Infraestructuras de apoyo y contención frente al Covid: Las unidades de convivencia

TCU Arquitectos | NOVIEMBRE 2020
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Si hay una tendencia clara, ya no sólo en lo sanitario, si no en todos los aspectos de la vida, es la necesidad de “estar preparados” que ha impuesto el Covid. Los “por si acaso”, los locales disponibles, los coeficientes de seguridad… Todo aquello que parecía prescindible y que se mantenía poco menos que por tradición, se ha transformado en el mantra de la actualidad. Hay que estar preparados. Pero ¿qué quiere decir “estar preparados”? Simplemente otorgar más porcentaje de posibilidad a lo inesperado o excepcional. Esto se traduce en inversión: aquello que es muy poco probable, consume muy pocos recursos, por pura rentabilidad. A partir de ahora, a la vista de las consecuencias que puede tener no estar preparado, se ha vuelto mucho más rentable invertir en acciones preventivas y en su mantenimiento, aun a riesgo de no llegar a amortizarlas.

Centrándonos en el sector de las infraestructuras sanitarias y asistenciales, esta previsión compromete mucha superficie y un elevado coste económico en instalaciones, equipamiento y controles de calidad. Teniendo esto presente, abordamos una cuestión muy discutida durante la pandemia: ¿deberían las residencias de ancianos ser capaces de dispensar los mismos cuidados que un hospital? Convertir una residencia en una Unidad de Cuidados Intensivos -que es con lo que realmente se está comparando- significa, solamente a efectos de superficie, multiplicar más del doble la ratio de m² por persona. Mientras en una residencia de nueva construcción se estima unos 35-40m²/residente, incluyendo espacios privados, comunes y servicios generales, mientras que, en una Unidad de Cuidados Intensivos para Infecciosos, computando boxes de aislados, estación de enfermería, locales técnicos, de apoyo y circulaciones, se llega a los 100m². No es viable.  ¿Cómo conseguir, entonces, que las residencias “estén preparadas” para afrontar una nueva situación de emergencia, sin dejar de ser un hogar? Y simultáneamente, una nueva responsabilidad que compete a toda la sociedad, cómo pueden ayudar a descongestionar los servicios de UCI y hospitalización de los Centros Sanitarios? La solución pasa por mejorar las instalaciones de estos centros, aumentando así sus competencias, de manera que puedan funcionar como Centros de Apoyo y Contención frente al Covid.

 

Unidades de Convivencia: Infraestructuras de apoyo y contención frente al Covid

Afortunadamente, contamos con una tipología de residencias de mayores que ha dado buenos resultados en esta crisis: las Unidades de Convivencia. Por la definición que emana de la experiencia de países nórdicos, y que recogía el Decreto 14/2017 de Castilla y León, la Unidades de Convivencia cumplen unos requisitos mínimos a nivel formal, funcional y programático que han facilitado las labores de gestión y control de la pandemia en estos hogares. Sus resultados, no obstante, pueden ser mucho más eficaces con la transformación de ciertos aspectos y la implementación de otros nuevos. El objetivo es alcanzar un equilibrio entre los recursos destinados a paliar una eventual situación, y el alcance que tendría que cubrir -si llega a darse dicha situación- para rentabilizar la inversión realizada. Hagamos un repaso de ellas y de los objetivos con que se relacionan:

 

TRANSFORMACIONES

  • Configuración arquitectónica – Sectorización

La medida principal para controlar el contagio es la sectorización de los centros. Esto es, que haya áreas distintas y perfectamente incomunicadas entre sí, cosa que únicamente se consigue con el efecto combinado de barreras arquitectónicas, ambientales y de protocolos de uso. La arquitectura es conditio sine qua non, pues de su buen diseño depende que se alcancen configuraciones seguras y funcionales.

Las Unidades de Convivencia enraízan todas sus soluciones en recrear lo más fielmente posible un hogar común, tanto en su materialidad como en su uso. Por eso, aunque el complejo residencial puede estar formado por varias Unidades y alcanzar una gran extensión y población, cada una de ellas estará diseñada dentro una escala modesta, humana, dimensionada para un máximo de 16 residentes1.

Además, cada Unidad ha de tener su propio servicio de cocina (o como mínimo, office) y comedor, así como servicios adaptados, suficientes para todos los vecinos. De esta manera, cada Unidad puede funcionar como una célula autónoma, permitiendo el desarrollo de una vida cotidiana plena en su interior. Son, en resumen, una formidable barrera contra la transmisión entre Unidades.

Su efectividad frente al Covid mejorará si esta segregación de Unidades se ve reforzada por esclusas en sobrepresión en cada punto de acceso a la Unidad, además de contar, cada una de ellas, con dos accesos propios desde el exterior.

  • Interior / Exterior de la Unidad – Segregación de flujos

Otra de las características arquitectónicas más relevantes es la segregación entre la circulación interior y exterior de la Unidad. La primera es de distribución a las dependencias privadas de cada “vecindario”: habitaciones y espacios comunes, como office, estar o comedor; la segunda, conecta y da acceso a todas las Unidades además de a los Servicios Comunes al Centro, tales como lavandería, administración, enfermería, etc. Al existir ya estos dos circuitos perfectamente delimitados, resulta muy sencillo establecer límites sectoriales, que se materializarán, como hemos visto anteriormente, por medio de esclusas en sobrepresión. La transformación necesaria en este aspecto del funcionamiento radica en:

  • Asegurar que ambos circuitos, interior y exterior, segregan según limpio/sucio, sano/enfermo, o establece un sentido de marcha “hacia delante”.
  • Asegurar esta segregación tanto en horizontal (por medio de esclusas), como en vertical, destinando un núcleo de comunicaciones para cada usuario y condición.
  • Si no existe, una UTA y circuito de climatización para cada Unidad de Convivencia, además del destinado a Servicios Comunes;
  • Requisitos de superficie/usuario – Aislamiento y distanciamiento social

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