Érase una vez un hospital en un jardín

Mónica García Fernández | Febrero 2020
Arquitectura Urbanismo y Paisajismo Diseño y Reflexión Artículos Artículos destacados Érase una vez un hospital en un jardín

Fecha: Febrero 2020
Idioma: Castellano
Procedencia: Cómo crear historias
Web: ver aquí
Autora: Mónica García Fernández, CEO y Cofundadora de cómo crear historias

Escuchar el silencio del murmullo del agua, sentir la calma del paso del tiempo en las hojas de los árboles, observar cómo esa flor que ayer tan solo era un capullo, hoy despliega sus pétalos y su aroma inunda el jardín. Saborear la naturaleza para hacerte sentir como en casa.

Hasta hace un minuto vivías a través del estrés, sin embargo este jardín que habita el hospital tiene la capacidad de cuidar de ti, acudes a él cuando tienes ocasión o te las ingenias para trabajar con vistas a él. Haces lo posible para que los pacientes puedan disfrutarlo como parte de su recuperación, ellos también se refugian en él. Ves cada mañana como salen de sus camas para pasear, buscando ese contacto con la naturaleza que les acoge y acerca a su hogar. Este jardín que habitas es un healing garden, es el responsable de generar confort y contribuir a la curación de los pacientes. José Carlos Igeño Cano, Jefe del Servicio de Medicina Intensiva (UCI) y Urgencias en el Hospital San Juan de Dios de Córdoba, conoce esta experiencia de primera mano con sus #paseosquecuran (Igeño-Cano, 2019) y sabe que se necesita contar con un jardín adaptado para poder disfrutar de los beneficios de sus paseos.

Puede que seas la persona que acompañe a un familiar (Ulrich et al., 2019), el profesional del centro que sufre agotamiento emocional (Cordoza et al., 2018), un paciente que busca salir de su dolencia, a todos les ayuda a sobrellevar la dureza del día y les llena de ganas de continuar, notan su capacidad de restauración.

Este tipo de experiencias llenas de confort y calma, no son las que abundan en los espacios sanitarios actuales y sin embargo eran las habituales en otros tiempos. La luz natural, el aire fresco y la naturaleza... eran elementos clave en la sanación en monasterios medievales, sanatorios y hospitales en siglos pasados. ¿Qué fue lo que ocurrió para que se abandonase esta vinculación con la naturaleza?

Clare Cooper Marcus, investigadora de paisajes curativos y Rober S. Ulrich, investigador en diseño sanitario, lo tienen claro: entre 1950 y 1990, el acceso terapéutico a la naturaleza desapareció. Se empezaron a construir hospitales en estilo internacional, con aire acondicionado en lugar de ventilación natural y sin terrazas. El espacio para los coches y las zonas de aparcamiento devoraron el entorno natural. Los arquitectos y administradores se centraron en crear ambientes eficientes para las nuevas tecnologías. El resultado fueron espacios institucionales y estresantes para los pacientes, visitantes y personal que trabaja en ellos, donde no se tiene en cuenta sus necesidades emocionales y psicológicas (Cooper Marcus, 2007) (Ulrich, 1999).

Entre 1972 y 1981, Roger S. Ulrich estudió a los pacientes de un hospital suburbano de Pensilvania para comprobar si las habitaciones con vistas a un entorno natural tienen influencias restauradoras. Determinó que los pacientes que pudieron disfrutar de unas vistas a la naturaleza, tuvieron una estancia en el hospital más corta, pues se recuperaron antes, tomaron menos analgésicos y tuvieron menos complicaciones postoperatorias (Ulrich, 1984). Parece que este estudio fue uno de los detonantes, pues entre los años 80 y 90 del S.XX, le siguieron otros investigadores como Harting, MacRae, Francis y Cooper Marcus entre otros, y dieron soporte a la teoría de que las vistas o pasar tiempo en la naturaleza, influyen de manera positiva en la salud.

Ya en la década de los 90 del S.XX, es cuando en EEUU se inicia un movimiento centrado en el paciente. Los administradores de hospitales tomaron conciencia de las consecuencias negativas de estos ambientes institucionales para transformarlos tanto de manera exterior como interior, en ambientes confortables, agradables, familiares y domésticos (Cooper Marcus, 2007). En este caldo de cultivo, probablemente fue cuando empiezan a renacer un gran número de healing gardens. Sin embargo, en España son muy poco conocidos, salvo alguna mención anecdótica en presa, apenas se sabe de su existencia.

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