Instalaciones de oxígeno en centros sanitarios: Criterios técnicos y de fiabilidad

Esther Tomás Martínez, Sarah Bearice Heili y Jose Luis Poveda | JUNIO 2026
Instalaciones Gases medicinales Instalaciones de oxígeno en centros sanitarios: Criterios técnicos y de fiabilidad

Este artículo se publicó en el Anuario 2025 de la Asociación Española de Ingeniería Hospitalaria por los autores Esther Tomás Martínez del Hospital Vall d’Hebron, Sarah Bearice Heili de la Fundación Jiménez Díaz, y Jose Luis Poveda del Hospital La Fe de Valencia.

 

El oxígeno se ha consolidado como uno de los recursos terapéuticos más críticos en el ámbito hospitalario. Su uso es esencial en el tratamiento de pacientes agudos y, en muchos casos, representa un soporte vital de primera línea. Su suministro, distribución y administración segura constituyen un reto multidisciplinar que involucra a profesionales del ámbito clínico, técnico y farmacéutico.

 

Pureza del oxígeno

En este momento observamos en el mercado una coexistencia del oxígeno medicinal al 99,5% y el oxígeno al 93%. Expertos en los campos de la medicina, ingeniería y farmacia hospitalaria revisamos la normativa aplicable, las diferencias entre el oxígeno medicinal (99,5%) y el oxígeno 93% generado in situ y planteamos los aspectos técnicos y regulatorios a considerar, de forma a asegurar el cumplimiento de los requisitos médicos y técnicos, normas de seguridad y farmacovigilancia.

Según la Ley 29/2006 de garantías y uso racional de medicamentos y productos sanitarios, el oxígeno medicinal debe contar con la autorización de comercialización expedida por la AEMPS, una fabricación conforme a las Normas de Correcta Fabricación (NCF), y un análisis regulado por la Farmacopea Europea (Monografía 0417). El resultado de todo ello es un fármaco (medicamento) con una pureza mínima del 99,5% y que se fabrica bajo la supervisión de un director técnico Farmacéutico con licencia de fabricación.

El oxígeno 93% producido in situ tiene una pureza variable entre 90% y 96%, siendo los componentes restantes nitrógeno y argón. A diferencia del oxígeno medicinal, no es considerado un medicamento, no cuenta con autorización de comercialización, no está sometido a control farmacéutico reglado y no permite asegurar trazabilidad ni estabilidad del producto. Es por ello que para este tipo de instalaciones y según la monografía número 2455 de la Real Farmacopea Española, la responsabilidad del control y la gestión de la calidad, seguridad y eficacia recae sobre el Jefe de Farmacia del centro.

 

Oxigenoterapia

La oxigenoterapia constituye una intervención esencial en el tratamiento de la hipoxemia. El oxígeno medicinal es un recurso terapéutico vital utilizado para tratar patologías como insuficiencia respiratoria, EPOC o síndrome de distrés respiratorio agudo. Su uso debe ser seguro, controlado y clínicamente eficaz.

Mediante una correcta gestión y administración eficiente, la oxigenoterapia es esencial para mejorar los resultados clínicos de los pacientes y los costes asociados, por ejemplo, de hospitalización y complicaciones. La única fuente que garantiza una concentración estable y pureza elevada es el oxígeno medicamento 99,5%. Este criterio no es únicamente válido para la UCI, sino que es extensible a cualquier área del centro, incluyendo hospitalización. De no tener esta garantía se pueden provocar recaídas y reingresos, aumentando la carga asistencial y los costes hospitalarios.

 

Instalaciones de distribución

El correcto dimensionamiento de las instalaciones y equipos de suministro de oxígeno a los hospitales debe cubrir las necesidades totales de un hospital, ya sea en situaciones normales como en situaciones excepcionales, como los picos estacionales o situaciones de emergencia. La pandemia de COVID-19 puso de manifiesto, de forma contundente, la importancia de contar con sistemas de suministro de oxígeno resilientes y bien dimensionados, capaces de sostener la continuidad asistencial pase lo que pase.

Los sistemas actuales de distribución de gases medicinales en hospitales están sujetos a estricta regulación, diseño técnico riguroso y planificación estratégica para garantizar su disponibilidad, calidad y seguridad. Para ello, estos sistemas deben cumplir con estrictas normativas nacionales e internacionales, como la ISO 7396-1:2016 y la UNE 179010:2021, que establecen criterios de diseño, instalación, rendimiento y verificación. Además, es imprescindible que el proveedor de oxígeno elabore un plan de contingencia que contemple distintos escenarios de emergencia y proponga medidas específicas para cada uno.

 

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