Legionella, calidad del agua y diseño higiénico en instalaciones críticas

ULBIOS | MAYO 2026
Instalaciones Fontanería Tecnología Hospital digital Legionella, calidad del agua y diseño higiénico en instalaciones críticas

En salud, laboratorios y fabricación, el concepto de ambiente controlado suele asociarse de forma automática al aire, filtración, sobrepresión o control de partículas. Pero en la práctica, muchas de estas instalaciones dependen también de una infraestructura hídrica que condiciona de forma directa la seguridad del entorno, la continuidad del proceso y el cumplimiento normativo.

El problema es que la calidad del agua en este tipo de instalaciones no se decide solo en la analítica puntual, se decide en el comportamiento diario de la red: estabilidad térmica, estancamientos, eficacia real de la desinfección, formación de biofilm, compatibilidad entre materiales y oxidantes y capacidad de detectar desviaciones antes de que se conviertan en una incidencia.

 

Legionella: un problema de sistema, no un episodio aislado

El Real Decreto 487/2022 define como objeto de la norma la prevención y el control de la legionelosis en instalaciones que utilizando agua produzcan o puedan producir aerosoles, y apoya esa prevención en cuatro principios: buen diseño y mantenimiento, control de la temperatura, desinfección y minimización de aerosoles. Además, el BOE recuerda expresamente que la proliferación de Legionella se ve favorecida por la suciedad, las incrustaciones, la corrosión, las temperaturas propicias y la presencia de biofilm.

Esta lectura es especialmente importante en hospitales, laboratorios y áreas de fabricación, porque ahí el riesgo rara vez aparece por un único gran fallo. Lo habitual es que se construya a partir de pequeñas desviaciones sostenidas, como un retorno que pierde temperatura, un punto terminal con baja renovación, un pequeño acumulador mal trazado, un biocida que no se reparte homogéneamente o una red donde la biocapa crece sin que nadie la esté leyendo. El riesgo, por tanto, no se gestiona bien con una suma de comprobaciones aisladas, se gestiona entendiendo la instalación como un sistema vivo.

 

Lo que exige el marco normativo en ACS, agua fría y edificios prioritarios

El RD 487/2022 concreta esta exigencia de control. En agua caliente sanitaria (ACS), obliga a que la temperatura en los depósitos finales de acumulación no sea inferior a 60 ºC y a que el retorno no baje de 50 ºC. También exige comprobar mensualmente una muestra rotatoria de grifos y duchas, incluyendo los más cercanos y alejados. Además, limita a 5 metros o 3 litros los tramos en los que no pueda garantizarse circulación del agua y temperatura mínima superior a 50 ºC.

En agua fría sanitaria (AFS), el depósito debe vigilarse procurando mantener el agua por debajo de 20 ºC, siempre que sea posible, y cuando se prevean incrementos, deben tomarse medidas de control en los puntos más desfavorables.

La modificación introducida por el RD 614/2024 refuerza todavía más esta lógica. El objetivo es la implantación de Planes Sanitarios frente a Legionella, aunque siga existiendo la vía del PPCL.

A esto se suma el RD 3/2023, que conecta el control del agua de consumo con el de Legionella en edificios prioritarios y establece que los resultados analíticos sobre el sistema de agua sanitaria en esos edificios deben notificarse en SINAC. Es decir, el dato ya no es solo operativo, también es regulatorio.

 

El diseño de la red hidráulica

Antes de hablar de sensores o plataformas, la primera capa de solución sigue estando en el diseño. En este tipo de instalaciones, una red bien pensada debe minimizar puntos muertos, limitar volúmenes de estancamiento, asegurar retornos térmicamente estables, facilitar purgas y toma de muestras y prever desde proyecto cómo se va a mantener, limpiar y verificar el sistema.

Aquí la selección del material también pesa mucho más de lo que a veces se reconoce. En circuitos de ACS sometidos a temperatura, recirculación y tratamientos con cloro, la compatibilidad entre material y oxidantes deja de ser un detalle. Sistemas como NIRON PREMIUM en PP-RCT RA7050 se plantean específicamente para dar respuesta a la degradación termo-oxidativa agravada por el hipoclorito de sodio en zonas de acumulación y recirculación de ACS, y se asocia además a una baja rugosidad interior orientada a reducir incrustaciones y mantener mejores condiciones hidráulicas y sanitarias de la red.

Desde un punto de vista técnico, lo relevante es remarcar que, en una instalación crítica, el material también forma parte de la estrategia de prevención. Diseñar bien la red y elegir correctamente la tubería no elimina el riesgo por sí solo, pero sí reduce una parte estructural del problema.

 

Hacer legible el comportamiento del sistema

El propio RD 487/2022 abre claramente la puerta a este cambio cuando indica que parámetros como pH, temperatura y turbidez pueden controlarse in situ, preferentemente con lectura automática en continuo. Ese matiz es importante porque reconoce una realidad técnica evidente: una lectura puntual sirve para verificar, pero no siempre para interpretar la estabilidad de la instalación.

En este escenario, la solución ya no puede consistir solo en “tomar datos”, también en construir una capa de lectura continua sobre la red: registros constantes, alarmas, históricos, correlación entre variables y capacidad de analizar si una desviación ha durado minutos u horas, si afecta siempre a los mismos puntos o si una medida correctiva ha funcionado realmente.

Ahí encajan soluciones como ULBIOS Water, planteada como tecnología integrada para digitalizar variables de la calidad del agua mediante envío de datos a plataforma para visualización, registro y correlación en el marco de PSL, PPCL y PSA.

 

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