de Felix Baumgartner, en 1931 un sistema de purificación de aire y un aparato respiratorio de oxígeno líquido de Drager permiten al explorador y físico suizo Auguste Piccard ascender hasta una altura nunca antes explorada de 15.781 metros en un globo fabricado de una aleación de metal ligero. La compañía alemana ya había establecido en 1912 el récord aeronáutico mundial de altitud (6.120 m) gracias a su aparato respiratorio para grandes alturas.

 

3) En la montaña: en la coronación del Everest el 29 de mayo de 1953 la tecnología Drager está presente en los equipos autónomos de respiración. A 8.844 metros sobre el nivel del mar, el aire es ligero y no hay forma de evitar el transporte de oxígeno. Equipados con un adaptador, al que Drager contribuyó con su experiencia, Edmund Hillary y el sherpa Tenzing Norway pueden alcanzar la cima gracias al aire de las botellas Drager.

 

4) En el espacio: el sistema súper limpio de filtrado de gas para Biorack en la misión D1 del Spacelab (1985), el sistema de oxígeno de emergencia del Airbus A330/340, el sistema de suministro de aire al piloto del Eurofighter (1990), los generadores químicos de oxígeno para el Boeing B777 (1994)… la multinacional alemana ha estado insuflando aire puro a todo tipo de aeronaves.

 

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