Instituto Oncohematológico - Fundació Sanitària Mollet
Arquitectura del cuidado: Humanizar la experiencia oncohematológica
En los entornos sanitarios, el diseño arquitectónico debe actuar como una herramienta activa para el bienestar. Ante la vulnerabilidad, el entorno influye directamente en cómo las personas transitan la espera, el tratamiento y la recuperación; por ello, en momentos de máxima fragilidad, la arquitectura acompaña, contiene y reconoce la condición humana.
En la reforma del área oncohematológica de la Fundación Sanitaria de Mollet, hemos trabajado bajo la premisa «la arquitectura del cuidado». Esta intervención trasciende la resolución funcional para convertir el espacio en un agente de calma y equilibrio emocional.
El proyecto toma antiguas áreas administrativas y de docencia ubicadas en uno de los bloques del Hospital Universitario de Mollet, para reconvertirlas en el nuevo Instituto Oncohematológico. La búsqueda parte de concebir un entorno asistencial de escala doméstica, alejándose de la neutralidad institucional para construir una atmósfera amable que abraza tanto al paciente como a su entorno socio afectivo.
El nuevo Instituto incorpora un área de recepción destinada a la admisión de pacientes, desde la cual se organiza una primera sala de espera vinculada al sector de consultas externas. Este espacio, concebido para estancias breves, integra un mobiliario de carácter funcional que responde a la rotación constante de usuarios y a la dinámica propia de la atención ambulatoria. Se ha priorizado el uso de materiales cálidos y la presencia de la madera en las consultas, invitando a profesionales y pacientes a desenvolverse en un ambiente acogedor y cercano.
Cuando el tratamiento requiere mayor permanencia, el recorrido conduce hacia el área de boxes. Allí se ubica una segunda sala de espera, diseñada para estancias más prolongadas, priorizando el confort de familiares y acompañantes, así como de aquellos pacientes que deben permanecer durante más tiempo en el Instituto. Este espacio se proyecta como una «sala de estar», incorporando mobiliario cómodo, tejidos suaves y una iluminación cálida y controlada, con el objetivo de generar una atmósfera doméstica de pausa activa, donde el diseño del espacio introduce silencio en un tiempo a menudo cargado de tensión.
La sala de boxes de tratamiento elude la compartimentación convencional mediante el uso de elementos que definen un ámbito de protección y recogimiento. De esta manera, se proponen boxes que garantizan la autonomía espacial y el confort. Se ha trabajado con un mobiliario realizado a medida, diseñado para que cumpla diversas funciones. Por un lado, integra el equipamiento médico de forma discreta, para reducir la carga visual clínica del tratamiento. Por otro, acoge de manera dinámica las acciones que realiza el usuario: taquilla de guardado personal, colgadores, superficie para apoyar objetos y un asiento para el acompañante. El resultado es un «microentorno» de baja intensidad hospitalaria donde el paciente recupera la sensación de control sobre su espacio inmediato.
Con el mismo criterio funcional y estético se ha dado respuesta al control central para el personal médico. Se trata de un espacio diseñado a medida que responde a los requerimientos técnicos de los profesionales de la salud para que puedan realizar tareas específicas sin interferencias, desde los puestos informáticos hasta los sistemas de tubos neumáticos para el transporte de medicación. El diseño y la materialidad acompañan y dan respuesta a cada función con precisión.
Cada decisión proyectual ha sido abordada desde un estudio minucioso de las necesidades funcionales, emocionales y espaciales de quienes habitan el Instituto. Desde la escala arquitectónica hasta el diseño específico del mobiliario, cada elemento ha sido cuidadosamente pensado para responder de manera precisa a los requerimientos técnicos del ámbito sanitario sin renunciar a la calidad ambiental del espacio.
Paralelamente, junto a la Fundación Sanitaria de Mollet se están impulsando diferentes sectores de lectura en los edificios del Campus, incorporando mobiliario a medida que contenga todo tipo de libros. Estos espacios nacen como lugares de calma y encuentro, donde la lectura se convierte en un camino hacia el bienestar. Son lugares donde detenerse, abrir un libro y permitir que el tiempo se desacelere en un entorno de cuidado, definido por materiales nobles y mobiliario que invita a compartir y reconectar.
La estrategia proyectual se apoya en una materialidad confortable que apela a los sentidos. La disposición de los puestos de tratamiento asegura una orientación constante hacia la luz natural de los patios del edificio, priorizando el contacto directo con la naturaleza, factores determinantes en el estado anímico y el ritmo circadiano. A su vez, el diseño lumínico interior se plantea como un recurso espacial orientado al bienestar del paciente. Se prioriza una iluminación indirecta, tenue y controlada, capaz de generar atmósferas cálidas y acogedoras, evitando contrastes excesivos o estímulos visuales invasivos.
La luz se integra de manera activa en la arquitectura y el mobiliario, formando parte del lenguaje proyectual del espacio. En los boxes de tratamiento, la iluminación indirecta incorporada en el mobiliario acompaña al paciente durante su permanencia, aportando confort visual y reforzando la sensación de privacidad.
En síntesis, la estrategia proyectual busca no solo priorizar al paciente, sino también dignificar la labor del personal sanitario, entendiendo el espacio como un punto de encuentro equilibrado entre quienes cuidan y quienes son cuidados. El proyecto reconoce que la calidad del entorno físico influye directamente en la experiencia de las dinámicas cotidianas de los usuarios, por lo que propone espacios eficientes desde el punto de vista funcional, pero también sensibles desde una perspectiva humana. La arquitectura se transforma en una herramienta activa en los procesos de cuidado, favoreciendo el bienestar emocional y acompañando de manera respetuosa los tiempos y necesidades de cada persona.
Lejos de entender el equipamiento, la iluminación, la materialidad o la distribución como decisiones aisladas, el proyecto los integra dentro de una estrategia común orientada al bienestar del usuario. Es a través del diseño —entendido como una herramienta capaz de ordenar, contener y humanizar— que se construye la atmósfera del instituto: un entorno eficiente en su funcionamiento, pero al mismo tiempo sensible, sereno y centrado en la experiencia de quienes lo transitan.
Un espacio que no busca el protagonismo, sino que se pone al servicio de las personas para demostrar que, en los momentos de máxima fragilidad, el diseño también es una forma silenciosa de cuidar.
Data del proyecto
Nombre del proyecto: Institut Oncohematològic
Ubicación: Hospital Universitario Mollet, Mollet del Vallès
Superficie: 800 m²
Año de finalización: 2026
Arquitectos: Mario Corea y Maricel Aguilera
Equipo del proyecto: Pamela Sanz, Florencia Militano, María Emilia Nogal y Mauro Forchino
Cliente: Fundació Sanitària Mollet
Empresa constructora: Bosch Pascual
Instalaciones: BIS Systems
Dirección de ejecución: Meta Engineering
Fotografía: Pepo Segura
Galería de imágenes
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