Creación de un centro oncológico: un marco de referencia de la OMS y el Organismo Internacional de Energía Atómica
Antes de hablar de tratamientos avanzados o nuevas terapias, hay que garantizar que todas las personas tengan acceso a una atención oncológica adecuada. Con este objetivo, la Organización Mundial de la Salud y el Organismo Internacional de Energía Atómica han desarrollado un marco de referencia para la creación y fortalecimiento de centros oncológicos, concebidos como piezas clave para responder a una enfermedad cuya incidencia continúa creciendo en todo el mundo.
El cáncer representa una de las principales causas de muerte a nivel global. En 2020 se registraron más de 19 millones de nuevos casos y cerca de 10 millones de fallecimientos. Además, las previsiones indican que para 2040 podrían producirse entre 29 y 37 millones de nuevos diagnósticos anuales, con un aumento especialmente acusado en los países de ingresos bajos y medios. Este escenario pone de manifiesto la necesidad urgente de ampliar la capacidad de los sistemas sanitarios para prevenir, diagnosticar y tratar la enfermedad.
Sin embargo, el acceso a estos servicios continúa siendo muy desigual. En muchos países con recursos limitados, los pacientes llegan al sistema sanitario en fases avanzadas de la enfermedad debido a la falta de programas de detección, la escasez de profesionales especializados y la insuficiente disponibilidad de tecnologías diagnósticas y terapéuticas. Mientras que en los países de altos ingresos más del 90 % dispone de servicios de tratamiento oncológico, en los países de bajos ingresos esta cifra no alcanza el 30 %. Las diferencias son aún mayores en áreas como la anatomía patológica, esencial para confirmar el diagnóstico y orientar las decisiones terapéuticas.
Estas desigualdades tienen consecuencias directas sobre la supervivencia y representan un obstáculo para alcanzar los objetivos internacionales de reducción de la mortalidad prematura y de cobertura sanitaria universal. Frente a esta realidad, el documento plantea una estrategia para desarrollar centros oncológicos capaces de ofrecer una atención integral y adaptada a las necesidades de cada entorno.
Estos centros no son únicamente instalaciones donde se administra tratamiento. Su papel abarca todo el recorrido asistencial del paciente, desde la prevención y el diagnóstico precoz hasta la rehabilitación y los cuidados paliativos. Además, desempeñan una función esencial en la formación de profesionales, la investigación y la generación de conocimiento, convirtiéndose en referentes nacionales para el abordaje del cáncer.
El marco elaborado propone una implantación progresiva, ajustada a las capacidades y recursos disponibles en cada país o región. En lugar de establecer un modelo único, ofrece una guía flexible que permite fortalecer gradualmente los servicios existentes o planificar nuevos centros.
El objetivo es que el crecimiento de la capacidad asistencial se produzca de forma sostenible y dentro de una estrategia nacional más amplia de control del cáncer, evitando que la concentración de recursos en grandes centros incremente las desigualdades territoriales.
Entre los elementos esenciales que debe integrar un centro oncológico figuran unos protocolos de atención estandarizados, una infraestructura adecuada y la disponibilidad de servicios de diagnóstico y estadificación que permitan conocer con precisión el alcance de la enfermedad. Asimismo, se destaca la importancia de un enfoque multidisciplinar, en el que especialistas de diferentes áreas colaboren para diseñar tratamientos personalizados que pueden combinar cirugía, radioterapia, quimioterapia y otras modalidades terapéuticas.
El documento también subraya la necesidad de incorporar cuidados paliativos y de apoyo desde fases tempranas, con el fin de mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias. Junto a ello, se reconoce el papel de disciplinas como la prevención del cáncer y la enfermería oncológica, fundamentales para ofrecer una atención continuada y centrada en las personas.
Otro aspecto clave es el desarrollo de sistemas de información y registros clínicos que faciliten el seguimiento de los pacientes y permitan evaluar resultados. La formación continua, la investigación y la creación de estructuras sólidas de gobernanza y financiación constituyen igualmente pilares indispensables para garantizar la sostenibilidad de los servicios.
La publicación pone de relieve que la lucha contra el cáncer no depende únicamente de disponer de tecnologías avanzadas, sino también de construir centros capaces de integrar prevención, diagnóstico, tratamiento, investigación y cuidados de manera coordinada. En un contexto de creciente incidencia de la enfermedad, fortalecer estas estructuras será fundamental para reducir las desigualdades y garantizar que un mayor número de personas pueda acceder a una atención oncológica de calidad, independientemente del lugar donde viva.
Puedes acceder a este documento en la página web de la IAEA haciendo clic aquí.
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