Indicadores de crecimiento del gasto estatal e ingresos hospitalarios, precios hospitalarios y primas
Este artículo fue publicado en JAMA Network Open en febrero de 2026 por los autores Christine Eibner, Elizabeth C. Chase, Rose Kerber, Jodi L. Liu. Creemos que puede ser de interés para los usuarios de Hospitecnia.
En los últimos años, varios estados de Estados Unidos han comenzado a aplicar una estrategia para contener el aumento del gasto sanitario que consiste en establecer objetivos anuales que limiten cuánto puede crecer el gasto en salud por persona. Estos "parámetros de referencia" o benchmarks no fijan un techo de gasto absoluto, sino que marcan un porcentaje máximo de crecimiento esperado, con la intención de frenar el encarecimiento progresivo de la atención sanitaria.
Massachusetts fue el primer estado en implantar este sistema en 2013, con el objetivo de mantener el crecimiento del gasto per cápita entre el 3,1 % y el 3,6 % anual. Desde entonces, otros ocho estados han adoptado iniciativas similares. Sin embargo, aún existe poca evidencia sobre si esta política consigue realmente reducir los costes sanitarios.
Los informes elaborados por los propios estados muestran resultados desiguales. En la mayoría de los casos, los objetivos de crecimiento solo se han cumplido durante una parte de los años en los que los programas han estado vigentes, mientras que algunos estados, como Connecticut y Oregón, nunca han logrado mantenerse dentro de los límites establecidos. Además, estos informes presentan una limitación importante, pues no comparan los resultados con otros estados que no aplican este tipo de políticas, por lo que resulta difícil determinar si las diferencias observadas son consecuencia de los parámetros de referencia o de otros factores.
Con el objetivo de aportar una evaluación más rigurosa, los autores del estudio analizaron si la implantación de estos indicadores se asociaba con una reducción de los ingresos hospitalarios, de los precios cobrados por los hospitales y de las primas de los seguros médicos individuales y para pequeñas empresas. Para ello, compararon la evolución de estos indicadores en los estados que adoptaron los parámetros de referencia con la registrada en otros territorios donde no existían estas políticas, utilizando un método estadístico que permite estimar el efecto de una medida teniendo en cuenta la evolución previa de ambos grupos.
El análisis también exploró si los resultados variaban en función del grado de cumplimiento de las políticas por parte de cada estado y si su impacto aumentaba a medida que los programas acumulaban más años de funcionamiento.
Los resultados muestran que, por sí solos, los parámetros de referencia para el crecimiento del gasto sanitario no han conseguido reducir de forma significativa el ritmo de aumento del gasto en atención médica. Es decir, establecer objetivos de crecimiento parece insuficiente para modificar de manera sustancial la evolución de los costes si no va acompañado de otras herramientas que garanticen su cumplimiento.
Para que este tipo de iniciativas resulte eficaz, probablemente sea necesario reforzarlas con mecanismos regulatorios más exigentes o con políticas complementarias, como límites a los precios hospitalarios o sistemas de precios de referencia. Este estudio pone de manifiesto que fijar metas de gasto puede ser un primer paso para mejorar la transparencia y el seguimiento de los costes sanitarios, pero difícilmente logrará contener el crecimiento del gasto sin medidas adicionales que incentiven cambios reales en el sistema sanitario.
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