Una nueva red hospitalaria regenerativa y modular concebida a escala territorial
Con HELORA, Bélgica ensaya una nueva manera de concebir la arquitectura hospitalaria: cinco hospitales de nueva construcción pensados como un sistema coherente, capaz de articular territorio, organización y experiencia. Entre teoría y práctica, el proyecto recupera líneas de pensamiento presentes en la disciplina —como el concepto de mat building, del cual el Hospital de Venecia de Le Corbusier es una de las expresiones más emblemáticas— para traducirlas en una realidad construible.
Una infraestructura para una nueva realidad sanitaria
En el contexto actual de transformación de los sistemas sanitarios europeos, el proyecto HELORA se presenta como una operación de una ambición poco habitual, tanto por su escala como por su naturaleza conceptual. No se trata simplemente de sustituir equipamientos existentes o de actualizar infraestructuras obsoletas, sino de dar forma a una nueva estructura asistencial capaz de responder a las exigencias contemporáneas y de anticipar sus evoluciones.
HELORA - nombre de la red hospitalaria pública resultante de la fusión de diversas instituciones sanitarias del territorio de Hainaut, Bélgica - constituye una profunda reorganización del sistema sanitario regional. Esta unificación implica no solo una nueva gobernanza, sino también una nueva manera de entender la distribución de los servicios, la relación entre centros y su implantación territorial. En este marco, la construcción de cinco hospitales de nueva planta se convierte en una oportunidad para materializar esta transformación en términos espaciales.
El proyecto introduce así un desplazamiento conceptual significativo. El hospital deja de concebirse como una entidad autónoma, definida exclusivamente por sus necesidades internas, para pasar a formar parte de un sistema más amplio. La arquitectura se convierte en un instrumento capaz de articular relaciones entre diferentes escalas: la humana, la del edificio, la de la ciudad y la del territorio.
De lo singular a lo sistémico
Tradicionalmente, la arquitectura hospitalaria ha estado marcada por una lógica de respuesta específica. Cada hospital se proyecta como una solución singular a un conjunto de condicionantes locales: un solar concreto, una demanda determinada, una estructura sanitaria particular. Esta aproximación ha generado una gran diversidad tipológica, pero también una cierta fragmentación en la manera de entender el sistema hospitalario en su conjunto.
HELORA introduce otra escala de trabajo, en la que la coherencia del sistema se convierte en un elemento central. Los cinco hospitales —situados en Mons, La Louvière, Nivelles, Lobbes y Warquignies— se conciben como partes de una red interconectada, capaz de compartir recursos, optimizar procesos y ofrecer una experiencia coherente a los usuarios.
Esta voluntad de construir una gramática común encuentra antecedentes en determinadas líneas de pensamiento arquitectónico desarrolladas a lo largo del siglo XX. El concepto de mat building, por ejemplo, proponía estructuras extensivas, basadas en la repetición de unidades y en su capacidad de adaptación. El Hospital de Venecia de Le Corbusier es una de las expresiones más paradigmáticas, al plantear un edificio concebido como un sistema abierto, modular y potencialmente extensible.
Sin embargo, estas ideas han estado a menudo más presentes en el ámbito teórico que en la práctica hospitalaria contemporánea. HELORA retoma esta tradición y la lleva a una dimensión operativa, adaptándola a un contexto marcado por una elevada complejidad técnica y una fuerte exigencia funcional.
Un proyecto colectivo
La complejidad del proyecto requiere una estructura organizativa capaz de integrar múltiples disciplinas y puntos de vista. El equipo formado por archipelago, Sweco y Tractebel se configura como una plataforma colaborativa en la que las fronteras entre arquitectura e ingeniería se diluyen.
El proceso se basa en una metodología participativa que incorpora a los futuros usuarios —profesionales sanitarios, gestores y técnicos— en las fases iniciales del diseño. Esta aproximación permite ajustar el proyecto a las necesidades reales y anticipar posibles disfunciones.
La dimensión colaborativa no solo afecta al proceso, sino también al resultado. La coherencia del sistema no se define a priori, sino que emerge de la interacción entre los diferentes actores. Esta forma de trabajar refleja la misma lógica sistémica que estructura el proyecto.
Cinco hospitales, una misma familia
Aunque comparten una misma lógica conceptual, los cinco hospitales no son idénticos. Cada emplazamiento presenta unas condiciones específicas que condicionan su configuración. Las parcelas tienen orientaciones diversas, relaciones diferentes con el paisaje y situaciones topográficas particulares. Además, el programa y la dimensión varían en función del papel que cada hospital asume dentro de la red.
Este conjunto de variables hace inviable cualquier reproducción literal de un modelo único. El proyecto se desarrolla, por tanto, a partir de un sistema capaz de adaptarse, de una estructura que mantiene sus principios mientras varían sus formas. No se trata de repetir un edificio, sino de interpretar un mismo lenguaje en contextos diferentes.
Esta capacidad de adaptación permite construir una identidad común sin anular la singularidad de cada lugar. Los hospitales se reconocen como parte de un conjunto, pero al mismo tiempo responden a sus condiciones específicas.
Uno de los elementos clave de esta identidad es la definición de accesos y espacios de acogida con un lenguaje compartido. Independientemente del tamaño o del contexto, el usuario encuentra una experiencia coherente al llegar a cualquier hospital de la red.

Una misma lógica espacial se despliega en cinco contextos diferentes, generando una familia de edificios.
Regenerar el territorio y el cuidado del paciente
El proyecto se articula alrededor de una idea de regeneración que atraviesa todas sus escalas. En primer lugar, responde a la función esencial del hospital como espacio de recuperación de los pacientes. Pero esta dimensión se amplía hacia una reflexión más amplia sobre el papel de la arquitectura en el territorio.
Los hospitales se implantan en un contexto marcado por procesos de transformación económica y social. En este escenario, el proyecto se plantea como una oportunidad para activar el territorio, generar nuevas centralidades y establecer relaciones entre infraestructuras, ciudad y paisaje.
Esta ambición se traduce en una arquitectura que busca abrirse, establecer continuidades y evitar la condición de objeto aislado. El hospital se convierte en una pieza capaz de conectar escalas y de articular relaciones.
El jardín central: organizar desde el vacío
Uno de los elementos más característicos del proyecto es la presencia del jardín central como dispositivo organizador. Este vacío actúa como núcleo alrededor del cual se articulan los diferentes espacios.
El jardín introduce luz natural en profundidad, mejora la calidad ambiental y ofrece un punto de referencia constante. Pero también tiene una dimensión simbólica: establece una relación directa con la naturaleza que contribuye a transformar la percepción del hospital.
Este elemento permite construir una arquitectura más abierta, en la que los espacios se relacionan visualmente y se conectan con el exterior.

Organización funcional: zócalo y anillos
La organización general de los hospitales se basa en una estructura clara y jerarquizada. En la base, un zócalo agrupa las funciones ambulatorias y médico-técnicas, que requieren una relación directa con el exterior.
Por encima, los niveles de hospitalización se organizan en anillos. Esta configuración permite una distribución eficiente de las unidades y facilita su adaptación futura.
Un aspecto fundamental es la separación de flujos. El proyecto establece circuitos diferenciados para pacientes, personal sanitario y logística, reduciendo interferencias y mejorando la eficiencia operativa. Esta organización contribuye también a mejorar la experiencia de los usuarios, ya que permite una circulación más clara e intuitiva.

El concepto del proyecto: hacia una arquitectura sistémica
Más allá de las soluciones formales o técnicas, el proyecto se define por una aproximación conceptual específica. El hospital deja de entenderse como un objeto cerrado para convertirse en un sistema abierto, capaz de adaptarse y evolucionar.
Esta visión se traduce en la definición de un marco que articula diferentes dimensiones: espacial, funcional, ambiental y temporal.
El proyecto no propone una forma única, sino un conjunto de principios capaces de generar múltiples configuraciones. Esta condición permite abordar la complejidad del sistema hospitalario contemporáneo sin reducirla a una solución simplificada.
Al mismo tiempo, el proyecto pone el acento en la relación entre el hospital y su entorno. Cada implantación se concibe como una oportunidad para reconectar con el territorio, ya sea en contextos urbanos o rurales.
Esta dimensión territorial se acompaña de una reflexión sobre la experiencia de los usuarios. La arquitectura se plantea como un elemento activo en el proceso del cuidado, capaz de influir en el bienestar de los pacientes y en las condiciones de trabajo del personal.

Space Kit Approach: hacia una arquitectura basada en componentes
En paralelo al desarrollo del sistema general, el proyecto incorpora una estrategia basada en la definición de componentes espaciales o “space kits”.
Estos elementos constituyen unidades funcionales que pueden combinarse para generar diferentes configuraciones, manteniendo al mismo tiempo una coherencia global. Esta aproximación permite optimizar el proceso de diseño y facilitar la replicabilidad del modelo.
Los space kits se desarrollan según principios de evidence-based design, integrando datos sobre bienestar, eficiencia y usos reales; esto se materializa, por ejemplo, en la estandarización en todos los hospitales de la red no solo de espacios como las habitaciones, algo habitual, sino también de otros ámbitos como salas de espera, espacios de trabajo, etc.
Esta lógica modular se vincula con la voluntad de industrialización del proyecto, facilitando la prefabricación y reduciendo los tiempos de construcción.


Flexibilidad y capacidad de evolución
Uno de los principios centrales del proyecto es su capacidad de adaptación en el tiempo. Los hospitales se conciben como estructuras evolutivas, capaces de responder a cambios en la demanda y en las prácticas médicas.
Los anillos de hospitalización pueden ampliarse en altura, mientras que el zócalo puede extenderse según las necesidades.
Esta flexibilidad permite, por ejemplo, adaptar la capacidad en situaciones de crisis sanitaria o reorganizar servicios sin intervenciones estructurales complejas, así como extenderse en superficie hasta llegar a crear un campus sociosanitario o integrar en su trama otros tipos de equipamientos.


Dimensión ambiental y constructiva
La sostenibilidad constituye un eje transversal del proyecto. Desde las primeras fases, se han integrado estrategias para reducir el impacto ambiental a lo largo de todo el ciclo de vida de los edificios, tanto en la construcción como en el uso. En este marco, se ha llevado a cabo un cálculo de la huella de carbono - tanto incorporada (embodied carbon) como operativa - que ha orientado las decisiones de proyecto hacia la reducción de emisiones, mediante la optimización de los sistemas energéticos y la selección de materiales sostenibles.
Uno de los elementos más relevantes es el uso de estructuras híbridas de madera y hormigón, que permiten reducir la huella de carbono y aumentar la flexibilidad constructiva.
En el ámbito energético, los hospitales se basan en sistemas renovables, combinando geotermia, bombas de calor y energía solar.
En fachada, se utilizan elementos prefabricados de madera de alta eficiencia, que contribuyen a mejorar el rendimiento energético y a facilitar el mantenimiento. Su carácter modular y prefabricado optimiza el proceso constructivo, reduce los residuos en obra y favorece su posible reutilización futura.
La materialidad contribuye a construir una identidad común y a establecer un vínculo con el territorio. El uso de la cerámica permite conectar el proyecto con la memoria industrial del lugar, al tiempo que aporta cualidades técnicas relevantes.


Conclusión
El proyecto HELORA representa un cambio significativo en la manera de entender la arquitectura hospitalaria. Más que un conjunto de edificios, propone un sistema capaz de articular diferentes escalas (del espacio interior al territorio) y diferentes dimensiones (funcionales, ambientales y sociales).
Su importancia radica no solo en la escala de la intervención, sino en la capacidad de articular un modelo replicable y adaptable. En este sentido, HELORA se configura como un caso de estudio relevante para futuros desarrollos hospitalarios, tanto en Bélgica como en otros contextos europeos.
Datos del proyecto
Cronología: 2023-2031
Ubicación: La Louvière, Mons, Warquignies, Nivelles, Lobbes. Bélgica
Autor del proyecto: archipelago architects, Sweco
Cliente: HELORA
Colaboradores: Tractebel, Omgeving, Forum, CoCeptio, Forvis Mazars, Antares, Leader Health, AtomBIM, PS2, A-tech
Superficie: 220.000 m²
Número de camas: 2.150
Imágenes: Drawfield
Galería de imágenes
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