Automatización y control inteligente en hospitales: avanzar hacia el Smart Hospital
La creciente necesidad de mejorar la sostenibilidad y reducir los costes operativos ha situado la eficiencia energética como una de las principales prioridades del sector sanitario. Ante esta realidad, la automatización y la gestión inteligente de las instalaciones hospitalarias constituyen herramientas esenciales para optimizar el rendimiento energético de los edificios. Los hospitales presentan características operativas singulares, derivadas de su funcionamiento continuo y de los elevados requisitos técnicos asociados a la atención sanitaria, lo que los convierte en infraestructuras especialmente intensivas en el consumo de energía y recursos. En este contexto, la modificación del Código Técnico de la Edificación (CTE) aprobado por el Real Decreto 314/2006 de 17 de marzo, supone un paso importante hacia la digitalización y optimización energética de estas infraestructuras.
La actualización, pendiente de publicación en el B.O.E, de la Sección HE 3 «Condiciones de las instalaciones de iluminación» introduce nuevas obligaciones relacionadas con la automatización y el control de la iluminación. Se añaden los puntos 3 y 4 del subapartado «3.3 Sistemas de control y regulación», del apartado «3 Eficiencia energética de la instalación de iluminación» de la Sección HE 3 «Condiciones de las instalaciones de iluminación», El punto 3 concreta que los sistemas deberán ser capaces de monitorizar, registrar y analizar consumos energéticos de forma continua, evaluar el rendimiento de las instalaciones, detectar pérdidas de eficiencia e interoperar con otros sistemas técnicos del edificio. Según el punto 4, los edificios no residenciales con instalaciones térmicas superiores a 290 kW deberán incorporar sistemas automáticos de control de iluminación capaces de detectar la ocupación de los espacios. Aunque estas exigencias afectan a numerosos tipos de edificios terciarios, su aplicación en hospitales resulta especialmente relevante debido a las características operativas de este tipo de instalaciones y al elevado potencial de ahorro energético asociado a la automatización.
Los hospitales figuran entre los edificios con mayor intensidad energética dentro del sector terciario. A diferencia de oficinas, centros educativos o edificios administrativos, muchas de sus áreas permanecen operativas de manera permanente. Habitaciones de hospitalización, urgencias, unidades de cuidados intensivos, laboratorios, farmacias, consultas externas, áreas administrativas, zonas técnicas y espacios de circulación requieren diferentes niveles de iluminación, climatización y ventilación en función de su uso y ocupación.
Esta complejidad provoca que los consumos energéticos representen una parte significativa del gasto operativo total. Sin embargo, una parte importante de este consumo puede reducirse mediante sistemas de control adecuados sin afectar al confort ni a la actividad asistencial. La nueva normativa reconoce precisamente esta realidad y establece un marco que impulsa la adopción de soluciones capaces de gestionar la energía de forma inteligente y basada en datos.
La aplicación práctica de los nuevos requisitos del CTE depende en gran medida del nivel de automatización existente en cada hospital:
Standalone Hospital: sistemas aislados y gestión reactiva
El hospital Standalone representa el nivel más básico de automatización e integración tecnológica. En este modelo, los diferentes sistemas funcionan de manera independiente, con escasa o nula comunicación entre ellos. Los sistemas de climatización, electricidad, seguridad, control de accesos, etc., operan como entornos separados, cada uno con sus propias plataformas de supervisión y procedimientos de gestión. Como consecuencia, la información se encuentra fragmentada, dificultando la obtención de una visión global del estado del hospital.
La modificación del CTE plantea un enfoque mucho más ambicioso: que los sistemas dejen de funcionar de manera independiente para convertirse en componentes integrados dentro de la infraestructura digital del hospital. El objetivo ya no es únicamente reducir el consumo eléctrico, sino optimizar el funcionamiento global del edificio.
Este cambio normativo abre la puerta a que sistemas que funcionan de manera independiente se puedan conectar e interactuar con otras plataformas y subsistemas del edificio. Desde el punto de vista técnico existen soluciones Standalone disponibles que permiten llevar a cabo esta integración mediante las salidas libres de potencial incorporadas en los dispositivos. Estas salidas generan una señal cuando se detecta ocupación, permitiendo transmitir dicha información al controlador del edificio y facilitando su incorporación a las estrategias de automatización, gestión energética y operación centralizada de la instalación.

El Connected Hospital supone un avance significativo en la digitalización de las infraestructuras sanitarias. En este modelo, múltiples sistemas del hospital se integran dentro de plataformas comunes que permiten compartir información y coordinar su funcionamiento.
La base tecnológica está formada por sistemas de gestión centralizada de edificios (BMS), que permiten que los responsables de operación y mantenimiento supervisen y controlen distintos sistemas desde un único cuadro de mandos, y tengan una visión global del estado de las instalaciones en tiempo real.
La integración de dos o más sistemas permite la coordinación de sistemas tradicionalmente independientes. Por ejemplo, los datos de ocupación hospitalaria pueden utilizarse para optimizar la climatización de determinadas áreas, mientras que los sistemas energéticos pueden adaptar su funcionamiento en base de la actividad asistencial prevista. Esta capacidad de integración resulta especialmente valiosa debido a la estrecha relación existente entre iluminación, climatización y ventilación. Cuando los sistemas comparten información sobre ocupación, horarios y condiciones ambientales, pueden coordinar su funcionamiento para optimizar el consumo energético global. Por ejemplo, la detección de ocupación en una consulta médica puede activar simultáneamente la iluminación, ajustar la climatización y adaptar la ventilación al número real de ocupantes. Cuando el espacio queda desocupado, los sistemas reducen automáticamente su funcionamiento, evitando consumos innecesarios. Esta coordinación permite alcanzar niveles de eficiencia imposibles de conseguir mediante sistemas aislados.
En cuanto al mantenimiento, la monitorización centralizada facilita la detección temprana de incidencias, el análisis histórico de tendencias y la generación de indicadores clave de rendimiento, permitiendo evolucionar hacia modelos de mantenimiento preventivo y mejorar la disponibilidad de infraestructuras.
Desde el punto de vista energético, la integración de los sistemas facilita la gestión eficiente de uno de los tipos de edificios con mayor intensidad de consumo. La coordinación entre sistemas de climatización, ventilación, iluminación y producción energética permite reducir costes operativos sin comprometer los requisitos asistenciales ni las condiciones de confort y seguridad.
No obstante, aunque el hospital conectado dispone de una elevada capacidad de supervisión y control, la toma de decisiones continúa basándose principalmente en reglas predefinidas y en la intervención de operadores humanos. Las capacidades de adaptación automática y aprendizaje siguen siendo limitadas y no alcanzan todo su potencial.
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