AcústicaArtículosArtículos destacadosDocumentaciónFacility ManagementGestiónHigiene y Desinfección

Fecha: Octubre 2019
Idioma: Castellano
Procedencia: Ecophon
Web: ver aquí
Autor: Irene Cortijo, Arquitecta Técnica, Soporte Técnico (Saint-Gobian Ecophon España); Juan Negreira, Doctor Ingeniero Acústico, Concept Developer (Saint-Gobian Ecophon España).

Los falsos techos pueden tener varias funciones: funcionan como aislantes térmicos y acústicos, acondicionan acústicamente, resisten la humedad, actúan como barrera frente al fuego, cubren instalaciones permitiendo el acceso a las mismas (en el caso de ser un techo registrable), y también pueden funcionar como elemento decorativo.

De forma general, podemos diferenciar entre falsos techos continuos, en los que la superficie queda ininterrumpida sin ningún tipo de junta (mayoritariamente fabricados de escayola o yeso laminado), y los techos modulares o registrables, que se componen de placas que descansan sobre perfilería, y que normalmente son mucho más versátiles ya que permiten el acceso al plenum (donde discurren las instalaciones) de una forma mucho más sencilla y flexible. Los accesos a las instalaciones se pueden llevar a cabo desde cualquier placa evitando el traslado temporal del paciente, que resulta muy costoso tanto a nivel humano como económico.

Tradicionalmente, y centrándonos en ambientes sanitarios, se han preferido para la construcción de falsos techos (y de manera lógica) las superficies duras (PVC, acero, aluminio, escayola, yeso laminado…) debido a las bondades y facilidades de desinfección, limpieza y mantenimiento que estos materiales proporcionan con respecto a materiales más blandos como las fibras minerales. Esto es debido a que muchas placas de techos de fibras minerales no son adecuadas para la desinfección diaria, por lo que los gestores de propiedad a menudo optan por las superficies duras para estar seguros que cumplirán con los requisitos de limpieza/desinfección y que facilitarán las labores de mantenimiento. No obstante, hoy en día existen en el mercado productos que cumplen con ambos requisitos higiénicos  y acústicos, y que debido a su ligero peso y fácil registrabilidad facilitan las tareas de mantenimiento al personal.

Desde Ecophon tratamos de romper la falsa concepción prestablecida de apariencia de asepsia, humanizando espacios sanitarios, convirtiéndoles en espacios más amables donde los pacientes se encuentren más cómodos, sin dejar de dar respuesta a las normas higiénicas más estrictas.  

Normas internacionales y zonificación en hospitales según los requisitos de limpieza y mantenimiento
Existe una norma internacional (ISO 14644-1:2015 [5]) que regula las salas blancas, definidas como recintos especialmente diseñados para obtener bajos niveles de contaminación. Esta norma regula no solo ambientes sanitarios, también es de aplicación en todos aquellos ámbitos en los que se exijan estos requerimientos (industria alimenticia, electrónica, laboratorios…). Para ello se controlan estrictamente los parámetros ambientales: concentración de partículas, temperatura, humedad, flujo de aire, iluminación, presión del aire interior relativa con salas adyacentes… la normativa clasifica las salas blancas en función de la limpieza del aire, limitando la concentración de partículas según su tamaño. Cada tipo de estancia tiene unas limitaciones y se debe asegurar la compatibilidad de los productos que se escojan, en el caso que nos ocupa, para conformar el falso techo, para cumplir las demandas exigidas por cada clase (desde clase 1 a clase 9) de estancia. El riesgo de infección ligado al aire interior de los hospitales se asocia a muy diversos factores, entre los que se encuentran la tasa de concentración de partículas infecciosas en el ambiente. La contaminación del aire en las áreas de riesgo hospitalarias es un problema potencial derivado de la posibilidad de que los contaminantes sean transportados y eventualmente depositados sobre las superficies.

Los hospitales de hoy en día son como pequeñas ciudades donde “conviven” diferentes tipos de ambientes y por lo tanto necesidades, tanto desde el punto de vista acústico como de higiene y mantenimiento: pasillos, oficinas, restaurantes, habitaciones, quirófanos, UCIs, salas de tratamiento, etc. Estos diferentes espacios se pueden clasificar, de manera genérica, según una normativa francesa de uso internacional (NFS 90-351 [6]) que regula las exigencias que deben satisfacer las distintas salas en establecimientos de salud, en cuanto a su diseño, realización, utilización y mantenimiento. El clima interior (independientemente del nivel de exigencia de contaminación del espacio) tiene un impacto significativo en la salud de las personas. Un clima pobre puede desencadenar alergias y enfermedades relacionadas con el estrés, por lo que la emisión de partículas de los materiales usados es un parámetro importante a tener en cuenta.

La norma establece cuatro zonas; siendo la Zona 4 la más exigente, y en la cual (a modo de ejemplo) un material debe cumplir:

  • Ser ISO 4 según la norma ISO14644-1:2015.
  • Clase Bacteriológica M1 (NFS 90-351): se evalúa el efecto de la reducción de patógenos (bacterias, hongos y levaduras) según la norma ISO 846:2019 [7]. M1 representa la mejor clase posible.
  • Clase de cinética de descontaminación de partículas CP (0.5)5≤ 5. Define el tiempo necesario para lograr que el 90% de las partículas con un tamaño de 0,5 micras sea repelidas de la superficie desde su contaminación.

A modo de ejemplo, todos los sistemas de la familia Hygiene [8] de Ecophon (techos modulares de fibra de vidrio) cumplen con las especificaciones de la norma francesa para la Zona 4.

Para poder descargar el documento completo en PDF debe iniciar sesión o darse de alta en el portal.

Valora este post

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Post comment