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Fecha: 07/12/2017

Idioma: Inglés

Procedencia: Cochrane Library

Web: ver aquí

Autor: Stephanie L. Harrison, Suzanne M. Dyer, Kate E. Laver, Rachel K. Milte, Richard Fleming, Maria Crotty

 

El objetivo principal es evaluar los efectos de los cambios en el entorno físico o modelos alternativos de atención residencial en la calidad de vida de las personas que viven en centros de atención. El objetivo secundario es evaluar si los efectos de estos cambios tienen un impacto diferente en la calidad de vida en función de si la población vive con demencia.

La población está envejeciendo en todo el mundo. La esperanza de vida ha aumentado y las personas viven más tiempo en la vejez, especialmente en los países desarrollados (OMS 2015). En 2015, había 901 millones de personas mayores de 60 años en todo el mundo, y para 2050 esta cifra se proyecta en más del doble (2.100 millones). Si bien la información sobre el envejecimiento de la población está bien establecida, los patrones de salud y calidad de vida de las personas mayores siguen sin estar claros.

Muchas personas mayores experimentan pérdida de capacidades físicas o mentales, lo que puede resultar en la necesidad de atención y apoyo de los demás. Una disminución significativa en la función puede resultar en la necesidad de una provisión permanente de cuidad a largo plazo. Con un número cada vez mayor de personas que viven hasta una edad más avanzada, habrá un aumento en la proporción de la población que requerirá alojamiento en centros de atención residencial. Actualmente hay 46.8 millones de personas que viven con demencia y se espera que esta cifra se duplique cada 20 años. Por lo tanto, será cada vez más importante garantizar que estas instalaciones de centros residenciales brinden un entorno que garantice que la calidad de vida se optimice.

Por lo tanto, se ha identificado la necesidad de mejorar la calidad en las instalaciones de atención y mejorar los modelos de provisión de éstas para fomentar la participación en actividades y apoyo significativos, lo que permite a las personas mantener su independencia. Cambiar el entorno físico se refiere a las características cambiantes de las instalaciones residenciales que están constantemente disponibles para el residente en lugar de las terapias temporales. El entorno físico de las instalaciones de atención puede modificarse específicamente en un intento por mejorar la calidad de vida de los residentes. Decidir cómo se puede mejorar el ambiente físico de la atención residencial para beneficiar a los residentes es un área de investigación emergente.

Los cambios en el entorno físico no siempre implican cambios a gran escala, Los cambios ambientales pueden ser pequeños, como la iluminación diseñada para mejorar la calidad y el comportamiento del sueño, o un mejor acceso a los espacios y jardines al aire libre para mejorar el bienestar. Estudios anteriores han sugerido que las técnicas para mejorar el entorno físico de las instalaciones de atención pueden mejorar una amplia gama de resultados, como la función, la calidad de vida, los niveles de agitación y el bienestar emocional de los residentes, así como reducir las admisiones hospitalarias. Sin embargo, la evidencia del impacto de las instalaciones completas a pequeña o gran escala en el modelo de atención sobre la calidad de vida de los residentes aún no está clara.

 

Para seguir leyendo sobre los diseños físicos ambientales en cuidados en centros residenciales diríjase a la siguiente página web: ver aquí

 

 

 

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