Webinar: La luz que cuida

B.E.G | MAYO 2026
Documentos Videos Iluminación Residencias y Geriatría Webinar: La luz que cuida

Este webinar, organizado por Infoedita junto a B.E.G. Hispania, aborda cómo la automatización de la iluminación está transformando los edificios, especialmente en entornos sensibles como las residencias de personas mayores. Durante la sesión los ponentes explican que el control inteligente de la luz ya no es solo una herramienta de ahorro energético, sino un elemento clave para mejorar la calidad de vida, la seguridad y la eficiencia operativa de estos espacios.

La iluminación automatizada permite gestionar los edificios de forma más eficiente y humana. En el caso de las residencias, esto se traduce en dos grandes beneficios. Por un lado, la reducción de costes operativos, gracias a un uso más racional de la energía. Por otro, la mejora del bienestar tanto de los residentes como del personal, un aspecto cada vez más demandado en el diseño de espacios sociosanitarios.

Uno de los pilares de esta automatización es el uso de detectores de ocupación. Estos dispositivos permiten que la iluminación, y otros sistemas como la climatización, se activen solo cuando es necesario. Sin embargo, no todos los detectores son iguales ni sirven para cualquier espacio. Elegir correctamente el tipo de detector en función del uso, el tamaño y las condiciones del lugar es fundamental para garantizar su eficacia.

En este sentido, existen principalmente dos tecnologías: los detectores infrarrojos (PIR), que identifican cambios de temperatura asociados al movimiento humano, y los detectores de alta frecuencia (tipo radar), más adecuados en entornos donde la temperatura corporal no se detecta fácilmente, como cámaras frigoríficas o espacios donde las personas van muy abrigadas. La clave está en adaptar la tecnología a cada caso para evitar fallos típicos, como luces que se apagan cuando aún hay personas en la estancia.

Un aspecto especialmente relevante es la diferencia entre detectores de movimiento y de presencia. Aunque ambos detectan de forma similar, la diferencia radica en cómo gestionan la luz. Los detectores de movimiento funcionan de forma básica   con encendido y apagado, mientras que los de presencia miden continuamente la luz ambiental, lo que permite regular la iluminación de manera más precisa, especialmente en espacios con luz natural.

Este control continuo es esencial cuando se utilizan sistemas como DALI, un estándar cada vez más extendido que permite regular la intensidad lumínica y mejorar el confort visual. Gracias a estos sistemas, la iluminación puede adaptarse de forma progresiva, evitando cambios bruscos que resulten molestos para los usuarios.

Durante el webinar también se destaca la importancia de analizar cada espacio de forma individual. No es lo mismo diseñar la iluminación de un baño, un pasillo o un comedor. Por ejemplo, en zonas de paso o aseos se pueden emplear soluciones más sencillas, mientras que en áreas de estancia prolongada, como comedores o despachos, se requiere un control más sofisticado que tenga en cuenta la luz natural y la presencia continua de personas.

En los pasillos, además, entra en juego la normativa europea, que establece distintos niveles de iluminación según el momento del día. La automatización permite, por ejemplo, mantener una iluminación mínima durante la noche y aumentarla solo cuando hay movimiento, logrando un equilibrio entre ahorro energético y seguridad.

Otro ámbito es el de las habitaciones. Aquí, la automatización no se centra tanto en encender o apagar luces directamente, sino en gestionar la energía de toda la estancia. Mediante detectores, se puede activar o desactivar el suministro eléctrico en función de la ocupación, evitando consumos innecesarios sin afectar al confort del usuario. Este sistema, similar al de los hoteles, se adapta a las necesidades específicas del entorno sanitario, donde ciertos elementos deben permanecer siempre activos.

En cuanto a la normativa, se presenta la nueva directiva europea de eficiencia energética (EPBD), que obligará a incorporar sistemas de control de iluminación y detectores de ocupación en edificios no residenciales. Esta regulación afectará tanto a nuevas construcciones como a rehabilitaciones y establece plazos concretos, los edificios de mayor tamaño deberán adaptarse antes de 2028, y los de menor escala antes de 2030. Además, se exige monitorizar los consumos, optimizar el rendimiento de las instalaciones y garantizar la interoperabilidad entre sistemas.

Finalmente, se subraya que no siempre es necesario implantar sistemas complejos y centralizados. Existen soluciones autónomas que permiten obtener los mismos beneficios en términos de ahorro y confort, con menor coste y mayor facilidad de mantenimiento. Esta flexibilidad es especialmente útil en edificios existentes, donde las intervenciones deben ser progresivas y poco invasivas.

 

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